Domingo, 21 de Enero de 2018
22:34 CET.
VENEZUELA

El músico Wuilly Arteaga toca en la ceremonia anual de las Víctimas del Comunismo

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El músico venezolano Wuilly Arteaga tocó este viernes en la Décima Ceremonia Anual de Colocación de Coronas de la Fundación Memorial Víctimas del Comunismo.

Este homenaje se realiza anualmente para "honrar la memoria de los más de 100 millones de víctimas de los regímenes comunistas, celebrar la libertad donde triunfó y continuar nuestra búsqueda de un mundo libre del comunismo", según indica la propia organización.

Este año fue honrado Mart Laar, ex primer ministro de Estonia, con la medalla de la libertad Truman-Reagan. El embajador estonio en EEUU, Eerik Marmei, recibió el reconocimiento en lugar de Laar.

En la colocación de las coronas habló Vytautas Landsbergis, exmiembro del Consejo Supremo de Lithuanaia y miembro del Parlamento Europeo.

Más de 20 embajadas y 30 organizaciones de derechos humanos participaron en la ceremonia y colocaron coronas en nombre de los países víctimas del comunismo.

El violinista venezolano Arteaga, de 23 años, tocó en la ceremonia celebrada a las 9:00 de la mañana en el Victims of Communism Memorial, Massachusetts & New Jersey Avenue, Washington, D.C.

El joven músico se convirtió en un icono de las protestas que llevan más de 70 días en Venezuela en contra del Gobierno de Nicolás Maduro.

Desafiando los gases, Wuilly Arteaga empuña su violín y toca para dar un "mensaje de paz".

Tocó en el funeral de Armando Cañizales, muerto en otra manifestación y que como él se formó en el sistema de orquestas juveniles.

"Sentí mucho miedo porque pensé que ni la música tenía el poder de hacer reflexionar, pero salí del cementerio y fui a la protesta con más fuerza", contó a la AFP el artista de 23 años.

Es habitual verlo esquivando bombas. Aunque una lo impactó en un brazo, pide no caer en la violencia.

Su mensaje, dice, es una metáfora del país: "Ahora todo el mundo sabe que Venezuela tiene mucho talento, pero esto no se respeta".

Tras su aparición pública, le cancelaron las presentaciones de piano que hacía en un hotel bajo control del Estado.

Una militar le rompió su violín a finales de mayo durante otra protesta.

"¡Hasta cuándo!", gimió, una frase que desató una ola de solidaridad para reponerle el violín.

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