Miércoles, 15 de Agosto de 2018
Última actualización: 15:42 CEST
México

México: el cóctel iliberal

Andrés Manuel López Obrador. (E CONSULTA)

De imponerse el 1 de julio la fórmula encabezada por Andrés Manuel López Obrador, el orden político mexicano cambiará radicalmente. Pues se mezclan, dentro de una misma alianza y proyecto de gobierno, varios factores que —en lo individual y sobre todo en su conjunto— tensionan profundamente la precaria poliarquía construida en las últimas décadas.

El primero es el viejo liderazgo carismático de López Obrador. Su decisionismo personalista lo demostró cuando gobernó, por encima de su propia Asamblea Legislativa, en la Ciudad de México. Ni siquiera la deliberación de una fuerza políticamente leal e ideológicamente afín le pareció entonces aceptable. Si eso fue así en una coyuntura donde él era objeto de vigilancia y presión del Gobierno Federal, ¿como será cuando sea él mismo titular del Ejecutivo?

En segundo lugar, tenemos un partido forjado alrededor del líder, donde el verticalismo decisorio y la lealtad al jefe máximo aparecen, por encima de lo programático, como ejes principales de la acción política. La sustitución de candidatos históricamente comprometidos con el movimiento y la alianza reciente con los peores exponentes de la mafia del poder, confirman el carácter atrapalotodo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Y las incoherencias de lo que alguna vez fue una organización comprometida con una transformación progresista de México.

En tercer orden aparece el logro de una eventual mayoría en el Legislativo y en buena parte de los gobiernos territoriales, que reduciría a la mínima expresión el contrapeso opositor. Factor agravado por la difícil posibilidad —en un clima de polarización política— de reconducir por la vía pactista las nuevas reformas que el país necesita. Y por el previsible deslave y desmoralización que se producirán en los partidos rivales —PAN, PRI, PRD— ante una eventual hegemonía morenista.

A esos tres factores político-institucionales sumemos otros dos socioculturales. Una cultura política proclive a privilegiar el orden y jerarquía, poco dada al respeto a la ley y el pluralismo democrático. Cosmovisión en la que coinciden representantes radicales de la izquierda marxista, el nacionalismo revolucionario, junto a conservadores del mundo empresarial y (viejos y nuevos) fundamentalistas religiosos. Que se articula con una opinión pública esperanzada de cambios radicales y rápidos, la cual previsiblemente toleraría el decisionismo como vía para avanzar la "agenda de cambios".

No todo son malos augurios ante el eventual nuevo gobierno. Un realineamiento de segmentos de elite, capas medias y trabajadores —con López Obrador como árbitro y Morena como pivote— podría tal vez reimpulsar cierto capitalismo nacional y expandir la (hoy miserable) redistribución de riqueza. Una suerte de nuevo "viejo PRI", más personalista.

Sin embargo, el cóctel resultante de la suma de los factores arriba mencionados tiende a la democracia delegativa. En un entorno global fértil para los iliberalismos, de izquierda y derecha, en Occidente y más allá. Modelo que, en dependencia de las resistencias sociales, reacomodos internos y presiones foráneas que caigan sobre el nuevo bloque hegemónico, podrá conducir en un mediano plazo —2024— a una alternancia democrática o, en el peor escenario, a un autoritarismo competitivo.


Este artículo apareció en el diario mexicano La Razón. Se reproduce con autorización del autor.

16 comentarios

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Bueno, ya veremos a México con misiones estilo Barrio Adentro y sin papel para limpiarse el culo... El autoritarismo de izquierda es el Rey Midas pero al revés: todo lo que tocan lo hacen mierda!!!

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Bueeeeeeeeeeeeeno, estuvieron muy bien la cochinita pibil y el taco al pastor mientras duraron.... porque cuando llegue el peje será cuestión de tiempo para que mande a parar y se joda todo más de lo que está...

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Ahora sí que se jodió la industria turistica en México... Coño, que no hay manera de sacar el cáncer del socialismo en América Letrina!!!! Bueno, quizá sí se pueda como dice Zoe Váldez: erradicar en centro de ese Cáncer que radica en La Habana....

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Muy pronto veremos a los mexicanos importando ají picante, aguacates, tortillas de maíz y papel sanitario... Siempre pasa con los populistas de izquierda!!!

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Yo creo que EEUU no se ha dado cuenta del todo del peligro que corre al tener en su frontera sur a un populista autoritario de izquierda que se está endeudando con la narco dictadura de La Habana...

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López Destruidor se puede catalogar cómo quiera, pero lo único que no tiene es carisma, se le olvidan las cosas, es nervioso, inseguro. cada país tiene al Presidente que se merece, creo que es hora con levantar los muros más altos, no tenemos por qué pagar los platos rotos de los mejicanos.

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18:54. Me parece que usted es un genio vivo. Su nota tiene una brillantez tal que no tiene paralelo. Por su modo de razonar es el que, por no ser judíos ni alemanes, no se puede entender el Holocausto hecho por Hitler y los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Tampoco nadie que no sea cubano puede entender lo que ha pasado en Cuba. Usted, repito, es un genio. Ni Einstein puede comparársele. Pues mire lo que le digo yo, un cubano que no ha vivido en México: AMLO traerá la desgracia a esa nación; la hundirá aún más de lo que está. Para quitárselo de encima los mexicanos van a llorar lágrimas de sangre. Desgraciadamente eso repercutirá en los Estados Unidos, ese país que odian tantos los aztecas, como los letrinoamericanos, pero donde todos quisieran vivir. La comparación con Maduro, Venezuela y Cuba tiene lógica, pues el pez es zurdo, admira a Chávez y Fidel Castro, tiene ideas mesiánicas, es mitómano, megalómano, como los anteriores y, en el fondo, no sabe dirigir (ya lo ha demostrado). Si México lo elige, estará cavando su propia tumba.

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18:54: se nota que no sabes nada de México!!!!

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18:54: ahora no cabe comparación, pero cuando AMLO se solidifique en el poder, VERÁS QUE MÉXICO ESTARÁ COMO VENEZUELA. Vivir por ver. Ahora no cabe la comparación, solo demosle tiempo a AMLO para destruir el país y dejar los suermercados vacíos. Lo primero que se perderá será el papel sanitario!

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No sé mucho de México pero entiendo que esta  situación límite hay que agradecérsela a la mala gestión de los partidos tradicionales. Detesto el socialcomunismo en cualquiera de sus formas... pero y si este choque sirviera para enderezar un poco las cosas ? Eso tendría que explicarlo un mexicano. La importancia de México es sobre todo geopolítica y no cabe comparación ni aún con Venezuela.

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