Viernes, 20 de Abril de 2018
Última actualización: 01:12 CEST
Política

¿El capitalismo que viene?

Los presidentes chino y estadounidense, Xi Jinping y Donald Trump. (Reuters)

"Si hay una persona viva a la que dedicarán monumentos de aquí a 100 años es Lee Kuan Yew, el dirigente de Singapur que más hizo para fomentar y llevar a la práctica la combinación de capitalismo y autoritarismo", escribía hace algunos años el filósofo esloveno Slavoj Zizek.

Lee dirigió con mano de hierro el pequeño país asiático entre 1959 y 1990, convirtiendo lo que era un territorio pobre y sin recursos en uno de los más prósperos del mundo. "A menudo, se me acusa de interferir en la vida privada de los ciudadanos. Si no lo hiciera, no estaríamos hoy aquí. Y lo digo sin el menor remordimiento: no habríamos hecho tal progreso económico si no hubiéramos intervenido en asuntos muy personales [...] Nosotros decidimos lo que es correcto, no importa lo que la gente piense", declaró en una ocasión ante la prensa.

Los sucesivos mandatos de Lee no solo se caracterizaron par la restricción de las libertades públicas, sino también por toda una serie de leyes implacables (pena de muerte para los traficantes de droga, azotes como castigo para los actos de vandalismo) o estrambóticas (prohibición del consumo de chicles).

Hasta 2011 se mantuvo en la sombra del poder con cargos de ministro tallados a su medida. Y, desde 2004, es su hijo, Lee Hsien Loong, quien rige el destino de la nación asiática.

Al morir, en 2015, Barak Obama calificó a Lee Kuan Yew como un visionario y verdadero gigante de la historia, mientras que Xi Jinping lamentaba la desaparición de "un viejo amigo del pueblo chino".

Si bien las palabras del expresidente estadounidense rezuman la grandilocuencia de las oratorias fúnebres, no por ello dejan de expresar una verdad: Lee fue sin dudas un visionario. Deng Xiaoping buscó inspiración, desde fines de los 70, en la vía singapurense para lograr el despegue económico de China sin que el partido único cediera un ápice de poder. Lo cual, al cabo de cuatro décadas, ha resultado en una especie sui generis de capitalismo salvaje bajo tutela comunista.

En este sentido, la reforma constitucional recién aprobada por la Asamblea Nacional Popular china, que le permitirá al presidente Xi Jinping renovar su mandato de manera indefinida, no es sino un paso más en la concentración de poder que en los últimos años ha experimentado la segunda potencia mundial.

Así, desde su llegada al poder en 2013, Xi ha implementado una estrategia destinada a reforzar la hegemonía del Partido Comunista en la sociedad china y a la vez a asegurar su propio dominio sobre los estamentos del partido.

Para ello lanzó en un primer tiempo una vasta campaña contra la corrupción, que le ha servido para eliminar a sus principales rivales políticos e intervenir en la reorganización del Ejército. Por otra parte, ha instaurado un asedio continuo de la sociedad civil, ya sea mediante el arresto de activistas o bien una vigilancia férrea de los medios de comunicación y las redes. Todo esto con una política exterior cada vez más ambiciosa (cuando no agresiva), sobre todo en los mares de China.

Modelo de exportación

Ahora bien, el modelo chino no solo constituye una jaula de hierro para su propia población, sino que posee un extraordinario poder de seducción. La vuelta de rosca autoritaria en países como Rusia o Turquía, pese a sus diferencias, parece emular esa conjunción de libertad de mercado y opresión política.

Pero el riesgo de la deriva autoritaria amenaza también a las democracias occidentales. En un libro publicado en 2016, ¿Cómo terminará el capitalismo?, el sociólogo alemán Wolfgang Streeck, quien fuera director del prestigioso Instituto Max Planck para el estudio de las sociedades, sostiene que "desde hace cuatro decenios el desequilibrio es la normalidad y la crisis golpea al capitalismo como orden social".

El desequilibrio en cuestión no es otro que el existente entre política y economía. La globalización de las últimas décadas, impulsada por la liberalización de los mercados y la desregulación financiera, ha terminado varando buena parte de las sociedades occidentales en un bucle estructural de pobre crecimiento económico y de índices de endeudamiento (público y privado) y de desigualdad en continuo ascenso.

Esto se debe en gran medida a una doble tendencia que va de la mano: el desmantelamiento del Estado de bienestar, cuyos programas sociales y redistributivos promovían sociedades relativamente igualitarias, y la instauración de políticas fiscales regresivas (es decir, en favor de las élites).

Para amplios sectores de la sociedad occidental (ya sea en Europa o en Estados Unidos) el día a día confina a la precariedad laboral, el estancamiento de los salarios y la reducción de las prestaciones sociales.

Esto deriva en una polarización cada vez mayor entre masas de "perdedores" empobrecidos, clases medias venidas a menos y una reducida franja que acumula riquezas de modo exponencial –tal como lo han descrito los premios Nobel de economía, Paul Krugman y Joseph Stiglitz–.

Una situación que se salda con una inestabilidad (social, política) latente, que no es ajena al auge reciente del populismo de diverso signo en ambos lados del Atlántico.

¿Capitalismo vs democracia?

Más grave aún, sin embargo, son los dispositivos jurídicos que se han ido normalizando en los últimos decenios para paliar la desaparición del Estado de bienestar. En Estados Unidos, por ejemplo, la criminalización de la pobreza se traduce porcentualmente en la población carcelaria más alta del mundo. Mientras que en Francia, la perpetuación del Estado de emergencia, o en España, la instauración de la "Ley Mordaza", funcionan de hecho como contención de la protesta social.

Así actualmente, al quedar en mínimos la función redistributiva del Estado, la disyuntiva entre imperativos económicos y necesidades sociales se vuelve abismal. Como bien señala Streeck, la democracia como modelo estándar parece de pronto anticuada: "demasiado lenta y perezosa, demasiado colectivista y conservadora, e insuficientemente innovadora en comparación con los individuos ágiles que responden al instante a los mercados y a la competencia."

¿Comienza pues el autoritarismo a insinuarse como la solución más a mano para vencer las reticencias del asalariado o de los sectores de la población en desacuerdo con la imposición de la agenda política según el designio de los mercados?

Xi Jinping presentó la reforma constitucional, que legitima su perpetuación en el poder, como "una medida clave para modernizar el sistema de China y la capacidad de gobernancia".

Sin ceder al dramatismo, es indispensable tener en mente la sospecha de Zizek: "¿Y si el capitalismo autoritario del gigante asiático no es un alto en el camino hacia la democratización sino el estado final hacia el que se dirige el resto del mundo?".

Hace poco, en un editorial dedicado a China, el semanario británico The Economist reconocía el fracaso de uno de los dogmas de la política contemporánea: la integración en el sistema global y el desarrollo de la economía de mercado no garantizan la democratización de una sociedad. Capitalismo y democracia no son sinónimos.

Una constatación que vuelve admonitorio un artículo que la revista le consagrara antes a Singapur: "ofrece mucho para admirar, pero poco para emular".

Comentarios [ 9 ]

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Una cosa es capitalismo privado (CP) bajo régimen autoritario y otra capitalismo monopolista (CME) de estado que inevitablemente se relaciona con el régimen autoritario.  Cuando el CP no aplica leyes antimonopolios, loa magnates capitalistas terminan controlando el poder político y convierten la democracia en gob autoritarios. Hay que evitar la excesiva  concentración de poder económico, hay que evitar los grandes monopolios, tanto particulares como estatales para garantizar la democracia.

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El articulo esta bueno y divaga un poco. Lo que si podemos apresiar es que , se puede desarrolar un pais con capitalismo Y sin democracia burguesa?????...,SI Y SI ...., Y ESTOS CAMBIOS COMO EN CHINA Y VIET NAM , NO HAN LLEVADO A LA DEMOCRACIA .Se equivoca totalmente ,quien afirme ,que cuando se impone en un pais la economia de mercado ,ello deba conducir de inmediato a la democracia.Trato de explicar todo el meollo en las mas simples y sencillas palabras y en lo que se pudiera resumirse el articulo , Y ES QUE ,SI UN ESTADO TOTALITARIO , SEA EL DE FRANCO EN ESPANA , EL DE CHINA , VIET NAM O CUBA , si se atrevieran los castristas, y se implementa una nueva ingenieria social ,mediante la cual ,se permite el libre mercado sin derecho ninguno a los ciudadanos ,en materia de derechos civiles ,tales ,como derechos a fundar partidos politicos ,gremios sindicales independientes , pero se permite el capitalismo salvaje , lleva todo esto al desarrolo de un pais??????????...., SI Y SI , DESGRASIADAMENTE ESTA MAS QUE COMPROBADO .RENE LIBERTARIO. 

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Capitalismo y democracia nunca han sido sinonimos, pero es la ecuacion casi perfecta donde, desarrollo/sacrificio/bienestar economico, se entreteje con el libre albedrio del ser humano, y da lugar a una atmosfera vivible. El movimiento perpetuo y pendular de la democracia, crea Estados de Derecho con instituciones fuertes que vigilan y dan balance entre las tendencias. Pero cuando el pendulo se va a un solo lado, una parte carga con el poder y otra con la obediencia, y cuando hay que ser obediente al poder que se impone, se jode la bicicleta y vienen los autoritarismos. Tampoco el pendulo democratico puede quedar estatico en el centro sin moverse, eso es utopico y el libre albedrio no lo permite, ademas de ser aburrido con co..nes, crearia un igualitarismo anarquico que daria la bases para recomenzar el movimiento y serian fieras primitivas comiendose unos a otros.

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Los legados de Lee Kuan Yew y Fidel Castro: ambos con la misma vocación autoritaria comenzando a gobernar desde el mismo 1959 con la diferencia de que Singapur era un país asiático paupérrimo y Cuba era de los más desarrollados en América Latina. Sin embargo, los resultados de esa opresión no han podido ser más diferentes en ambos países. Singapur, el progreso exponencial. Cuba, la destrucción también exponencial.

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La que esta bien jodida es la tirania castrista. Trump la ignora, no Le para no la y no en mente la tiene. jejejeje la embajadita, la tiene reducida a nada, los noticias con el regimen en cero. Unos sufren y yo gozando. Trump2020 #MAGA VOLVEREMOS A GANAR EN EL 2020. NO AL SUCESOR DEL DICTADOR RAUL CASTRO #RESISTENCIA

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pues yo prefiero el capitalismo autoritario antes que cualquier tipo de socialismo porque al menos hay papel higiénico, en el socialismo lo primero que desaparece es el papel para limpiarse el qlo.

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Peroooo OJOOOOO!! Que el pelusa de maiz albino ya expreso su deseo de PROBAR el poder vitalicio... Lleve un DICTADOR  dentro de su alma( si la tiene).. Mucho OJOOO!! Y no olviden que le gusta el color ROJO, tal vez el ROJO, ROJITO>  Nadie sabe..

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F.C.tuvo en sus manos convertir a Cuba en el Singapur americano mucho antes de que esas economía asiáticas,como Corea del Sur y Hong Kong entre otras surgieran,ese sureste asiático despego desde el atraso tecnológico y político, La Cuba del 59 tenia las infraestructuras necesarias para sobre su base desarrollarse exponencialmente, tenia un sistema de ferrocarriles moderno,vien equipados que funcionaban como un reloj,cubriendo las ciudades y territorios nacionales desde Mantua a Guantanamo que incluia desde Cárdenas,Sagua la Grande,Cienfuegos,Caibarien,Moron ,Nuevitas,Holguin,Holguin ncluyendo los pueblos y zonas intermedia entre esos centros económicos, mas una infraestructura de carreteras bien construidas que también cubrían todo el territorio nacional.Radio televisión y tefonos bien modernizados,una industria azucarera que nos ponía a cabeza mundial de ese rubro y sus derivados, una masa ganadera donde había mas cabezas de ganado vacuno que habitantes,En Cuba solo había que apoyar la introducción y desarrollo de las nuevas tecnologías,extender las redes eléctricas,aunque todas las ciudades y pueblos estaban conectados a redes nacionales y locales,solo tocaba al gobierno mantener el orden,cobrar impuestos, proteger a los mas vulnerables! invertir en educación, salud pública y poco más.F.C.tuvo en sus manos la joya de América,solo había que pulir algunas aristas,dejar que la gestion privada como era hasta entonces se encargara de expandirse e introducir las nuevas tecnologías como la habían hecho hasta ese momento por iniciativa propia,pero como ese F.C. vago profesional,mafioso por convicción y egocéntrico de nacimiento,todo lo que tocó lo convirtió en mierda en vez de aprovechar la oportunidad de convertirse en Rey Midas,se convirtió y convirtió todo en Rey Mierda///el bobo alipio*+/14 /3/8,11 am

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Ni el capitalismo actual conduce al autoritarismo, ni este necesita del capitalismo para florecer y extenderse. Lo que está ocurriendo en el mundo tiene mucho que ver con cambios más profundos que se van a desatar en las próximas décadas con la llamada cuarta revolución industrial. Precisamente, los países que sepan despojarse de esas ideas anticuadas sobre capitalismo y autoritarismo serán los que podrán aprovechar plenamente los beneficios del nuevo modelo de organización social. Perderse en teorías y divagaciones de mediados del siglo pasado no sirve. Hay que pensar en cómo explicar lo que va a ocurrir en 2030. Ya está ahí.