Sábado, 20 de Enero de 2018
16:40 CET.
Irán

Maquiavelo en Irán

Para mantener el dominio de sus estados, pretendía Maquiavelo, algunos príncipes llegaban a fomentar hostilidades contra ellos mismos. Algo parecido puede haber sucedido en las últimas semanas en Irán, con su fondo de intrigas palaciegas y lucha de facciones.

La oleada de protestas que sacudió a decenas de ciudades y de comunas rurales de la república islámica, entre los últimos días del año pasado y los primeros de este, dejando una veintena de muertos y más de un millar de detenciones, tomó por sorpresa a los observadores internacionales.

La fuente de la contestación estaría en la filtración el mes pasado, por parte del propio presidente Hasan Rohaní, de ciertos datos del próximo presupuesto nacional. Estos contemplan un aumento de las partidas destinadas al Ejército, a la Guardia Revolucionaria y a las instituciones religiosas (en las que se sustenta la élite clerical), a la vez que reducen los gastos sociales y los subsidios a productos y bienes básicos (pan, combustible, etc.).

En un país en el que aproximadamente el 40% de los jóvenes está sin empleo, la inflación ronda por encima del 10%, la corrupción de la administración lastra el día a día de la ciudadanía y los réditos del crecimiento económico quedan cada vez más concentrados en las élites, semejante reparto presupuestario no podía suscitar sino un profundo malestar.

A diferencia de las revueltas de 2009, propulsadas por las clases medias-altas urbanas, esta vez el origen de las manifestaciones radicó en jóvenes procedentes de las áreas rurales y de los estratos populares, tradicionalmente fieles al régimen de los ayatolas.

Esto se explica por la precarización de estos sectores en la última década, a raíz de la terrible sequía que ha asolado vastas regiones del territorio iraní, forzando un éxodo rural masivo hacia ciudades donde las condiciones de vida confinan a la supervivencia.

Facciones en pugna

Ahora bien, podría pensarse que a la Presidencia le salió el tiro por la culata. En efecto, las manifestaciones adoptaron al principio un tono hostil hacia la gestión de su Gobierno, incapaz de encontrarle salida al impasse económico en que vive buena parte de la sociedad.

Y, de hecho, fueron usadas por sectores conservadores, sobre todo afines al exmandatario Mahmud Ahmadineyad, para atacar al reformismo que encarna Rohaní.

Sin embargo, pronto aparecieron reivindicaciones de otro cariz: contra los gastos colosales de Irán en los conflictos de Medio Oriente (Siria, Irak, Yemen, Líbano) para asentar su predominio regional, contra la corrupción de las élites y la teocracia. Así, las protestas contra el Gobierno desembocaron en un cuestionamiento del propio régimen.

No en balde, las autoridades acudieron rápidamente a la táctica de choque habitual: por una parte, la movilización de masas a favor del régimen y, por otra, la represión liderada por la Guardia Revolucionaria.

En apariencia, Ahmadineyad, representante de la última camada del conservadurismo, sería quien mayor provecho sacara de la contestación, puesto que es un oponente abierto tanto de los reformistas como de la veterana cúpula de la Revolución.

Sin embargo, la magnitud de los disturbios ha suscitado vivas inquietudes en los estamentos del régimen y no sería de sorprender que el Gobierno y la vieja ala conservadora, encabezada por el líder supremo Alí Jamenei y la Guardia Revolucionaria, lleguen a un acuerdo tácito para responsabilizarlo por los hechos y así neutralizar a un rival que goza aún de cierto respaldo popular.

Por otra parte, las protestas le podrían servir al mandatario iraní para forzar el pulso que mantiene con los conservadores desde su llegada al poder en 2013. Estos se han empeñado en bloquear la gestión de Rohaní, ya sea obstaculizando las reformas de los sistemas sanitario y bancario, truncando acuerdos clave en el sector energético (gas y petróleo), o poniéndolo bajo presión al arrestar al hermano del actual vicepresidente e incluso amenazando con procesar a su propio hermano.

¿Desenlace?

Si Rohaní obtuviese ciertas concesiones de sus contendientes, evidenciando lo indispensable de los cambios para la estabilidad del sistema, entonces las filtraciones habrían resultado una apuesta peligrosa pero provechosa.

Sin embargo, dada la resistencia a la que se ha visto enfrentado durante estos años en el poder, la lucha por implementar algunas reformas capitales se anuncia todavía feroz. Además, si EEUU decide romper el pacto nuclear sellado en 2015, los conservadores se verían reforzados en su apego al statu quo.

Mientras tanto, como señalara la periodista iraní Azadeh Moaveni, Irán sigue atrapado en un atolladero: un Ejecutivo "cuyos poderes están limitados por instituciones militares y religiosas con agendas políticas y financieras a menudo contrarias; una república teocrática que nunca ha terminado por cuajar, mientras le impone reglas insostenibles a una sociedad desesperada por integrarse al resto del mundo."

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Pedro Benitez

 Primos y hermanos son La Guardia Revolucionaria y las Fuerzas Armadas.  Puede ser difícil estructurar una visión de la armazón política venidera sin especular acerca del modelo económico que persiguen los militares cubanos. Establecer una comparación paralela entre los modelos políticos y económicos de Cuba e Irán es extremadamente raro por las diferencias culturales y geopolíticas, pero no es menos cierto que Cuba tiene más en común con el modelo económico iraní que con el de Rusia, China, o Vietnam, en términos del papel que juegan los militares en las economías de ambos países. Sin embargo, el modelo económico que persigue la feudal élite militar cubana es único, porque intenta la continuación del totalitarismo sin liberar las fuerzas productivas. El plan tiránico de potenciar la inversión extranjera para efectivamente robar el salario de los trabajadores cubanos y suprimir la acumulación de riquezas, mientras los militares venden el país por pedazos al mejor postor, puede ser ejecutado si el estado logra capitalizar en la ingenuidad y la complicidad de estos inversores. Obviamente, continuar el totalitarismo sin liberar las fuerzas productivas equivale atragantarse en el desayuno un pescado con muchas espinas, convirtiendo al Coronel Alejandro Castro Espín en la pieza central del cambio fraude y en el eje que provee el equilibrio necesario a los militares y sus negocios. Es posible y probable que las decisiones más importantes ya pasan por Alejandro Castro Espín, trocando al “presidente” de turno en el guatacón útil y marioneta caribeña que baila la rumba que toca Alejandro Castro Espín. Analizando como Cuba puede proyectar estabilidad en el ámbito nacional e internacional con un Coronel que toma las decisiones más importantes del país escondido detrás de su poderoso cargo; la longevidad de Raúl Castro es el factor más importante para la consolidación del poder de un nuevo tirano que hasta ahora no muestra elocución, ni simpatía por el pueblo, pero muy bien capacitado en el arte de reprimir, espiar e influenciar. Existen rumores que el Coronel Alejandro Castro Espín está creando un gobierno paralelo al actual gobierno, pero independientemente de la trama que desarrollan estas fuerzas oscuras, un tirano operando en las tinieblas es muy peligroso para la oposición y para el pueblo de Cuba,  el fín del ciclo de los Castros puede ser relativo.

Imagen de Anónimo

Muy bueno el articulo soblre Iran. Iran es persa no arabe , pero el islam es su religion oficial y esta asesntada en el pais hace ya varios cientos de anos. Iran es un pais ,para que lo sepan muchos en realidad con una economia de mercado, hay multimillonarios que hasta alardean de serlo.Iran es un pais dominado en realidad por el clero ,que es por supuesto islamico , y este clero super conservador es quien quien manda el pais ,EN IRAN QUIEN TIENE LA ULTIMA PALABRA ES , ALI JAMENENEI ,EL LIDER SUPREMO . Este lider supremo religioso ,hasta le hizo pasar una vergozante excena al estupido ignorante ex presidente ,Ameninaya ,mas o menos asi suena.., al decirle una vez en publico ,YO SI PUEDO QUITAR MINISTROS , y el infeliz de ameninaya , ,bajo su cabeza y en un tono muy muy sumiso contesto ...., si si yo lo se . Iran es un pais con una gran historia ,milenaria y muy bonita . OJALA  , encuentre un dia su camino hacia hacia una sana sociedad ,sin estos religiosos de basura ,que solo han retrasado a ese gran pais , y vuelva a formar parte del concilio de naciones civilizadas y deje de estar en el madioevo , como desean los Ayatolas retrogrados. RENE LIBERTARIO.

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