Sábado, 23 de Junio de 2018
Última actualización: 12:05 CEST
América Latina

Colombia y México: discutir las certezas

Andrés Manuel López Obrador y Gustavo Petro.

A punto de celebrarse elecciones presidenciales en México y Colombia, la polarización se instala en el ámbito político y discursivo de ambas naciones. Dos países atravesados por profundas crisis de derechos humanos y con niveles de pobreza y desigualdad provocados por políticas neoliberales. Se trata, según el prisma hegemónico en cierta izquierda, de elegir al candidato del cambio, sacar una clase política corrupta y sacudir el sistema. Temo que no.

En México, Andrés Manuel López Obrador pertenece a la tradición nacional-popular del viejo PRI. En Colombia, Gustavo Petro es un exguerrillero reinsertado en la civilidad democrática. Ambos dirigieron gobiernos metropolitanos —satisfactoriamente en México, DF; cuestionado en Bogotá— que impulsaron políticas sociales capaces de coexistir con la democracia liberal. Pese a su estilo confrontacional, no han sido, como los presenta el antipopulismo radical, autócratas. Lo repito: no han sido.

Se alude a la imposibilidad de una deriva chavista en México y Colombia con la misma simpleza con que se alerta de su inminencia. Pero los progresistas bolivarianos, defensores de López Obrador y Petro, no hacen sincero balance de cómo en Venezuela —y en sus aliados regionales— se pasó de lo coyunturalmente populista a lo sistemáticamente autoritario. ¿Era previsible? ¿Qué factores culturales, institucionales y personales hicieron posible tal deriva? ¿Cuánto de ocultamiento hábil hubo —bajo el mantra de la democracia popular— en ChávezEvoCorrea para llegar al poder? ¿En qué tiempo y modos esos líderes traicionaron compromisos originarios —plasmados en las respectivas constituciones— para, apartando a los progresistas moderados, permanecer en el poder y anular el pluralismo? ¿Cómo está hoy Venezuela, comparada con 1998?

López Obrador, fiel a sus genes priistas, ha evitado condenar la dictadura venezolana. Petro sí lo ha hecho, cambiando radicalmente su postura, sin acompañarla de una autocrítica. Siendo el mayor desastre político y humanitario de la actualidad latinoamericana, Venezuela es un tema de obligado y coherente posicionamiento para cualquier candidato progresista en la región.

Por otro lado, los antipejistas y antipetristas furibundos privilegian su rechazo al fantasma chavista, sin reparar cómo los capitalismos generadores de exclusión, las elites corruptas y la violencia social (y política) de estas democracias frágiles son las mejores incubadoras de rupturas radicales. Y cómo las víctimas de hoy exigen respuestas a sus muy reales agravios.

A los venezolanos les sobra memoria histórica de cómo se gestó el desastre. A mexicanos y colombianos les sobra certidumbre de que nada puede ser peor que el presente. Todos tienen sus dosis de razón. Ojalá el futuro destierre, en todos los casos, los demonios del pasado y el malestar del presente.


Este artículo apareció en el diario mexicano La Razón. Se reproduce con autorización del autor.

Comentarios [ 9 ]

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¡Ay los dos tienen hoyitos en el mentón!

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La verdad me da igual si el artículo es bueno o no...la política no me gusta pero es imposible vivir ajeno a ella...solo quiero decir q da igual la situación actual que tengas esos paises...nada...pero nada...va a ser peor que un gobierno que pretenda seguir los pasos de Cuba, lo digo por experiencia, no se dejen engañar, cuando ¨quieran¨ darse cuenta el error que van a cometer, tristemente ya será muy tarde. 

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El articulista se pregunta cuál fueron los factores que permitieron pasar del populismo al autoritarismo.No hubo factores.Solo los ingenuos se creyeron el cuento de Chávez.

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Dice el autor que "nada puede se peor que el presente". Creo que es muy simplista: nada puede ser peor que un régimen castrochavista. Los pueblos no deben arriesgarse con ambos sujetos; luego no habrá remedio. Mírese el espejo de Venezuela, Nicaragua, Bolivia...y de Cuba mejor ni hablar: 60 años de tiranía comunista..

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“Profundas crisis de derechos humanos y con niveles de pobreza y desigualdad provocados por políticas neoliberales”... Una afirmación digna de un niño de 8 años sentado en el último pupitre de la clase de Historia.

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Este artículo es de una bobería antológica. Con ideas y conceptos tan bobalicones (“Todos tienen sus dosis de razón”), mejor que el articulista se dedicara a la consejería matrimonial, y no al análisis político. 

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Petro tiene una cara de chiva arrepentido! Tiene carita de "los 5".

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creo que si ganara Petro en Colombia no va a poder hacer mucho,para convertir el pais en dictadura,la democracia colombiana no lo permitira,como si lo puede hacer lopez obrador,los mexicanos se han idiotizado con este viejo HDLGP y hasta creo que se lo merecen,por idiotas creidos,este mamarracho le va a traer muchos dolores de cabeza a los mexicanos,vivir para ver

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Si Colombia cae en el suciolismo del siglo XXI teniendo a Venezuela ahí mismo, entonces empezaré a creer que los colombianos son estúpidos. Con México ya ni opino porque México se merece una dictadura del siglo XXI por haber sido siempre cómplices de los Castros. México está lleno de comunistas starbucks que se creen los cuentos de hadas de la involución cubana pero con un iphone en la mano como el viejo capao. EL REVOLUCIONARIO VERDADERO EN LA HABANA VIEJA

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