Martes, 21 de Noviembre de 2017
01:46 CET.
Opinión

Venezuela: aviso a navegantes

Los últimos sucesos de Venezuela entrañan una advertencia para los cubanos. Son un aviso a quienes creen que las elecciones abren el camino para salir del totalitarismo: en diciembre de 2015  la oposición ganó allí los comicios y obtuvo el 70% de los escaños de la Asamblea Nacional; desde entonces el Parlamento no ha logrado que el Gobierno ponga en vigor ni una sola de las leyes aprobadas por la Cámara. Pero también son un aviso para quienes creen —como creo yo— que la solución radica en llevar a las calles la protesta popular contra el régimen y despojarlo de toda legitimidad residual. Los venezolanos han puesto ya 30 muertos sobre la mesa de negociaciones y la dictadura de Nicolás Maduro no se ha dado por enterada.

Si bajo el yugo del comunismo dinástico ni las manifestaciones masivas ni las victorias electorales parecen servir de nada, ¿cuál es la solución? ¿Cómo se pasa de la tiranía del partido único, la policía política y la economía estatizada e ineficiente a un régimen de derechos, donde se celebren elecciones democráticas y se respete la vida, la libertad y los bienes de los ciudadanos?

Con la mitad de ese rechazo social manifestado abiertamente cayeron las  autodenominadas democracias populares del Este de Europa. Pero, como señalan Horowitz, Montaner y otros autores, el comunismo dinástico es más duro de pelar. Ahí están Corea del Norte, Cuba y Venezuela para demostrarlo. A sus gestores, lo que el pueblo prefiera o lo que opine la comunidad internacional, les tiene sin cuidado. Los pactos internacionales, también.

Hasta ahora, uno de los axiomas del "Socialismo del Siglo XXI" era llegar legalmente al poder y ejercerlo preservando lo más posible una fachada de democracia burguesa y, al mismo tiempo, crear las condiciones para vaciar de contenido las instituciones del Estado. Con el Ejército sobornado y penetrado por el espionaje cubano, la Judicatura domesticada, el Parlamento dividido y la prensa amenazada, sería relativamente sencillo dominar el país y conservar el poder sine die, incluso sin renunciar a la celebración de elecciones periódicas. En esas condiciones los estamentos intermedios que forman la sociedad civil —iglesias, sindicatos, prensa, asociaciones profesionales, etc.— no serían capaces de oponer demasiada resistencia al Ejecutivo, y la población en pleno terminaría por capitular y someterse al poder.

Ese enfoque funcionó bien mientras duró la burbuja petrolera, que le permitió a Chávez comprar adhesiones dentro y fuera del país. Pero una vez fallecido el fundador del sistema y deprimidos los precios del crudo por los avatares del mercado mundial, la prolongación de la estrategia se les ha puesto muy cuesta arriba a Maduro y sus padrinos habaneros, que lo auparon a Miraflores.  

A partir de ahora, el régimen bolivariano tendrá que operar como una dictadura firmemente atrincherada tras un cerco de bayonetas o de lo contrario se verá obligado a entregar el mando a la oposición. La Constitución que promovió el finado caudillo de Barinas y que las masas entusiastas aprobaron por aplastante mayoría (en estos regímenes las mayorías siempre aplastan), conservó su validez mientras sirvió a los intereses de la camarilla dominante, que eran por su propia definición los intereses "del pueblo". Como ese apaño ya no funciona, el Gobierno hace caso omiso de las normas que él mismo se impuso. Porque en el mundo del socialismo real el fin siempre justifica los medios.  Y de lo que se trata allí es de preservar el poder de los jerarcas del partido gobernante, sus parientes y amigos boliburgueses, y seguir proporcionando a La Habana al menos una fracción de los subsidios petroleros indispensables para la subsistencia del tardocastrismo.

En ese contexto, el que piensa de otro modo y manifiesta su desacuerdo no es un adversario, sino un enemigo del pueblo.  Su nicho ecológico es el paredón, la cárcel o el exilio.  Si el régimen de Maduro consigue matar, encarcelar y expulsar del país a un número suficiente de venezolanos, como hicieron los hermanos Castro entre 1959 y 1962, quizá logre sobrevivir muchos años más. Sus mentores cubanos harán todo lo posible porque lo consiga y pondrán toda la carne ajena en el asador, cuidando bien de no involucrarse demasiado para que EEUU no se sienta obligado a intervenir en el pugilato. En tiempos como los que corren y con un presidente como Trump en la Casa Blanca, mejor curarse en salud.

La oposición venezolana dispone todavía de un pequeño margen de oportunidad para echar a Maduro y sus secuaces, antes de que estos den la última vuelta de tuerca e implanten un sistema de terror análogo al que permitió la supervivencia del castrismo en la década de los 60. Agotado ese plazo, la masa crítica opositora habrá disminuido y el miedo habrá aumentado lo suficiente como para asegurar la prolongación de la dictadura.   

Quienes en Cuba o fuera de ella sueñan con llegar a ser una oposición leal y reformar el castrismo "desde dentro", deberían tomar nota. Quienes creemos en la eficacia de la protesta popular, también.

Como otros regímenes totalitarios a lo largo de la historia y lo ancho del planeta, el comunismo leninista es irreformable. Los albaceas de la herencia que dejó el difunto Comandante Único lo saben de sobra.

Y Cuba no es Venezuela. Es mucho peor.

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Comentarios [ 27 ]

Imagen de Anónimo

Continuo con Mires: "Las elecciones libre es la que despoja a las balas asesinas de cualquiera legitimidad”, La exigencia por elecciones libres Es la que llevará a la derrota del ejército dictatorial. Es, en fin, la palabra a la que no se puede renunciar. Venezuela no tiene por qué ser una excepción a la regla histórica. La razón política deberá imponerse mucho más temprano que tarde a la razón militar. Allí, también, como en tantos otros países, los votos derrotaran a las balas”. Agrego yo, Cuba tampoco será  una excepción COMENTARIO de Esopo 2.

Imagen de Anónimo

Citando a Fernando Mires “¿Cómo derrotar al Ejército de una dictadura? "El pretorianismo como un militarismo hacia el interior, propio de las naciones de orden menor, que no pretende hacer ni ganar guerras, sino mantener su influencia en el sistema político, controlar las decisiones que afecten a sus intereses o apoyar a una facción política. La definición aplica a lo que son o han llegado a ser las FANB en Venezuela: un ejército al servicio, no de un Estado, sino de un partido enquistado en el poder: el PSUV”. COMENTARIO Esopo 1..

Imagen de Amadeus

Lo único que puede librar a venezuela de un destino "cubano" es un golpe de estado. Espero que haya militares dentro del ejército que estén pensando en la posiblidad. No hay otra solución.

Imagen de Anónimo

Con los comunistas en el poder no ha existido nunca una entrega de gobierno en  elecciones plurales...una guerra civil interna sería una matanza desproporcionada...pero una certera intervención militar sería más objetiva para acabar con el criminal socialismo....solo analicen cuantos muertos hemos puesto en estos 58 años en ahogados, desaparecidos, fusilados, en prisiones y otras situaciones creadas por el régimen...saquen cuenta..un par de miles de un planazo nos ahorraríamos miles de muerte en unos años. Pedro( CENTRO DERECHA CUBANA)

Imagen de Anónimo

Totalmente de acuerdo con Sales....nosotros lo seguimos diciendo...si no aparece un Pinoche en Venezuela...los comunistas irán ganando tiempo y alargando sus tentáculos de intolerancia hasta convertir a ese país en una Cuba.....la opción para ambos países es la rebelión armada....muchos exiliados cubanos por todo el mundo estamos listos. Pedro( CENTRO DERECHA CUBANA)

Imagen de Anónimo

No es la fuerza la que derrota a las dictaduras de extrema izquierda, porque ellos tienen la fuerza. Las dictaduras de Europa oriental sucumbieron por su ineficiencia economica. El resto, incluida la de Cuba, seguiran el mismo proceso por la misma razon. A Cuba la ha salvado que siempre ha encontrado un padrino de ultima hora. Llega un momento, en que alguien tiene que comenzar un proceso de reformas para poderse mantenere y es ahi, donde se les va de las manos. Incluso China y Vietnam, que son procesos no acabados,  no son los mismo de Mao Zedong y Ho Chi Ming.

Imagen de Anónimo

Esopo, todo el mundo sabe que López Callejas es un avispo, que no obispo, y que tú hiedes a zurdo. Vamos a estar aquí. Tú pides la lucha pacífica apoyando a la tiranía nazi comunista de Cuba (perdón por la redundancia), pues bien sabes que a aquello hay que tumbarlo a sabotaje limpio y sublevándose. No creas que todo el mundo es tonto y te cree los cuentos. Yo, no.

Imagen de Anónimo

Lo que se sabe no se pregunta pero lo peor es vivir de ilusiones para morir de desengaño que es lo que le ha pasado a los que en casi 60 años están esperando para que un presidente americano lleve la “libertad y la democracia” a Cuba. Yo al menos seguiré abogando por una TRANSICIÓN ORDENADA A LA DEMOCRACIA DE CUBA, aunque gente como Sales sigan pensando que soy un ingenuo y por eso hasta me acuse por ser un opositor leal al castrismo, a pesar que cuando Arturo López Levi inventó ese término y Sales todavía no escribía artículos, yo estaba entre los pocos que entrabamos esa falacia,  en la época que los fundares y directores de DDC eran los editores de Cuba Encuentro donde López Levi defendía la oposición leal al castrismo, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

A buen entendedor... Lo que se sabe no se pregunta, Esopo.

Imagen de Anónimo

Sales, cuál es tu propuesta entonces, si las dos alternativas en pauta no tienen salida, talmente parece que tu propuesta es una tercera alternativa, que Trump mande a desembarcar la 82 división en Cuba”. Ahora habrá que esperar por lo que desidia al respecto “el flamante” presidente americano que en un 100 días de gobierno sobre Cuba nananina ha hecho ni si quiera dicho a no ser sandeces , COMENTARIO de Esopo.