Domingo, 24 de Septiembre de 2017
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Opinión

Los hispanos y la grandeza norteamericana

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Llegué a Panamá a los pocos días de la invasión norteamericana de diciembre de 1989. Mayín Correa, quien luego sería la popularísima alcaldesa de la capital, me había conseguido una entrevista con el general Marc Cisneros, jefe de las fuerzas estadounidenses. Quería saber cómo había logrado vencer prácticamente sin lucha a los feroces partidarios de la dictadura.

No tuve tiempo de prepararme, así que comencé por preguntarle cuándo había llegado a EEUU, o si ya había nacido en territorio americano. Me miró con la educada paciencia de quien está acostumbrado a periodistas impertinentes que no han hecho su tarea con esmero.

—Yo no llegué a EEUU. EEUU llegó a mi familia. Nosotros estábamos antes en ese territorio. Llegamos ahí cuando era España. Estábamos ahí cuando era México. Seguíamos ahí cuando surgió Texas y poco después cuando se transformó en EEUU. Yo soy la décima o undécima generación establecida en el oeste de la nación.

Los países son elásticos. Crecen o se reducen. Lentamente, pero sucede. España en algún momento incluía Portugal o el Rosellón. En otro, perdieron esos territorios, como después les sucedió con Filipinas, Cuba o Puerto Rico. Alsacia y Lorena han sido francesas, alemanas, y francesas nuevamente. Chile creció 120.000 kilómetros a costa de Bolivia, pero en los mismos años se encogió 750.000 entregándole a Argentina una buena parte de su geografía en la Patagonia. No hay ninguna nación del planeta que en el 2017 posea el mismo contorno de hace 180 años.

Unas veces los cambios son inducidos por los poderes políticos o por las guerras, pero otras es la consecuencia de la demografía. La frontera entre EEUU y México tiene una extensión de más de 3.000 kilómetros. Todos los años más de 50 millones de personas cruzan legalmente en una u otra dirección. En México radican un millón de estadounidenses, muchos de ellos jubilados, y en EEUU viven 35 millones de mexicanoamericanos, casi todos llegados en las últimas décadas o hijos o nietos de esos inmigrantes.

Muchos norteamericanos, influidos por injustos estereotipos presentes en todas las latitudes, viven secretamente molestos por la presencia en el país de millones de personas que hablan español, tienen y exhiben valores y actitudes diferentes a los presentes en el mainstream, son fundamentalmente distintos y poseen, según ellos, un IQ menor que los "blancos".

Otros estadounidenses, en cambio, más realistas y, en general, mejor educados, comprenden que es imposible ignorar la presencia de los latinos, aunque solo sea porque son más de 600 millones en el Nuevo Mundo, y celebran la diversidad étnica como una virtud social apreciable o, al menos, como un destino inevitable.

Al fin y a la postre, estos estadounidenses ilustrados conocen las tendencias demográficas del país y saben que a mediados del siglo XXI serán 100 millones, pero en el 2117, a una escasa centuria, dadas las diferencias en la tasa de fecundidad, ya habrá tantos hispanos como anglos en EEUU.

Esa circunstancia, lógicamente, tendrá consecuencias sociales. No todos los grupos generan los mismos resultados. Eso se puede observar en el mosaico étnico de EEUU. La segunda generación de inmigrantes hindúes, libaneses, judíos, griegos, armenios, japoneses, coreanos y chinos obtienen mayores ingresos y más altos niveles de escolaridad que la media blanca norteamericana.

Ello debería precipitar a la sociedad estadounidense a volcarse en la educación e integración de los hispanos. Lejos de regatearles la estancia en el país a los dreamers o soñadores, nada menos que 800.000 latinos traídos por sus padres clandestinamente a EEUU cuando eran niños, muchos de ellos estudiantes universitarios culturalmente estadounidenses, incluso sin lazos emocionales o lingüísticos con sus países de origen, lo sensato sería tenderles puentes y estimularlos para que permanezcan en el país.

Uno de los argumentos esgrimidos en los debates parlamentarios de Washington contra la inmigración asiática, hace casi 100 años, era que esas personas tenían una mínima capacidad intelectual. Hoy se les atribuye un IQ superior a la media blanca y es abrumadora su presencia en las facultades científicas de las mejores universidades de la nación.

Es evidente que EEUU, la primera potencia del planeta en nuestro tiempo, posee síntomas clarísimos de grandeza —no tiene que recuperar lo que todavía no ha perdido—, pero si la Casa Blanca quiere preservarlos, lo inteligente no es erigir muros contra los latinos y cerrarles las puertas, sino tender puentes, abrirles las casas de estudio y alentarlos a desempeñar un brillante papel en el país para beneficio de todos.

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Comentarios [ 9 ]

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CAM el problema de inmigración no es si eres latino o no , es el control de la inmigración "ILEGAL" entiendes? Exactamente como todo país del mundo que controla su inmigración, así de simple.

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Llama la atencion que cuando se habla de immigrantes ilegales nunca se habla de europeos o asiaticos. Por solo poner un ejemplo, la cantidad de irlandeses ilegales es cuantiosa y nadie la mienta. Siempre son los mexicanos los que parecen molestar. Y yo me pregunto, quien recogera las fresas en California, el dia que los mexicanos dejen de venir? Diganme que americano quiere doblar el lomo por doce horas y salarios miserables?

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Brillante montaner como siempre 100 % de acuerdo !!!!

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Carlos Alberto deberia de entender lo siguiente:--La solucion de los problemas de los inmigrantes deben buscarse y solucionarse en sus propios paises de origen, no en Estados Unidos.--La politica de Estados Unidos sobre sus fronteras y muros no es contra los latinos sino contra toda la invasion ilegal extranjera.--Si se trata del tema del racismo y del supremacismo blanco en detrimento de los latinos, por favor, acepte que mas racistas son los mismos mexicanos, cubanos y latinos en general que en sus medios de television o programas ,concursos de belleza latina y otros, no aceptan negros o solo uno o una. A los negros de habla hispana no los tratan como a "hispanos" y los discriminan dentro de esta comunidad. Entonces quiere decir que el blanco americano les hace beber de su propia copa y bien merecido lo tienen, los latinos son gente racista e ignoran a sus propios negros. 

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Carlos Alberto deberia de entender lo siguiente:--La solucion de los problemas de los inmigrantes deben buscarse y solucionarse en sus propios paises de origen, no en Estados Unidos.--La politica de Estados Unidos sobre sus fronteras y muros no es contra los latinos sino contra toda la invasion ilegal extranjera.--Si se trata del tema del racismo y del supremacismo blanco en detrimento de los latinos, por favor, acepte que mas racistas son los mismos mexicanos, cubanos y latinos en general que en sus medios de television o programas ,concursos de belleza latina y otros, no aceptan negros o solo uno o una. A los negros de habla hispana no los tratan como a "hispanos" y los discriminan dentro de esta comunidad. Entonces quiere decir que el blanco americano les hace beber de su propia copa y bien merecido lo tienen, los latinos son gente racista e ignoran a sus propios negros. 

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El mismo letrero que aparece en la foto que ilustra este artículo lo dice todo: USA BUILT FOR IMMIGRANTS. Prescindamos de la mala gramática. Lo peor es a lo que apunta: EEUU, según estos tontuelos, fue "construido" para inmigrantes. Pues no, EEUU fue construido POR los inmigrantes. Es decir, por aquellos que no vinieron a acogerse a un estado de bienestar o sólo a tomar, sino por aquellos que ayudaron a levantar a EEUU. Por ahí andan los nombres: italianos, rusos, alemanes, holandeses, ingleses. Aprendan. EEUU no les debe nada.

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EEUU no es Francia, y no tiene hace muchisimo tiempo territorios como Alsacia y Lorena. Podría hablarle a Montaner de los tampeños, gente de generaciones en este país y que a veces habla como si hubiera acabado de llegar de La Habana o Madrid. Ese no es el punto. El punto es: ¿Cuántos inmigrantes cree Montaner que debe recibir este país cada año? ¿No cree acaso que tiene derecho a regular EEUU la inmigración como regula otros elementos de su vida como nación? Con una inmigración cada más descontrolada, reacia a aprender el idioma común y a adaptarse a veces a las más elementales normas de vida estadounidenses, ¿puede sobrevivir el tejido social de una nación fundada sobre valores éticos, religiosos y culturales? Creo que se trata de una inquietud válida que el articulista no aborda. Salvo que se quiera liquidar al país donde emigramos tenemos que preguntarnos todo eso. Y por cierto, todos esos lugares comunes de "hispanos" y "latinos" no hacen más que oscurecer el asunto. No hay hispanos ni nada semejante; sólo personas de diverso origen latinoamericano. Cada uno es su propio mundo.

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No soy de los que siempre esta de acuerdo con los comentarios de este senor, pero en esta ocasion ha dado en el clavo. La grandeza de esta nacion se la debe, precisamente, a la migracion de enorme cantidades de perseguidos politicos o por  causas religiosas, otros ahogados en sistemas economicos infecientes y por que no, algunos con la osadia del aventurero, buscando un mejor futuro. El progreso solo se puede obtener en un pais en que el respeto a libertad ajena es el derrotero hacia el futuro. Sociedad perfecta? Claro que no. Ninguna lo es o lo ha sido. El racismo, siempre estimulado por el temor a lo que es diferente, le ha hecho mucho dano a la sociedad norteamericana, pero en la confrontacion abierta y libre se va superando. No hay grupo que no haya sufrido el escarnio de los otros, pero todos, al final, se incorporan a una sociedad que avanza. Despues de todo, solo los indios-americanos no vinieron de otros lados y paradojicamente, se encuentran entre los mas discriminados. Solo el temor basado en la ignorancia cierra puertas. 

Imagen de Anónimo

Es una guerra cultural y sí, España estuvo aquí pero perdió. Si no, ¿por qué le pusieron Marc a Cisneros? No nos quieren, punto.

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