Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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COREA DEL NORTE

Seúl y Washington comienzan sus maniobras militares anuales en tensión con Pyongyang

Los ejércitos de Corea del Sur y EEUU comenzaron este lunes sus maniobras anuales de combate simulado Key Resolve en un momento de especial tensión en la península tras los últimos ensayos armamentísticos de Corea del Norte.

El ejercicio, que coordina en suelo surcoreano maniobras sobre el terreno o ejercicios de artillería a través de una simulación por ordenador, se llevará a cabo hasta el próximo 24 de marzo, según confirmó a EFE un portavoz del Ministerio de Defensa surcoreano.

La misma fuente explicó también que las Fuerzas Aéreas surcoreanas se encuentran realizando un ejercicio de combate para preparar respuestas ante posibles "provocaciones" de Pyongyang que durará hasta el 17 de marzo y en el que participan unas 50 aeronaves, entre ellas los cazas F-15 y FA-50.

Como viene siendo habitual en los últimos años, Key Resolve coincide con la celebración en Corea del Sur de las maniobras conjuntas Foal Eagle, que arrancaron el pasado 1 de marzo y durarán hasta finales de abril.

Los ejercicios Foal Eagle —que involucran a fuerzas de infantería, navales y aéreas surcoreanas y estadounidenses— de este año son los mayores hasta la fecha después de que el régimen norcoreano realizara un número récord de pruebas armamentísticas en 2016.

Pyongyang, que considera todas estas maniobras como un ensayo para invadir su territorio, lanzó además el 6 de marzo cuatro misiles balísticos de medio alcance que cayeron en aguas japonesas, redoblando la tensión regional.

A esto se suma la instalación, que comenzó la pasada semana, en suelo surcoreano del THAAD, un sistema para derribar proyectiles norcoreanos que amenacen con caer sobre el vecino del sur y que además de despertar el rechazo del régimen de Kim Jong-un también ha desatado fuertes críticas de China.

Pekín considera que los radares del THAAD pueden interferir en sus sistemas de Defensa y en represalia está llevando a cabo un boicot comercial encubierto contra intereses surcoreanos.

Al clima de tirantez e incertidumbre hay que añadir la crisis política en Corea del Sur a raíz del caso "Rasputina", que ha supuesto la destitución de la presidenta Park Geun-hye, y el asesinato en Malasia del hermano del líder norcoreano, del que Seúl acusa abiertamente a Pyongyang, que niega toda participación.

La ONU preocupada porque la situación de la población se agrave ante las tensiones internacionales de Pyongyang

El relator asignado por la ONU (Organización de Naciones Unidas) para evaluar los derechos humanos en Corea del Norte, Tomas Ojea Quintana, advirtió este lunes la posibilidad de que las crecientes tensiones políticas y militares entre Pyongyang y la comunidad internacional agraven aún más la situación de la población.

"La escalada de hostilidades en la península de Corea desde que Corea del Norte reanudó sus ensayos nucleares y los lanzamientos de misiles en enero de 2016 han puesto en riesgo las escasas oportunidades de cooperación y diálogo en el campo de los derechos humanos", lamentó Ojea.

El relator presentó al Consejo de Derechos Humanos de la ONU su informe anual sobre Corea del Norte, en el que pone como ejemplo del deterioro de la situación interna el cierre, hace más de un año, del complejo industrial de Kaesong, ubicado del lado surcoreano de la frontera y donde trabajaban norcoreanos.

"Ese complejo, que había sido por mucho tiempo el símbolo de la paz y de un entendimiento mutuo entre las dos Coreas ha sido cerrado y esto ha dejado a miles de norcoreanos sin trabajo", explicó Ojea.

También están suspendidas, desde octubre de 2015, las reuniones habituales que se realizaban entre familias separadas en los dos países, sin que haya esperanzas de que se reinicien en el futuro próximo.

La actividad militar norcoreana ha llevado al Consejo de Seguridad de la ONU y a los países vecinos a adoptar nuevas sanciones contra el régimen de Pyongyang.

El objetivo es evitar que tenga acceso a nueva tecnología nuclear y de misiles balísticos, pero Ojea incidió en el coste humano que esas medidas punitivas pueden tener.

"Las medidas para la disuasión de la proliferación nuclear deben proteger a la población civil de las consecuencias adversas de esas sanciones, y pido que se ponga atención a esto", dijo.

De su informe, Ojea también subrayó la situación en cuatro campos de detención que se sabe que siguen funcionando y donde las autoridades no han hecho nada por proteger a los prisioneros de ser víctimas de torturas, de trabajos forzados o ejecuciones sumarias.

"Se estima que en los campos de prisioneros políticos hay entre 80.000 y 120.000 detenidos. La falta de acceso y de información sobre estas instalaciones sigue siendo el mayor obstáculo para brindar protección a los confinados", indicó.

Ojea no ha conseguido a lo largo de su mandato que las autoridades norcoreanas le autoricen la entrada al país, por lo que recolecta la información con la que trabaja de diversas fuentes.

El trabajo de Ojea fue complementado por la presentación también en el Consejo de un equipo de juristas sobre la manera de garantizar que las violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte no queden impunes.

Su conclusión es que dentro del país no hay opciones para hacer justicia, por lo que la única alternativa es juzgar los crímenes en el exterior.

"El trabajo preliminar para futuros procesos penales debe hacerse ahora y se debe considerar la posibilidad de un tribunal ad hoc internacional, que sirva como freno de futuros crímenes y una señal de que las víctimas serán escuchadas", concluyó.

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