Martes, 21 de Noviembre de 2017
23:50 CET.
Ecuador

Rafael Correa y el síndrome del populismo

El 24 de mayo Rafael Correa abandonará la presidencia de Ecuador. Falta poco. No se desesperen. Lo entiendo: ha sido largo y doloroso. Lleva una década en el poder. Ese día comenzará a gobernar quien gane la segunda vuelta del 2 de abril. Si los demócratas de la oposición se mantienen unidos, Guillermo Lasso deberá sucederlo en el cargo.

¿Quién es Rafael Correa, este personaje contradictorio que se hace llamar neodesarrollista, socialista del siglo XXI, católico partidario de la Teología de la Liberación, nacionalista de izquierda, y, encima, canta y toca la guitarra?

¿Estamos en presencia de un comunista disfrazado, como lo fue Fidel Castro hasta que confesó su verdadera militancia en 1961 tras haberla negado previamente media docena de veces?

No creo que Correa sea comunista. Es otra cosa. Aunque es un economista mediocre sin investigaciones originales, sabe lo suficiente para advertir que las ideas de Marx son disparatadas.

Pese a su discurso ante las cenizas del Comandante en noviembre del 2016, transido de admiración y radicalismo, Correa es la quintaesencia del populista latinoamericano. ¿Cómo se sabe? Se sabe por el estudio de sus síntomas. El populismo es un síndrome.

No hay la menor contradicción en ello. Los Castro y Rafael Correa se hermanan en la devoción populista, en el autoritarismo y en el histrionismo. Correa es fidelista a fuer de ser populista. Perón también simpatizaba con Fidel y viceversa, como les ocurría a Mussolini y a Lenin. Se amaban en secreto, como en los boleros.

Naturalmente, se puede ser populista y comunista o fascista. Eso no importa. Hay populistas a la derecha y a la izquierda del espectro político. El populismo son medidas de gobierno para conquistar el poder y mantenerse en él. Está relacionado con la psicología profunda del que manda. Incluso, no faltan líderes y partidos democráticos que, lamentablemente, exhiben algunos elementos populistas.

Se trata de formas paralelas de gobernar que incluye varios rasgos definitorios: 

  • Caudillismo con todas sus taras, como, por ejemplo, el narcisismo. 
  • El exclusivismo (los otros son siempre unos canallas). 
  • El clientelismo, mediante la abundante utilización de subsidios. 
  • El nacionalismo exacerbado que se confunde con el chovinismo. 
  • El adanismo (por Adán, creen que la historia real de la patria comenzó con ellos). 
  • El estatismo, dado que desconfían de la empresa privada. 
  • El gasto público excesivo para sostener a la clientela política, lo que suele dar lugar a coimas y otras corrupciones además de la ruina total. 
  • El rechazo al mercado y al comercio internacional (Correa, como Trump, aunque por la otra punta, era enemigo del Tratado de Libre Comercio con EEUU). 
  • El lenguaje cáustico y la ausencia total de cualquier vestigio de cordialidad cívica.   

No hay duda. Rafael Correa se parece más a los fascistas que a los marxistas-leninistas. Tiene mucho de Perón y de Velasco Alvarado, aquel ignorante general peruano que destruyó la economía de su país con medidas populistas.

Correa es un caudillo persuadido de que posee todas las verdades y de que sus adversarios son gentes despreciables. Quien tiene o manifiesta  una idea diferente es un bribón al que debe denostársele y, si no se escapa, como hicieron los periodistas Emilio Palacio y Fernando Villavicencio, hay que encerrarlo.

El populista no tiene el menor respeto por las instituciones, ni por la ley, ni por el adversario, pero exige que se le trate con unción. Cuando en medio de la calle un chiquillo le hizo a Correa un gesto obsceno con el dedo medio, el presidente detuvo la caravana de coches y lo hizo arrestar.

La oposición ha contado varias docenas de insultos y calumnias proferidos en las "sabatinas", unos programas radiales que algún día se utilizarán como material de estudio en las clases de psicopatología del poder.

Correa no cree en la tolerancia, ni en la libertad de expresión, ni en quienes postulan, como sentenció Thomas Jefferson, que es preferible una sociedad sin gobierno independiente, pero con prensa libre, antes que lo contrario.

Correa se burla o persigue a quienes lo critican y trata de arruinarlos, como hizo con los propietarios de El Universo, un gran periódico guayaquileño, porque los ricos, si no se pliegan, son sus enemigos naturales.

En fin, en la primera vuelta los ecuatorianos se han ganado el derecho a ser libres. Bravo. Lo obtuvieron en la vigilia poselectoral y en la determinación de no dejarse robar el resultado de los comicios. Ahora tendrán que triunfar en los comicios del 2 de abril para rematar la faena. Si no lo hacen, Correa volverá. Ya amenaza con ello.

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Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

Es lamentable. En lo académico le tengo mucho respeto a Carlos Alberto Montaner. Me parece una persona muy inteligente e informada; le tengo especial aprecio por sus acertados análisis y por ello sigo sus pasos. Pero con ese mismo respeto me permito discrepar respecto del caso ecuatoriano. Creo notar desconocimiento de algunas realidades acá en Ecuador y del propio presidente Correa, que si algo tiene, no es mediocridad, algo que sí abunda en la clase política que él descalifica y usted enaltece.En cualquier caso, aún en mi discrepancia respecto de Montaner, creo que sus aportes son de mucho valor y le seguiré sus escritos e intervenciones públicas.

Imagen de Anónimo

Correa ,charlatan, demagogo, populista, engreido .No caben dudas que tiene una educacion bastante buena ,se graduo en una universidad de USA , de economista, pero ante todo es un OPORTUNISTA.Correa se subio al carro del populismo de izquierda ,ya en picada libre hacia el abismo , pero le rindio buenos reditos en su tiempo , sabe muy bien que ya el llamado socialismo del siglo 21 , esta mas que fracasado.Se retira correa sabiendo muy bien , que su tiempo se acabo. Despues de todo creemos este ha sido el mas inteligente ,de todos estos descarados .ARRIBISTAS .

Imagen de Anónimo

ano 14:27 que marxista usted conoce que no sean enemigos del mercado de la propiedad privada y de la democracia? ser marxista ya lleva implicito esos adjetivos.

Imagen de Anónimo

Felicito a Carlos Alberto por este artículo, especialmente por establecer diferencias entre este tipo de dictadores "populares" y otros marxistas, que no todos son "comunistas", ni "marxistas leninistas", ni partidarios del estatalismo, ni de las dictaduras, ni son enemigos de la propiedad privada, ni del mercado, ni de la democracia.

Imagen de Anónimo

¿A quién le importa esta joya? Hasta el programa El Objetivo del canal la 6ª de TV en España lo ridiculizó con Ana Pastor como periodista. Por tanto, ¿a quién le extraña un personaje tan estrambótico en todos los sentidos de su vida? Ahora dice que se va a vivir a Bélgica, veremos si no se harta de chocolate en la Gran Plaza de Bruselas, que es lo último que le falta.

Imagen de Anónimo

pARA MI ES OTRO hp MAS, PERO COMO DICE UNO AQUI, ES OTRO TRUMP PERO SIN PODER ECONOMICO, SI, PORQUE TRUMP ES UN DICTADOR, GUSTENOS O NO. SOLO QUE EN EEUU SI HAY SEPARACION DE ODERES Y EL PRESIDENTE TIENE QUE RENDIR CUENTA ANTE ESOS TRES PODERES.POR ESO OS SALVAMOS.

Imagen de Juan

Se parece bastante a Trump.

Imagen de Anónimo

Carlos Alberto por favor porque escribir tanto, con solo recordar que es un comunista de caviar y champaña es suficiente, eso resume todos sus adjetivos y los de sus colegas, o es que acaso hay alguno que de verdad viva como predice? claro que no, todos son iguales y se copian unos a los otros.

Imagen de Anónimo

Correa caudillo miserable y egocentrico, abmirador y amigo de tiranos. Vete al carajo al planeta Marte que te queda mejor que Bruselas. Charlatan.................