Lunes, 20 de Noviembre de 2017
10:13 CET.
Opinión

Trump es Trump

Cada vez que he escrito sobre el presidente Trump alguien me contesta aduciendo que el muro antimexicano lo comenzó a construir Obama. O que el proyecto de desconectar a EEUU de la globalización por medio del desconocimiento de tratados internacionales ya era una propuesta de los propios izquierdistas. O que es necesario relocalizar una gran parte del capital volátil que anda dando vueltas a lo largo y ancho del mundo. O que las relaciones biliaterales son más confiables que las colectivas. O que desligar el destino de EEUU del de Europa es una acción justificada ya que todos los deberes los asumen los EEUU mientras los europeos se hacen los lindos asumiendo solo los derechos.

E incluso —agregan— si se toma en cuenta que los ejércitos del ISIS son uno de los principales enemigos de las naciones occidentales, una alianza militar con la Rusia de Putin se encontraría plenamente justificada desde un punto de vista geomilitar.

Y bien: pensando con objetividad, creo que mis críticos tienen en esos, como en otros puntos, cierta razón.

Pienso por ese mismo motivo que quienes comparan a Trump con Hitler exageran. Comparar al presidente de un país democrático, no solo a Trump, a cualquier mandatario occidental con Hitler, es un abuso historiográfico. Y lo peor: eso lleva a minimizar e incluso a relativizar la maldad de Hitler.

Hitler no era un demonio, escribió Benedicto XVl. Y agregaba: lamentablemente era un ser humano, una muestra de lo que el humano puede llegar a ser cuando da las espaldas a Dios. Sin embargo, si Hitler no era un demonio —podríamos pensar siguiendo al gran teólogo— era al menos un ser demonizado. Un pobre diablo si se quiere, pero con el poder suficiente para convertir al planeta en un infierno.

No sabemos todavía si Trump podría llegar a hacer algo parecido a lo que hizo Hitler. Pero no lo ha hecho, y mientras no lo haga no tenemos el derecho a prejuzgarlo. Ni a él ni a nadie.

Claro está, cuando uno lee no lo que dice, sino como lo dice Trump, cuando lo oímos  insultar con tanto odio a los mexicanos, cuando se refiere obscenamente a las mujeres, cuando despliega su terible incontinencia verbal contra quien lo contradiga, es inevitable pensar que si bien Trump no es Hitler, bien podría serlo si él no fuera el gobernante de un país en el cual rige una estricta división de poderes, una tradición republicana y democrática, y sobre todo, el dictado irrebatible de la letra constitucional.

"Hay que atenerse no a las formas sino a los contenidos", afirman quienes cifran espectativas positivas en el presidente Trump. El detalle del problema es que las formas en política no pueden ser separadas de sus contenidos.

Poner en forma política a un conflicto significa no ponerlo en forma belicista del mismo modo como poner en forma artística a un tema no significa ponerlo en forma artesanal. No podemos decir, por ejemplo: estoy de acuerdo con el contenido de la Gioconda, pero no me agrada su forma. La forma de la Gioconda es la Gioconda.

Saber "guardar las formas" es saber guardar el sentido de la actividad que realizamos. Y Trump, definitivamente, no las guarda. Pero estigmatizarlo y condenarlo a priori por todo lo que diga o haga, tampoco es cuidar las formas. Sobre todo si observamos que entre la política internacional de Trump y la de Obama no solo se observan rupturas sino, además, algunas líneas de continuidad.

Por supuesto, nadie está pidiendo a Trump que sea como Obama (la clase no se adquiere: se tiene o no se tiene). Sin embargo, hay indicios que señalan cómo, en el plano internacional, Trump ha mostrado disposiciones que si bien endurecen, no contradicen, más bien continúan a la política de Obama. Por cierto, es demasiado temprano para extraer conclusiones definitivas, pero ya hay cuatro ejemplos muy interesantes:

  1. El ministro de Defensa norteamericano James Mattis aseguró el pasado 10 de febrero que "el compromiso de EEUU con la OTAN es inquebrantable". La declaración no debe haber gustado a Putin quien cifraba esperanzas si no en la desaparición, por lo menos en el debilitamiento de una OTAN cuya única función por el momento es proteger a Europa de Rusia. Mattis solo exigió en un lenguaje duro lo mismo que venía exigiendo con más cortesía Obama: que Europa asuma un mayor compromiso en sus obligaciones militares. El Gobierno alemán al menos, ya lo entendió y se apresta a hacerlo.
  2. Trump exigió el pasado 15 de febrero en términos directos a Rusia que devuelva Crimea a Ucrania. Al leer esa noticia, Putin debe haber pensado que quizás se equivocó al hackear solo a Clinton y no a Trump.
  3. Trump se expresó criticamente con respecto a la ampliación de los asentamientos impulsados por Israel en Palestina usando terminos que podrían haber sido los de Obama. "No soy alguien que piensa que la expansión de las colonias (de Israel) sea bueno para la paz" (10 de febrero ). El exagerado intercambio de amabilidades entre Netanyahu y Trump en el encuentro que ambos sostuvieron en Washington el 15 de febrero no logró ocultar que el desacuerdo básico en torno al reconocimiento del Estado palestino mantenido con Obama, perdura con Trump.
  4. Trump dio curso al material que preparó la Administración Obama en contra del vicepresidente de Venezuela, Tarek El Aissami, congelando los millonarios activos que posee el sórdido personaje en EEUU. ¿Una respuesta indirecta a Putin por su creciente injerencia en asuntos latinoamericanos, sobre todo en Cuba y Venezuela? Puede ser.

Definitivamente Trump no es Hitler. Tampoco es Obama. Trump es Trump y las deformaciones antipolíticas que caracterizan al recién elegido presidente no dejan por eso mismo de preocupar. Tarea de los consejeros de Trump será llevar la política, por lo menos la internacional, al lenguaje que corresponde. Pues, al fin y al cabo, la política es su lenguaje. Y si Trump un día aprende a hablar en político, puede ser que al final su mandato no sea el apocalipsis que en algun momento imaginamos.

Quizás vale la pena esperar un breve tiempo antes de lanzar un juicio más perentorio sobre el insólito mandatario.

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Comentarios [ 15 ]

Imagen de Anónimo

Me encanta como hablan los Trumpistas, me recuerdan a los comunistas de mi aula que ahora todos estan en el yuma. Con ninguno de ellos se puede razonar.

Imagen de Amadeus

Es cierto Don Esopo. Mirándo bien el mitín que acaba de dar en la Florida, que era innecesario, que recuerda esos discurso que el Orate de Birán daba sin ton ni son al pricipio de la revolución. Debe sentirse bastante inseguro para convocar un mitín ya pasada la campaña. Sin embargo, como el Cenicero en Jefe, necesita "el baño de pueblo", montar poses, aguzar la boquita y levantar los dedos y empezar con los disparate como "You look at what's happening last night in Sweden. Sweden, who would believe this? Sweden." Otro nuevo ridículo como el Bowling Green Massacre o the alternative facts. Que Dios ampare Merica!

Imagen de Amadeus

  

Imagen de Amadeus

Si hay algo que hay que reconocer es que con Trump está garantizado el entretenimiento. Antes yo no quería saber de Obama, pero ahora me levanto todos los días buscando que nueva barbaridad dijo o se le ocurrió a Trump. No escampa,  todos los días hay algo sobre la mesa. La última es con Suecia; es para moririse de risa. Durante 4 años habrá circo y del bueno. LMFAO!

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

El Anomino de las 15:14 abre el debate felicitando al articulista por su equilibrio en el analisis. Precisamente ese equilibrio es lo que me resulta "soso" en este articulo. Dice poco. Mas bien parece ser un articulo sobre Hiltler, no sobre Trump. Voy a colgar este video para que vean el criterio de jovenes americanos explicando la victoria de Donald Trump y lo que verdaderamente representa. https://www.youtube.com/watch?v=mVcITRBQp-I#action=share

Imagen de Anónimo

Fernando Trump es Trump y tampoco es Fidel Castro pero sus arrebatos me hacen recordar ,al hoy habitante de una piedra en Santa Ifigenia,, desde 1959 hasta que escribió sus incoherencias al "Hermano Obama" COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

// Más esfuerzos por hacernos tragar a Trump //Hace poco cayó la tesis de que Trump era malo pero que además la prensa era abusivamente injusta con él (ergo: no es taaan malo como nos lo muestra "la prensa"). Buscar Google "Madrigal Senda Tenebrosa".Ahora nos llega aquí otro intento de lo mismo. "Es malo, pero no tan malo como Hitler, y hasta se parece en algo a Obama si miramos bien".Y siempre para tratar de llevarnos a los mismo: "Hay que darle chance, dejarlo que se desarrolle, que haga más cosas (¡horror!),  esperar, esperar..., dejarlo, dejarlo... "A los 70 nadie se regenera. Quien se muestra como un ignorante, irresponsable y egocétrico, casi seguro que es un ignorante, irresponsable y egocétrico. La Presidencia de los Estados Unidos no es escuelita de reeducación, a los Presidentes  aquí se les da excesivo poder. Es mucho y tremendo el daño que puede hacer Trump (¡más su creciente número de secuaces!).¡Hay que hacer todo lo que se pueda por controlarlo(s) y frenarlo(s), y de ser posible hacer que renuncie o destituírlo!YYYYY  hacer los mayores esfuerzos por activar y desarrollar a buenos políticos-gobernantes. De haberlos tenido, jamás hubiéramos caído en esta tan preocupante situación Trump.>>>>  Ricardo E. Trelles    MHECnet.org

Imagen de Anónimo

Trump ha demostrado que la presidencia de EEUU solo le interesa en cuanto le proporcione una plataforma para satisfacer su ego. Este fin de semana, mientras el vice-presidente y algunos de sus secretarios hablan sobre politicas a implementar desde otro lado del océano, Trump disfruta lo que siempre ha perseguido: la adulación de las masas. En el futuro cercano, tendremos un encantador de serpientes en la Casa Blanca, mientras que sus asistentes -en el ejecutivo o el legislativo- serán los encargados de tratar de implementar los cambios propuestos. Trump continuará en "campaña política". Mientras el rejuego simbiótico se mantenga entre limites aceptables, los elementos más radicales en el partido Republicano lo seguiran utilizando. El día que en sus disparates se tornen insostenibles, Trump estará en peligro; pero no por las izquierdas democráticas sin mucho poder, sino por los elementos ultra-conservadores del partido republicano, que tienen los votos suficientes para quitarselo de encima tan pronto quieran. Ahora solo lo utilizan de la misma manera que Putin ha estado haciendo uso de él. 

Imagen de Anónimo

Aparte de la referencia a la sabia frase de Savon "la tecnica es la tecnica", creo que Mires llevo muy suave a este narcisista desequilibrado que lleva un mes fajandose con todo el mundo. Otro que se fajo con la prensa desde que tomo el poder fue el comandante en talco, que decidia lo que se publicaba y lo que no.

Imagen de Anónimo

Excelente análisis de Mires que agradezco. Eso de aprender a hablar en político es una de las cosas más acertadas que he leído sobre la incontinencia verbal del nuevo presidente.