Martes, 30 de Mayo de 2017
02:15 CEST.
Venezuela

Maduro o muerte

La victoria electoral, de la que emergió el chavismo en 1999, representó una inapreciable oportunidad para diversificar la economía y democratizar a Venezuela. Con enormes riquezas, apoyo popular y poder casi absoluto, Hugo Chávez optó por copiar el modelo cubano que condujo a una frustrante alternativa: Maduro o Muerte.

La enorme fuga de capitales, la incapacidad para pagar sus adeudos externos, el descenso de la producción y la productividad junto al crecimiento de la burocracia y el gasto público. La pérdida de valor de la moneda expresada en una gigantesca inflación y el aumento indiscriminado de la circulación monetaria sin respaldo productivo ha hecho que el salario mínimo resulte insuficiente para cubrir el costo de la canasta básica. Ese deterioro en la economía y las finanzas —iniciado durante el mandato de Chávez— se agravó con el Gobierno de Nicolás Maduro, quien en 2014 tuvo que dictar una ley de "precios justos" e implementar un "sistema" de racionamiento.

Entre las causas del agotamiento están la incapacidad administrativa, la estatización de sectores de la economía, la violencia, la represión, la corrupción galopante, el despilfarro de las riquezas nacionales, la escasez de alimentos y medicamentos y paralelamente el desmantelamiento de la democracia.

La insistencia en culpar a agentes externos e internos de la crisis y de inventar salidas falsas, agudizará la crisis, la más grave en la historia de Venezuela y la principal causa de la derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

Diálogo y negociación desde la violencia

El diálogo y el proyecto de Asamblea Nacional Constituyente —resultados del camino trazado por Chávez de emplear la vía electoral para arribar al poder y luego girar hacia el totalitarismo— son respuestas dirigidas a conservar el poder.

Desconociendo que el diálogo es una forma de comunicación para conocer la opinión del otro, exponer la propia y explorar las posibles soluciones a un conflicto; que la negociaciónes un proceso que ofrece la oportunidad de Intercambiar promesas, contraer compromisos y llegar a acuerdos; y que ambos son incompatibles con la violencia, Maduro ha formulado una innovación: el diálogo y la negociación desde la violencia para arribar a la "paz". "Venezuela necesita paz y diálogo para moverse hacia delante". escribió Maduro en The New York Times.

El resultado no podía ser otro. El llamado a su "diálogo" no podía prosperar con esas premisas, pues la otra parte reclama elecciones generales, liberación de los presos políticos, canal humanitario para traer medicinas y alimentos, renovación de poderes públicos y desarme de las bandas armadas por el Gobierno.

En 2014 el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, pidió a Maduro que liberara al dirigente opositor Leopoldo López si quería entablar un diálogo nacional.Y el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo, una vez iniciado el dialogo planteó no continuar porque el mismo estaba en crisis. "Y está en crisis por la responsabilidad del Gobierno. Hablamos de los temas, se llega a compromisos y no se avanza", afirmó. Mientras tanto, la respuesta de Maduro fue: "Obliguemos a la oposición más temprano que tarde a dialogar. Los vamos a tener que obligar en el mejor sentido de la palabra".

Después de ese y de otros fracasos, el 10 de abril de 2017 Maduro dijo en La Habana: "Yo he llamado al diálogo... y sigo llamando al diálogo, no hay otra forma de conseguir la paz. La única forma de conseguir la paz es a través de la palabra, del diálogo, del debate sincero, de la búsqueda de razones, de la búsqueda de puntos comunes".

Ese novísimo concepto de diálogo, acompañado de la violencia y dispuesto a no ceder en nada explica que el país esté inmerso desde el 12 de febrero pasado en una ola de protestas que ha generado decenas de muertos, cientos de heridos y miles de detenidos.

Convencido de su "razón", Maduro no quiere aceptar que el rechazo a la pluralidad está conduciendo hacia una guerra civil. Como afirmaba Hannah Arendt, a superioridad de la ideología totalitaria consiste en que la misma cree haber establecido "con certeza el fin al que se dirige el movimiento de la Naturaleza o de la Historia. Dicho fin se asocia con la realización de la justicia y la armonía sociales. Por eso el fin al que tiende el movimiento puede justificar cualquier acción". Y aquí entramos directamente en el principio de Nicolás Maquiavelo.

La Asamblea Constituyente

La política, como lugar de encuentro de los intereses económicos, está estrechamente relacionada con el poder. La misma, aunque efecto de la economía, ha devenido causa de conflictos a lo largo de la historia.

En el prolongado proceso de elecciones y plebiscitos, además de que los venezolanos aprendieron a usar los mecanismos democráticos, se expresó en la división de los votos entre el 40 y el 60% aproximadamente a lo largo de 17 años. Lo cual legitimó tanto al chavismo como a la oposición. Pero la vía electoral tiene sus reglas, contrarias a lo que expresó Maduro en vísperas de las parlamentarias de 2015, cuando adelantó que si perdía: "Pasaría a gobernar con el pueblo en unión cívico militar", es decir, con la minoría como lo está haciendo ahora.

Maduro, orgulloso de la Constitución Bolivariana de 1999 nunca habló de renovarla, pues el pueblo, según sus palabras, estaba en el poder. Hasta abril de 2017 combatió a la oposición "con la Constitución en la mano", pero ahora, en medio de una profunda crisis y de las protestas que exigen su salida, decidió que el pueblo "tome el poder originario". "No dejaron más alternativa", aseguró Maduro.

Así nos enteramos de que el poder no estaba en el pueblo. Con ese supuesto propósito convocó el 1 de mayo a una Asamblea Nacional Constituyente para "reformar el Estado y redactar una nueva Constitución".

Con la esperanza en que mejoren los precios del petróleo y de estar en mejores condiciones para poder enfrentar unas elecciones (ahora mismo sería derrotado), Maduro aspira a distraer a la población y ganar tiempo, por eso no hizo alusión a las elecciones regionales, que no se celebraron a fines de 2016, ni a las municipales de 2017.

Su propuesta se basa en el artículo 347 de la actual Carta Magna, pero para su legitimidad tiene que ser ratificada en un referendo según la actual Constitución, que dispone que el presidente, la Asamblea Nacional (con mayoría de dos terceras partes), los cabildos municipales (con mayoría de dos terceras partes) y el 15% de los electores, pueden proponer la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, pero, para confirmarse dicha convocatoria es ineludible la realización de un referendo.

El propio Maduro, convertido en fuente de derecho, ha determinado que la asamblea estará formada por 500 miembros elegidos por "voto del pueblo", y que aproximadamente la mitad sería electa por la base de la "clase obrera" y la otra mitad "en un sistema territorial, con carácter municipal, en las comunidades". De esa forma coloca la creación de la Constitución en manos de los consejos comunales y las grandes misiones que ha impulsado el chavismo, donde goza de cierta popularidad.

Como la burocracia ha pasado de 1,2 a cuatro millones de funcionarios y existen otros cinco millones de beneficiarios de las misiones chavistas, la apuesta de Maduro es que esos nueve millones apoyarán a su Asamblea Constituyente. De lograrlo, podría:

  1. anular la actual Asamblea Nacional en manos de la oposición
  2. anular a la Fiscal General
  3. permanecer en el poder —sin necesidad de elecciones— al menos durante los años que dure el proceso.

De esa forma evitaría enfrentar unos comicios con el 68% del electorado en contra, como ocurriría ahora mismo. Se irían a bolina la cacareada Constitución de 1999 y la Quinta República de Chávez, mientras los venezolanos tendrían entonces que escoger entre dos males: Maduro o la muerte.

Comentarios [ 8 ]

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Maduro o Muerte… y valga la redundancia.

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Lo que ya deben terminar de hacer los venezolanos es quitarles las armas al gobierno y empunarlas, porque sino seguiran matando inocentes a sangre fria, no son mayoria los asesinos son minorias, el puerblo no puede dar un paso atras ,muerte a maduro  y sus secuacxes, es un crimen lo que maduro pretende a la fuerza dirigir el pais , un pais rico en petroleo lo ha llevado a la miseria, abajo maduro arriba el pueblo valiente de Venezuela.

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Excelente articulo Dimas. Que le puede interesar al regimen cubanos la muerte de cerca de 50 jovenes??? NADA. Lo que le interesa es mantenerse en el poder y la caida de Maduro sera un golpe mortal para RC. Tendran que regresar los "colaboradores" cubanos  considerados, entre medicos, militares, tecnicos y especialistas en mas de 20  mil personas y tendra menos para repartir. Vendra un 2do Periodo Especial y el cubano ya esta cansado  y tambien mas informado. No digo que en Cuba ocurrira como en Venezuela, lo dudo, pero RC tendra que alimentar y privilegiar a mas agentes de la seguridad,  para que controlen a los "desagradecidos" esclavos.

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Anonimo 12:44 los unicos que son entreguistas son realmente los de izquierda, estos entregan los paises completos al comunismo international trayendo consigo todos los desastres que ya conocemos y que todavia gentes como tu todavia quieren defender no se porque motivo, los comunistas no necesitan cambiar ninguna constitucion porque esta no les sirve de nada, ellos se limpian el C..... con eso, asi que de acuerdo con eso es como si la cambiaran todos los dias, el que no sabe o no quiere saber eres tu, por ejemplo en Cuba nuestro H.P. en jefe y su sucesor cambian la constitucion 365 veces anualmente por 60 anos, asi es que mira a ver, abran los ojos que ya es hora no sigan defendiendo la maldad, ya hay mas de un siglo de experiencia, todavia necesitan mas?

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Hace rato que en venezuela hay una guerra civil. Nadie lo dice, pero es la verdad.En venezuela el gobierno de Maduro no manda en todo el territorio Nacional, hay zonas dominadas por colectivos en el medio de las ciudades que ni siquiera el ejercito entra, alli no hay ley y son estos grupos los que mandan. En el tachira guyana y otras zonas fronterizas mandan los palamilitares, guerrilla,narcotraficantes, mafias del oro y contrabandistas. Mas del 70 % de la poblacion venezolnan ven a Maduro como un usurpador y quieren que se vaya. Dentro de la fuerza armada hay grupos que son rivales y responden a distintos intereses, Venezuela es un caos y existe un conflicto civil desde hace mucho.

La guerra civil venezolana se va a agudizar en los proximos dias por la falta de comida, los saqueos y las protestas. Creo que es hora de que se la llame a lo que pasa en venezuela por su nombre, GUERRA CIVIL.

el peo anonimo

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Muy buen análisis de Dimas. La única lógica detrás de tanto absurdo es el mantenimiento del poder a todo costo y a toda costa, para poder seguir manejando la riqueza petrolera al antojo del poder de Maduro y sus compienches de La Habana, a quienes me imagino: No te rindsas Maduro, resiste, busca alternativas para ganar tiempo y otras mañas castristas. Pero Venezuela no es Cuba, ni el chavismo llego al poder por las armas, ni Maduro es la chancleta de Fidel Castro, no los actuales jerarcas cubanos tenian tanta malicia y maquiavelismo como el caudillo cubano desaparecido. Maduro o muerte....muerte,porque Maduro no puede con eso.

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VIENDO AYER UN PROGRAMA DECIAN Q EN VENEZUELA HAN CAMBIADO LA CONSTITUCIÓN A LO LARGO DE SU HISTORIA 27 VECES Y OJO DESDE Q ESTÁ LA IZQUIERDA SÓLO 1 SOLA VEZ..ASÍ Q NO CRITIQUEN LO Q NO SABEN....LA DERECHA ENTREGUISTA HA HECHO LO Q LE HA DADO LA GANA.

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Pase lo que pase: elijan a maduro. Esa fue la maldicion que les dejo el finado paracaidista por "sugerencia" de sus chupacabras cubiches. Y asi se dejaron imponer al megatolete colombiano impostor por orden de la metropolis intervencionista. Ahora no se quejen

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