Sábado, 16 de Diciembre de 2017
20:47 CET.
Opinión

Venezuela: antes que amanezca

Todo parece absurdo, sencillamente temerario: en una crisis de ribetes humanitarios, el régimen bolivariano en vez de buscar consensos, aliados, va al encuentro de discordias y más enemigos. Con la soga al cuello, el neocomunismo venezolano ha optado por subirse al cadalso y decirles a sus verdugos que tiren de la cuerda.

Todo parece tan absurdo y tan temerario que solo hay dos posibilidades, sabiendo que Caracas sigue órdenes de La Habana: Maduro ha dado un "libretazo" sin permiso, o desde el Palacio de la Revolución lo han empujado a este suicidio político para acabar de salir de un régimen agotado e impresentable y negociar con otros líderes, incluso con la mediación de los propios EEUU. Que La Habana apoye la inmolación política madurista, que ya alcanza repulsa internacional, no encaja con el modus operandi de un régimen, el cubano, muy experimentado en el control social.      

La historia no recuerda una dictadura de izquierda que abdique por presión internacional o cercos económicos externos. Todo lo contrario sucede con los regímenes totalitarios de derecha.  En las dictaduras con una economía de mercado, los lazos comerciales con el resto de las naciones, y al interior, resultan vitales para la sobrevivencia. Los abominables regímenes de Sudáfrica y Chile en tiempos del apartheid y Pinochet respectivamente, tarde o temprano fueron forzados a abrirse al juego democrático, aunque fuera en apariencia al principio. Los regímenes dictatoriales de derecha tienen su razón de existir, precisamente, en reflotar y enaltecer el capital sobre cualquier conquista social.   

En cambio, no existe en la historia de la Humanidad una dictadura de izquierda que haya fenecido, primariamente, por cercos económicos o políticos. Ha sido su naturaleza intrínseca fallida, dada por el voluntarismo y el irrespeto por las leyes básicas de la economía moderna, lo que al final las lleva a replantearse el regreso a la economía de mercado sin renunciar al poder absoluto. Tales son los casos de la antigua URSS reconvertida en Rusia imperial, una China políticamente dinástica, y otros países de la órbita comunista europea.

En la llamada construcción del socialismo se da un proceso de concentración primaria del capital en manos de una minoría que detenta el poder político, y esta torna invulnerable cualquier acción de embargo económico externo. Más bien sucede todo lo contrario: el grupo de poder político-económico y militar, a mayor presión externa, más solidifica el control interno de la sociedad. Esta es una de las razones por la que muchos de los contrarios al embargo, quienes también buscan la caída del castrismo, creen que es poco eficaz la presión económica externa: el sistema ha creado su propia miseria y sabe cómo repartirla.

Lo sucedido en Venezuela no escapa de ese razonamiento. Para quienes no son cubanos, y no han vivido en el racionamiento, la vigilancia cada 100 metros, incluso la alucinación de haber sido parte de un proyecto redentorista-megalomaníaco, es difícil comprender el paso dado por el régimen bolivariano. Más difícil todavía es entender la sobrevivencia del madurismo por tres años cuando los opositores anunciaban, mes a mes, que las reservas de alimentos se habían agotado y no tenían cómo pagar sus adeudos.  

Al cruzar de la delgada línea roja que separaba la endeble democracia liberal de la autoridad totalitaria, el régimen bolivariano, una vez más,  ha confirmado que las dictaduras de izquierda son inmunes a la presión internacional y a los dictados de la economía de mercado. Al desplazar hacia el Tribunal Supremo de Justicia la competencia legislativa, han cumplido el principio elemental del totalitarismo descrito por George Orwell: "no se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura". Ha sido, precisamente, el desmantelamiento productivo de la nación petrolera lo que ha obligado al madurismo, bajo asesoría cubana, a blindarse contra toda acción punitiva económica y política externa.    

En el caso de que a partir de ahora hubiera una sublevación masiva, la orientación desde la Isla es resistir. Esa es y será siempre la voz de mando desde La Habana. Y también desde el principio la oposición debió saberlo: no hay nada que negociar cuando se tiene el control político y militar. La economía socialista (sic) es manejable. La calle, el parlamento, las elecciones y las tribunas internacionales, no. Ergo: no se dialoga sobre el poder real bajo ninguna circunstancia. 

Con la inhabilitación de la Asamblea Nacional, el régimen bolivariano han dado un aparente salto al vacío: con la soga al cuello, han preferido adelantarse al verdugo, y evitar la muerte indigna del colgamiento. Están en camino a la inmolación, o al goce de la eterna tiranía. Todo parece temerario, absurdo. Pero se advierte una claridad inusitada. Parafraseando al autor, nunca ha habido más oscuridad en este amanecer en la patria de Bolívar. 

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Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

Es cierto que Venezuela no es Cuba hay resquicios de instituciones republicanas que en Cuba sucumbieron porque Fidel Castro siempre tuvo como objetivo ser un DICTADOR.Luisa Ortega fue el comodin que usaron cuando vieron la fuerte presion internacional, ella es una chavista que nunca ha respetado las leyes ni la Constitución y menos el Estado de Derecho por lo que una manera  mas "decorosa y democrática" de salir del embrollo fue usar a esta ficha. En los regímenes como el chavista y el cubano nadie se atreve a hacer nada libremente todo viene de "arriba" miren que calladito esta el supuesto Defensor del Pueblo . Yo creo que todo se trató en la Habana que ninca le ha importado la famosa "opinion pública" , además porque habria de importarle si siempre ha hecho lo que le ha dado la gana al punto que el la unica DICTADURA del continente americano legitimada y tolerada por TODOS los gobiernos supuestamente democráticos de Al En Cuba se violan y niegan más derechos al pueblo que en Venezuela  pero nadie dice casi nada, hasta el Sr Almagro ha tratado muy suavente a la Dictadura Verde Olivo de la Habana que tiene más presos politicos que Venezuela y por no haber hecho nada comparable con las acciones de Leopoldo López Triste futuro de Cuba que solo no ven con ojos de rapiña tratando de coger los despojos 

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Ya quisieramos los cubanos haber sufrido un "abominable regimen" como el de Pinochet. Esa acotacion de Almagro me parece hipocrita y oportunista. Tambien la comparacion del Chile de Pinochet con el Apartheid de Sudafrica. 

Imagen de Anónimo

Una dictadura de izquierda no cae por presion popular sino por accion violenta y masiva.  Una dictadura de izquierda no puede ser sustituida por una junta militar tipo Larrazabal, pues no resistiria la presion de las turbas que siguen a los desplazados; el unico capaz de resistir el embate de los comunistas, armados y  en la clandestinidad, es un regimen, tipo Pinochet o Franco, que siempre sera mejor que el de iquierda, pues posibilitara el desarrollo del pais, y que puede ser cambiado en el futuro una vez cumplido su objetivo. Pero hay un problema: eso cuesta sangre, y luego los militares que salvan al Pais, se ven llevados ante los tribunales, por cometer actos imposibles de evitar para frenar la embestida de los que quieren regresar al pasado comunista. Por ese motivo los mlitares no se deciden a dar ese paso.

Imagen de Anónimo

Y en Venezuela no hay prensa libre y parlamento opositor? Entonces según usted ni es una dictadura ni es socialista. En las elecciones de 1984 el sandinismo tolero a varios partidos zancudos que hacían las veces de oposición, no fue sino hasta el 89 que se forma la UNO, que realmente aparece en el escenario una verdadera alianza opositora; y esto no por la voluntad del sandinismo sino porque ya se miraban los primeros síntomas del derrumbe del bloque comunista y porque la guerra con la contra había creado un impasse en el que ninguno de los dos bandos podía derrotar al otro. Además, la prensa libre de la que usted habla fue brutalmente asediada y todo lo que se publicaba tenía que pasar primero por la oficina de censura del Ministerio del Interior. Y si el sandinismo no fue comunismo, entonces los más de 50 mil muertos y 100 mil lisiados, se deben a la imposición forzosa de que ideología según usted? Eran apacibles socialdemócratas, liberales o democristianos? Y las miles de propiedades confiscadas? Y los juicios sumarios? Y la ruina total de la economía? Y una de las mayores hiperinflaciones del siglo XX que llego a ser de 33,600% anual? A qué familia política se le pueden achacar, señor Almagro? Porque si esto no fue comunismo, pues ilumíneme usted con su sabiduría. 

Imagen de Anónimo

Para anonimo 23:06 En Nicaragua nunca hubo socialismo. Había partidos políticos y prensa independiente. Y parlamento opositor. Pero precisamente por hacer elecciones libres, las perdieron.  En fin, la excepción confirma la regla. 

Imagen de Anónimo

Sumamente fatalista. Aunque ahora la situación pinta muy negra, Venezuela tiene unos resortes institucionales que Cuba no tiene ni nunca tuvo, y ahí está la fiscal general Luisa Ortega para probarlo. Además el peso específico de Venezuela es mucho mayor que el de la isla, por su territorio, por su población, por sus inmensos recursos naturales... el petróleo no es azúcar. Además ni a sus vecinos ni a nadie en latinoamérica le conviene tener ese tumor en tierra firme, por lo que la presión será infinitamente mayor.

Imagen de Anónimo

Supongo q lo pasa por alto porque es un país pequeño, pero le recuerdo que los sandinistas -discípulos de Castro-, perdieron las elecciones y entregaron el poder en 1990, aunque fuera a regañadientes. Y se trataba de una izquierda cavernaria y radical, que ejecutó a miles de disidentes, que impuso la tarjeta de racionamiento y un largo etcétera de calamidades; de manera que sí hay un precedente.

Imagen de Anónimo

"Los regímenes dictatoriales de derecha tienen su razón de existir, precisamente, en reflotar y enaltecer el capital sobre cualquier conquista social". ¡¡¡!!! Los regímenes de derecha como el de Pinochet tuvo razón de existir por suprimir la intentona de dictadura de un Allende que comenzó con un proyecto de desbandar el parlamento, parecido al de Venezuela hoy, aliado a La Habana y al castrismo. Pinochet fue el atídoto del castrismo y curó a Chile, no solo económica sino espiritualmente, evitándole la bajeza de la familia Allende, que vimos luego a plena luz en su comportamiento posterior como aliada y colaboladora de una dictadura. En Chile nunca hubo una dictadura, hubo libre movimiento y prensa libre y partidos y elecciones y referendos. Basta ya de este tipo de afirmaciones infantiles: derecha-capital-blah

Imagen de Anónimo

Excelente este análisis, es la realidad objetiva y palpable de los sistemas socialistas-comunistas. Para mí, la única manera de evitar estos regímenes es ilegalizarlos y estigmatizarlos como se le ha hecho al fascismo y al nazismo. Cada vez que aflore un puchón de socialista, hay que meterlo en la cárcel de por vida.Ximena