Sábado, 20 de Enero de 2018
21:29 CET.
Opinión

Como los persas

Irán ha realizado su quinta elección regular desde el triunfo de la Revolución Islámica de 1979. El presidente Hasan Rohani, un clérigo moderado y reformista —según los cánones locales— prevaleció ante el candidato conservador, siendo reelecto para otro mandato.

Una variopinta alianza integrada por jóvenes estudiantes, mujeres urbanas y segmentos progresistas del funcionariado, la intelectualidad y las clases medias y populares iraníes inclinaron a su favor la balanza, en comicios signados por una alta participación.

Les sorprenderá que escriba sobre Irán en esta columna dedicada a Cuba. Es pertinente, pues el acontecer de la nación persa revela, de modo insospechado, el atraso político comparativo de su aliado caribeño. Dos procesos de orígenes similares —revoluciones antimperialistas—, con instituciones ajenas a la democracia liberal y hermanados por fuertes nexos diplomáticos, revelan performances distintas en cuanto a la calidad de su proceso político. Lo que contrasta aún más si se tiene en cuenta que Irán es un régimen hibrido —mitad república, mitad teocracia— rodeado por monarquías no sometidas a ratificación popular; por lo que su atraso sociocultural —en derechos de la mujer, vulneración de libertades, moralidad religiosa— es parte de la norma regional. Mientras Cuba es un monopartidismo soviético y nepotista, cuyos arcaísmos —ideología de Estado y control policial de la sociedad— son excentricidades dentro de una América republicana y democrática.

Los iraníes votan con entusiasmo en contiendas con candidatos y plataformas que compiten con propuestas diferenciadas de política interior y exterior. Los cubanos cumplen, cada cierto tiempo y con desgano, el ritual de votar sin elegir nada ni a nadie. El Líder Supremo y el Consejo de los Guardianes vetan, pero no aniquilan la política. El secretario general y el Buró Político llaman al debate y luego asfixian cualquier iniciativa relevante. El Majlis iraní tiene una rica vida de discusiones y control gubernamental: recuérdese al soberbio Ahmadineyad, triunfante sobre las protestas de 2009, en aprietos ante las críticas de los parlamentarios por su pésima gestión. En la Asamblea Nacional cubana, ese coro unanimista y pacato, nadie ha exigido a Raúl Castro siquiera que entregue el modesto vaso de leche que nos prometió hace diez años.

A pesar de las semejanzas contextuales en cuanto a represión y censura, la sociedad civil persa muestra una capacidad para la articulación, la movilización y la confrontación con el poder mucho mayor que la cubana. Y los intelectuales iraníes —en el país o exiliados— han sostenido una función pública más coherente que sus contrapartes insulares. Puede que todo dependa de las diferencias entre un régimen de pluralismo limitado —donde el líder dominó apenas una década— y un modelo de partido único, timoneado durante medio siglo por su caudillo. O, más profundamente, de los disimiles legados de una civilización orgullosa y milenaria y una república pachanguera y adolescente.

Lo cierto es que el Irán islámico parece hoy un país donde la política ofrece, pese a todo, cierto cauce para la acción. Mientras la Cuba laica y occidental sobrevive como un lugar donde aquella resulta, para gobernantes y gobernados, una mala palabra. No solo estamos a años luz de los envidiados noruegos; parece que tampoco aspiramos a ser, políticamente hablando, como los persas.


Este artículo apareció originalmente en el diario mexicano La Razón. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Hasta sus maximos dirigentes respectivos comparten el andrajoso porte y aspecto de personas sucias y sin aficion por el agua.

Imagen de Anónimo

Cuba NO ha caído " bajo " a nivel internacional lo que ha sucedido es que LA HAN TIRADO PARA ABAJO por ser un pais miserable, mendigo, improductivo, parasitario el mayor productor de inmigrantes del continente y el único "interés" que despierta es mano de obra barata para empresas extranjera de poca monta y Parque Temático Jurásico para ver un pais destruido y arcaico sin haber tenido una guerra Cuba no cayó, la tiraron al basurero

Imagen de Anónimo

La comparación con los persas es muy acertada. Da una idea de lo bajo que ha caído Cuba a nivel internacional y de las pocas esperanzas que podemos tener de regeneración de un sistema totalitario en el que la religión se llama Fidel Castro. Felicito al autor