Martes, 11 de Diciembre de 2018
Última actualización: 01:53 CET
CHINA

Pekín podría enfrentar una catástrofe medioambiental tras el hundimiento del petrolero iraní

El petrolero iraní. (REUTERS)

Humo negro emanaba del lugar en el mar de la China Oriental donde se había hundido un petrolero iraní en llamas, dijeron el lunes las autoridades japonesas, según aumentaban las preocupaciones acerca de los daños causados al ecosistema marino a raíz del peor desastre de barco petrolero en décadas.

De acuerdo con Reuters, la embarcación en llamas, que cargaba con 136.000 toneladas (casi un millón de barriles) de petróleo condensado, ultraligero y altamente inflamable, se hundió en la noche del domingo después de que varias explosiones debilitaran el casco.

El petrolero Sanchi (IMO:9356608) había permanecido a la deriva y en llamas después de chocar el 6 de enero contra el carguero CF Crystal (IMO:9497050). Unos fuertes vientos lo habían empujado lejos de la costa china, donde ocurrió el incidente, y hacia la zona económica exclusiva de Japón.

La Administración Oceánica Estatal de China dijo el domingo que debido a que las explosiones habían quebrado el casco del barco, una gran cantidad de petróleo en el agua que lo rodeaba se encontraba en llamas.

A los expertos les preocupa que el hundimiento del barco sea potencialmente más dañino para el ecosistema marítimo que dejar que el petróleo condensado se queme. El hundimiento probablemente vierta el condensado y el combustible búnker restantes, contaminando las aguas adyacentes.

El combustible búnker, que abastece los motores del barco, es el tipo de crudo más sucio, extremadamente tóxico cuando es derramado, aunque menos explosivo. El condensado es venenoso par los organismos marinos.

La Administración Oceánica Estatal de China dijo que debido a que el casco del barco detonó, había una gran cantidad de crudo en las aguas cercanas en llamas, según la agencia de noticias oficial Xinhua. El tanquero, de National Iranian Tanker Co, llevaba casi un millón de barriles de crudo ultraliviano a Corea del Sur.

Un equipo de salvamento chino recuperó el sábado del tanquero los cuerpos de dos personas. Y fue hallado otro cuerpo, presuntamente de otro marinero del Sanchi, el lunes 8 de enero y llevado a Shanghái para su identificación.

La tripulación del Sanchi estaba formada por 30 iraníes y dos bangladesíes. Funcionarios iraníes dijeron que se presumía que el resto de la tripulación y pasajeros del tanquero estaban muertos.

El hundimiento es el mayor vertido desde 1991, año en el que 260.000 toneladas de petróleo se vieron vertidas en la costa de Angola.

De acuerdo con el diario español El País, equipos de limpieza marina chinos estarían tratando de evitar lo que podría convertirse en una gravísima catástrofe medioambiental.

Este naufragio dejó una mancha de petróleo de aproximadamente 120 kilómetros cuadrados. Este tipo de combustible "se acumula por debajo de la superficie del agua en una mancha que no se ve pero que es sumamente tóxica para la vida marina".

El ecólogo marino Chen Shang, de la Asociación China de Pesqueros, dijo a la revista Caixin que el hundimiento era "la peor posibilidad" porque el barco (que ya se encuentra a un centenar de metros de profundidad) liberará gradualmente su contenido en el fondo del océano, donde pondrá en peligro la vida marina.

Pekín ha comenzado una operación de limpieza con productos detergentes de la superficie acuática, para intentar disolver el combustible.

"Este trabajo es una de nuestras prioridades. También es un foco prioritario de nuestros esfuerzos. Nadie quiere ver un gran desastre secundario de enorme nivel", aseguró este lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lu Kang.

De acuerdo con Greenpeace, este siniestro podría suponer un riesgo de contaminación de especies de gran consumo en el gigante asiático, precisa EFE.

Los derrames de petróleo todavía siguen ardiendo en el mar, según indicó el ministerio chino, que no ha proporcionado todavía información sobre el impacto medioambiental del accidente.