Sábado, 20 de Octubre de 2018
Última actualización: 00:25 CEST
VENEZUELA

El expresidente español Felipe González ofrece su mediación en la crisis de Venezuela

Felipe González en el programa 'Espejo público'. (VERTELE.ES)

El expresidente español Felipe González reiteró el jueves en una entrevista que sigue dispuesto a ser mediador en la crisis política que vive Venezuela.

En declaraciones al programa Espejo Público de la televisión española, González sin embargo puso la condición de que se cumpla la Constitución de ese país.

Recordó que como ocurre con su colaboración en el proceso de paz en Colombia, su eventual participación en Venezuela debe dirigirse "a hacer, no a perder el tiempo".

González definió el intento de diálogo del año pasado, en el que la Iglesia Católica fue garante, como algo que nunca fue porque no cumplía con un requisito básico: que la mediación fuera aceptable por las dos partes implicadas, el Gobierno venezolano y la oposición.

"Era una especie de diálogo por el diálogo que no consiguió, sino malgastar un tiempo que Venezuela no tiene", dijo.

En otra entrevista esta misma semana con la AP, González se pronunció en los mismos términos y reveló que el año pasado el presidente Nicolás Maduro lo invitó en dos ocasiones a visitar su país.

"Yo para ayudar a Venezuela como para ayudar a la paz en Colombia estoy siempre disponible, pero para perder el tiempo no", insistió el político.

González —jefe del ejecutivo español entre 1982 y 1996— acaba de regresar a Madrid procedente de Colombia, donde forma parte del grupo internacional creado para verificar que se cumplan los acuerdos de paz.

A pesar de su conocimiento de la región, no todos creen que el exmandatario sería buen candidato para interceder en la crisis venezolana.

Además de asesorar a los abogados que ejercen la defensa internacional del opositor venezolano encarcelado Leopoldo López, González ha protagonizado duros argumentos con altos cargos del Gobierno de Caracas y con el propio Maduro. En 2015, la Asamblea Nacional lo declaró persona non-grata en respuesta a una iniciativa del presidente de Venezuela.

A esto hay que añadir que otro expresidente español, el también socialista José Luis Rodríguez Zapatero, ha protagonizado los últimos intentos de mediación que el Vaticano impulsó hace un año. La irrupción de González en el escenario se podría interpretar como un desplante a Rodríguez Zapatero, cuyo papel siempre fue criticado por la oposición, señala la AP.

González dijo que no se habían celebrado encuentros entre él su compañero de Partido para conversar sobre Venezuela, a pesar de que él había ofrecido su ayuda en varias ocasiones. Rodríguez Zapatero, que se encuentra en este momento en Venezuela, no pudo contestar de forma inmediata a las preguntas de AP.

"Después de que se veía fracasar el diálogo pero mucho antes de que se verbalizara, a mí Maduro me invitó a ir", afirmó González a la agencia norteamericana.

"Yo le contesté que estaba dispuesto a ir a verle a él (a Maduro) y a la oposición, sobre un papel que ya le había entregado a la oposición y que le entregué a él, en el que constaban los puntos de crisis institucional, crisis económico-social y crisis de seguridad", añadió.

Tras aquel primer intercambio, González aseguró que volvió a recibir otra invitación de Maduro para visitar el país antes de finales de 2016, aunque nunca se acotaron los términos para el diálogo y este no se produjo.

La tensión en Venezuela se ha recrudecido tras la denuncia de un supuesto ataque contra el gobierno de Maduro y la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de limitar las competencias de la fiscal general y allanar el camino para su destitución.

Dado que Maduro ha convocado para el 31 de julio la formación de una Asamblea Constituyente que redacte una nueva carta magna para el país, González dijo que "el tiempo se agota para Venezuela".

También afirmó que no descarta viajar a Caracas durante las próximas semanas a pesar de la incertidumbre. "Haría de buena fe todo lo que haga falta en un momento como éste si estoy convencido de que ayuda a la solución en la que creo, no si interfiere en esa solución".

La tensión entre Gobierno y oposición se produce en un clima de protestas antigubernamentales que se han extendido durante casi tres meses y que han dejado al menos 80 muertos, 1.400 heridos y más de 500 detenidos.