Sábado, 18 de Noviembre de 2017
13:03 CET.
Política

El frenazo de la izquierda en América Latina

"No nos alcanza para superar a nuestros adversarios". La declaración de Cristina Fernández de Kirchner, al aceptar su revés en los comicios del domingo pasado, bien podría ser el retrato de la situación delicada por la que atraviesa actualmente la izquierda latinoamericana.

La victoria del macrismo en las últimas elecciones argentinas, la fuerte resistencia a la que se enfrenta Evo Morales para buscar una posible reelección en Bolivia, las pugnas internas en el oficialismo en Ecuador, o la deriva autoritaria en que está atrapada Venezuela, corroboran la desaceleración que han experimentado los gobiernos de izquierda de América Latina en los últimos años.

Esta tendencia contrasta en principio con el saldo global de los 15 años de predominio de dichos gobiernos (en particular en el subcontinente suramericano): disminución de la pobreza, implementación de vastos programas sociales, desarrollo de infraestructuras, redistribución de la renta, inclusión en la esfera política de sectores tradicionalmente marginados.

Ahora bien, esta pérdida de respaldo se explicaría por una serie de factores que han terminado por atenuar el alcance de semejantes logros.

Desgaste político

En primer lugar, cabe mencionar el desgaste político que supone la gestión del poder durante varios mandatos. Ya sea en Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia o Ecuador, los gobiernos de izquierda han durado un promedio mínimo de diez años.

En este proceso de erosión confluyen elementos de diversa índole como, por ejemplo, la lucha feroz contra la oposición, inherente a la fuerte polarización que ha caracterizado el escenario político regional en lo que va de siglo.

O bien, con frecuencia, la utilización con dudosa eficacia de ingentes gastos públicos. En este sentido no menos relevante ha sido la incapacidad notoria de estos gobiernos para poner freno a la corrupción endémica que asola la región. El nepotismo y el clientelismo no han dejado de lastrar las instituciones del Estado.

Por otra parte, pese a las diferencias entre los distintos países, el modelo extractivista (que se cimenta en la exportación de materias primas) ha seguido siendo el paradigma de la economía regional.

Esto se explica por una implementación deficiente de los planes de diversificación del tejido productivo. Y a la vez por la dificultad, en el contexto de una economía global liberalizada y con predominio del sector financiero, de instaurar a gran escala políticas de industrialización.

Aunque la perpetuación del extractivismo se debe también a la prioridad que en general le concedieron los gobiernos locales, para sacar pingües beneficios del alza de las materias primas a mediados de la década pasada en el mercado mundial, y costear de ese modo el incremento de la inversión pública.

Estancamiento económico

Es justamente la dependencia de las materias primas lo que ha venido a socavar la posición de proyectos que habían basado en gran medida su legitimidad en la redistribución de la renta y los programas sociales.

La caída en picada del precio de los commodities ha dado lugar a una realidad morosa. Por un lado, la producción de riquezas ha tocado techo, dando comienzo a un ciclo de estancamiento, si no de recesión. Esto se traduce en una fuga de capitales y en la merma de las inversiones extranjeras.

Por otro lado, el agotamiento de las arcas del Estado implica un parón en el gasto social. Esto, ligado a la ralentización de la actividad productiva, vuelve a dejar con una cobertura mínima a los sectores más frágiles de la población que habían sido ampliamente beneficiados hasta hace poco por el despliegue de redes de protección social. Los índices de pobreza, por lo tanto, han empezado nuevamente a subir.

Riesgos de deriva autoritaria

Por último, los riesgos de deriva autoritaria (sobre en todo en Venezuela y, en menor medida, en Bolivia) han influido en la pérdida de popularidad de dichos gobiernos.

Pese a la mejoría considerable de las últimas décadas, las democracias de la región siguen atenazadas por la fragilidad institucional. Una inestabilidad en la que incurren actores de todo el espectro político, tanto de derecha como de izquierda. Se genera así un contexto en que la lógica del enfrentamiento precede, y se impone, a la de la búsqueda del consenso.

Algo propicio a la reactualización del caudillismo. Esto es ante todo evidente en los partidos-movimientos, como en Venezuela y Bolivia, donde la unidad de fuerzas heterogéneas (y hasta divergentes) depende de una figura carismática, fuerte, y de su perpetuación en el liderazgo.

Esta conjunción de factores (corrupción, fragilidad institucional, derivas autoritarias, sujeción a los ciclos de las materias primas) daría cuenta de los escollos que han frenado el impulso de la izquierda latinoamericana en el poder.

Pero también apunta a los retos que deberán superar los gobiernos venideros para remediar las altas tasas de pobreza, desigualdad social y violencia que caracterizan al continente.

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Comentarios [ 8 ]

Imagen de Anónimo

En el caso de Brasil las instituciones democráticas están funcionando bien a pesar de los pesares y la corrupción endémica y sistémica, una prueba de eso es que se ha desvendado el mayor esquema de corrupción del mundo. En menos de dos años se destituyo la presidenta de la república, se destituyo un presidente de la cámara de diputado y está preso y condenado a varios años de preción en primera instancia y está en proceso por otras causas de corrupción, por primera vez en la historia fue denunciado un presidente en funciones por la Procuraduría de la Republica en dos ocasiones y en ambas en la cámara baja fue procesado, para como determina la constitución, sea autorizada la denuncia para ser decidido su enjuiciamiento por la corte suprema de la república. En estos momentos está preso otro expresidente de la cámara de diputado y exministro de gobierno, varios exdirectores de empresa estatales y dueños y directores de empresas privadas condenados por corrupción,  están denunciados varios miembros del congreso y ministros en funciones que por tener foro privilegiado tienen que ser procesado por el Tribunal Supremo y otros políticos a nivel estadual y municipal que por tener foro privilegiados también deben ser procesado por tribunales estaduales especiales, se me olvidaba, ya un expresidente fue condenado en primera instancia por corrupción COMENTARIO de Esopo.

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Sí, pero... Como ya señalaron algunos, en Brasil Lula encabeza las encuestas, y en Venezuela, al que ya todo el mundo daba como seguro su salida intempestiva de la forma que fuere, Nicolás Maduro, está resucitando y hasta ya piensa en la reelección. Otros casos (Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, etc.), con mayor o menor acercamiento al populismo hace unos años, parecieran encaminarse a una suerte de funcionamiento pleno de las instituciones democráticas.

Imagen de Anónimo

El problema de America Latina no es ni de derecha ni de izquierda sino de institucioines democráticas sólidas. La solución no está en ideologias caducas sino en un pragmatismo serio y controlado por instituciones respetadas. El grado de corrupción y el clientelismo exacerbado han constituído el freno a un desarrollo sostenido. Aquellos paises que tradicionalmente han contado con instituciones más fuertes han podido transitar desde los extremos del espectro político con mucho más acierto. El fracaso de México se manifiesta a partir de una corrupción galopante que ni el PRI ni el PAN pudieron superar -más bien son su causas y consecuencias-. Mucho menos la posibilidad de un demagogo como Lopez Obrador podrá enfrentar ese mal endémico de la sociedad mexicana. Aún con sus altas y sus bajas, el caso chileno es digno de ser estudiado y seguido. 

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Todavía estoy esperando un análisis serio del que quizás sea el caso más sui géneris de la izquierda cavernaria, el de Nicaragua, pero ni siquiera se menciona. Y es que a pesar del crecimiento sostenido de la economía, han tenido que recurrir a fraude tras fraude para mantenerse en el poder, porque no han podido ganarse el favor de la gente, al menos no como para ganar unas elecciones limpiamente. No hay un desbocado gasto público ni un excesivo endeudamiento, no hay una inflación galopante, no hay guerra ni sabotaje contra el empresariado, no hay control de precios... sólo hay un discurso antiimperialista de izquierda de línea dura que no parece afectar el ámbito económico ni la inversión extranjera, que sigue llegando como si de un país normal se tratase... todo un caso de estudio

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Estoy de acuerdo con el articulo, pero OJO, que LULA increiblemente esta con mucho al frente de las intgencones de voto para 2018 en Brasil, y el no menos populista izquierdoso de m... LOPEZ OBRADOR en Mexico. Y siguen los populistas de izquierda en Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Uruguay, Venezuela, Cuba, Republica Dominicana y las islas del Caribe vendidas al chavismo.

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No creo en el desgaste político,lo que es que no estamos en la época de los bolcheviques y en los inicios del gran engaño cubano,los pueblos han abierto los ojos y han visto,que en aquel discurso romántico de la izquierda engañadora se se refugiaban una pandilla de corruptos escondidos detrás de un trapo rojo, viendo que sus cabecillas gritones después de tomar el poder no lo quieren soltar,y se han robado hasta las cajas de muerto, lo que hay en los pueblos es el desencanto que han producido,hoy por mucho que luchen los Maduros,Ortega,Correas,Evo Cristina, Lula y Dilma,no ha llenado las exectativas que que esperaba de ellos,se dejaron someter por los ladrones Biraneses y estos los han convertido en verdaderos mascarones de proa,han colonizado a Venezuela ,controlado a los demas y se sienten huérfanos politicos ,si se desmarcan de los corruptos de La Habana,que ha puesto todas sus mañas y poder colonizador sobre ellos,robándolos y obligándolos a robar,para ellos mantener a flote una finca fracasada /// el bobo alipio*+

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Los dirigentes de izquierda, por lo menos los latinoamericanos, piensan que han llegado al poder y que jamás, jamás lo van a perder, son las instrucciones de La Habana que un buen dia dejó las armas y tomó las urnas. Pero para sacarlos del poder tiene que ser a sangre y fuego. Y no vale analisis económicos, políticos, etc, no entienden nada. Estan a tiempo de repensar en lo que se han metido y rectificar de manera urgente.

Imagen de Anónimo

El presente escrito es un buen análisis para la reflexión, la izquierda latinoamericana debería de desechar los postulado del Foro de São Paulo, que es un proyecto castrista equivalente a un imperialismo de izquierda, y centrarse en actitudes y proyectos políticos libertarios y de democracia participativa, dejando de lado los dogmatismos, populismo y autoritarismos que ha caracterizado a los gobiernos de izquierda de la región, COMENTARIO de Esopo.

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