Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
Última actualización: 14:00 CET
Opinión

La última partida de póker de Juan Manuel Santos

Raúl Castro y Juan Manuel Santos, La Habana. (EL ESPECTADOR)

Leo en La Patilla, una vibrante web venezolana, que Nicolás Maduro llamó "traidor" a Juan Manuel Santos por haber ido a Cuba a reclutar a Raúl Castro para ponerle fin a la Constituyente que se propone convocar el 30 de julio.

Me parece excesivo. Si lo hubiera calificado de "tonto" o de "ingenuo" hubiese resultado más razonable. Nicolás Maduro es hechura de Raúl Castro. Él y Fidel lo eligieron como virrey para la riquísima colonia sudamericana, se lo "vendieron" a un moribundo Hugo Chávez con la ayuda de Lula da Silva,  y lo sostendrán hasta el último venezolano. La gestión de Santos era ridícula.

Santos (y con él muchos mandatarios hispanoamericanos) no acaba de entender que Raúl Castro, como lo era Fidel, es un tirano comunista, serio y comprometido, que posee un claro sentido de sus lealtades. Raúl no sirvió de puente para salvar de la violencia a los colombianos, algo que probablemente lo complace, sino para rescatar a las FARC en su peor momento, tras las muertes sucesivas de Raúl Reyes, "Mono Jojoy" y Alfonso Cano. En la etapa de los bombardeos aéreos quirúrgicos y los mortíferos drones era una cuestión de tiempo que toda la dirigencia fuera exterminada.

Raúl puede ser una persona amable y risueña con sus interlocutores, pero eso no significa nada. Con esa misma actitud, de la mano de Fidel, su hermano y padre emocional,  mandó fusilar a sus amigos el general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia. Su prioridad es "la revolución", lo que le exige mantenerse en el poder a cualquier costo y tratar de sostener a los proveedores más obsequiosos, como Maduro, el primero de todos.

Recuerdo, con cierto estupor, una reunión que tuve con el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari en su oficina de Los Pinos. Me acompañaba Juan Suárez-Rivas, entonces vicepresidente de la Unión Liberal Cubana. Junto al gobernante se sentaba su asesor José de Córdoba Montoya. Salinas nos contó que hacía pocas fechas había juntado en el Caribe mexicano a Fidel Castro con los presidentes César Gaviria (Colombia), y Carlos Andrés Pérez (Venezuela), para tratar de ayudar al dictador cubano en su peor momento económico y social, tras la desaparición de la URSS, de los subsidios que recibía y del enterramiento simbólico del marxismo-leninismo.

Fidel Castro, para sorpresa de Salinas, que es un economista educado y racional, los acusó de prestarse al juego desalentador de la CIA, cuando lo que realmente estaba a punto de ocurrir era el colapso del mundo capitalista occidental. El cubano, en su fiera militancia comunista, resultaba indiferente a la realidad. Como lo es Raúl, aunque sepa, desde hace mucho tiempo, que el sistema es un completo desastre. Las anteojeras ideológicas son eso: una exoneración del sentido común y de la necesidad de actuar coherentemente.

Pero lo más interesante es que ninguno de ellos —ni Salinas, ni Gaviria, ni Carlos Andrés Pérez— percibía al comandante como lo que era objetivamente: un aventurero comunista decidido a implantar a tiros el régimen en el que creía. Un enemigo de las ideas republicanas con que se habían forjado las naciones latinoamericanas, que no había vacilado en alentar la creación de movimientos guerrilleros en medio planeta, pero especialmente en Colombia y Venezuela, sin olvidar las guerras africanas de Angola y Etiopía, conflictos bélicos por los que pasaron medio millón de soldados cubanos a lo largo de los 15 años que duraron las batallas y la ocupación.

Juan Manuel Santos es solo el último de los presidentes latinoamericanos que han caído en la trampa de creer que los mandatarios cubanos  —incluido el comandante muerto en noviembre pasado—  eran sus amigos. Raúl Castro lo escuchó e inmediatamente le ordenó a su discípulo Maduro que resistiera rodilla en tierra.

El gran error de cualquier estadista es no saber identificar a sus verdaderos enemigos. Santos lo ha cometido. (No lo cometieron, por cierto, Rómulo Betancourt, Luis Alberto Lacalle, Washington Beltrán y otros pocos gobernantes bien preparados.) Dicen que Santos es un gran jugador de póker. No lo parece. Raúl y Maduro le han ganado la partida. Al menos por ahora.

10 comentarios

Imagen de Anónimo

Extopo ( esopo)  y tu eres el trompo?? Porque a los ytompos los hacen bailar, ellos por si solos no bailan como bailo yo, a puro ritmo de tus infinitos y sin salsa escritos llenos de infulas de sabelo todo sin saber bada.

Imagen de Anónimo

En la foto raul parece decirle, "SATO (santos) no te metas en esto" y SATO le dice " Son maneras mias de babosearte, mi chulo"....

Imagen de Anónimo

Como si CAM estuviera capacitado para juzgar la gestion de Santos.  Juan Manuel Santos es un estadista que sera celebrado por decadas, sino siglos, por lograr la paz en su pais.CAM es un Don Nadie que sera olvidado a partir del dia que dejen de proporcionarle tribuna en publicaciones como esta.

Imagen de Anónimo

La verdad, aburres mucho, Esopo. Te largas unos teques infinitos. Das saltos histéricos pidiéndole a CAM que te mire... No te das cuenta que estás muy abajo y nunca le llegarás? 

Imagen de Anónimo

http://www.cubaencuentro.com/internacional/articulos/corrupcion-politica-en-brasil-329862 Anónimo 17:22, ese artículo es de mi autoría, deja de quiere bailar en casa del trompo, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Kurt_Turing

Muy bueno

Imagen de Anónimo

Carlos Alberto: cuando sea grande quiero escribir como tú! Chapeaux.

Imagen de Anónimo

Oye esopo, tal parece que lees solo lo que te interesa personalmente. Santos, igual que otros muchos recibio dinero de tu Odebrecht brasilera y en un acto sinico ofrecio disculpas. No lo sabias? Pues santos es otro jugador del poker fraudulento de los izquierdistas LETRINOAMERICANOS. Yo tu , no le daba mucho credito 

Imagen de Anónimo

CAM, aunque dice un dicho que "perro huevero aunque le quemen el hocico sigue comiendo huevos" otro dicho dice "que no hay peor gestión que lo no se hace" por eso mis deseos para que Santos continúe jugando póker. Como soy budista acreditó en la ley de causa y efecto, hace dos días que unos de los artífices de que Maduro asumiera el poder en Venezuela, Marcos Aurelio García, murió de un ataque fulminante del corazón, talmente parece que si su conciencia le permitía seguir apacible con respecto a la tragedia venezolana su corazón no resistió a tanta carga y Lula todo el mundo sabe por lo que esta pasando, al menos Santos debe tener la tranquilidad esperitual de estar haciendo algo por Venezuela en estos momentos cruciales por lo que de mi parte tiene toda mi aprobación y respeto, como cubano brasleño, por su partida de póker que espero que no sea la última, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Juan Manuel Santos es solo un gran IDIOTA, eso un idiota que se cree sabio y aun cree en que el resolvera problemas  de su pais o de otros. Gustenos o no, los castros-asesinos tienen las riendas de estos estupidos popularechos hobresitos, y demuestran que son CERO A LA IZQUIERDA DE LA IZQUIERDA.

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