Martes, 21 de Noviembre de 2017
18:00 CET.
BIRMANIA

Defensores de la libertad de expresión protestan en Birmania por una polémica ley de 'censura'

Escritores, periodistas y activistas en Birmania protestaron este fin de semana por una polémica ley que se está utilizado cada vez más para enjuiciar a los críticos al Gobierno por "la difamación en línea", según informa Voa News.

Los casos han creado un efecto escalofriante en la libertad de expresión bajo el nuevo Gobierno de Aung San Suu Kyi.

Durante el fin de semana, cientos de personas se reunieron ante el Ayuntamiento de Yangon para exigir al Parlamento que cambie la legislación de 2013, llamada Ley de Telecomunicaciones, que incluye sanciones por difamación en línea.

"Esta ley fue creada para cerrar la boca del pueblo", dijo a la multitud Zayar Hlaing, editor de la revista de investigación birmana Mawkun, mientras estaba de pie sobre un camión.

"Y es un poco desagradable que el Gobierno elegido todavía la esté usando", añadió.

"La reforma, la derogación o la aprobación de las leyes será hecha por el Parlamento, es solo decisión de ellos", explicó Zaw Htay, un portavoz de la oficina presidencial.

En el momento en que se aprobó la ley en 2013, Birmania estaba en proceso de liberalización de su sector de telecomunicaciones bajo el Gobierno cuasi-civil del entonces presidente Thein Sein, cuya Administración lanzó una serie de reformas políticas y económicas que comenzaron a alejar al país de décadas de militarización.

La ley que se ocupa principalmente de asuntos como licencias y facilidades de la red, tiene una sección polémica, la 66D, que establece penas de hasta tres años de prisión y una multa por extorsionar, coaccionar, restringir injustamente, difamar, molestar, causar una influencia indebida o amenazar a cualquier persona mediante el uso de cualquier red de telecomunicaciones.

Muchos de los asistentes al mitin del domingo usaron camisetas que decían "Enmienden la Ley de Telecomunicaciones lo antes posible" e incluyeron una línea roja sobre "66D".

Esta cláusula fue aplicada esporádicamente bajo el Gobierno de Thein Sein, cuyas reformas incluyeron la abolición de la censura en los medios de comunicación.

Pero después de que la Liga Nacional para la Democracia (NLD) ganara las elecciones en 2015 y formalmente llegara al poder unos meses más tarde, los casos comenzaron a aumentar, dejando desconcertados a sus partidarios que creían que la NLD defendía la libertad de expresión.

Para empeorar las cosas, algunos de los acusados fueron culpados de insultar o difamar a los miembros más antiguos del Partido, entre ellos Aung San Suu Kyi, su presidente Htin Kyaw y el poderoso ministro principal de Yangon, Phyo Min Thein.

La asociación PEN Myanmar registró 38 casos en 2016, en comparación con siete de 2013 a 2015.

Zayar Hlaing, el editor de Mawkun, dijo el domingo que ha contado más de 40 casos bajo el nuevo Gobierno.

Maung Saungkha fue condenado a seis meses de prisión el año pasado por esta ley a causa de un poema considerado "difamatorio" sobre el expresidente.

Robert San Aung, un destacado abogado de derechos humanos que ha defendido a varios activistas acusados de violar la cláusula, dijo que los casos han aumentado debido a los saboteadores que intentan crear inestabilidad durante la transición democrática, pero también porque la gente ha descubierto que puede usarla en disputas personales.

"Lo que quiero proponer al Parlamento es derogar esta ley", dijo. "Si ellos creen que no debe ser derogada, entonces que la enmienden".

Esta ley es una de las muchas preocupaciones para el Gobierno civil de Birmania. Pero no parece ser una alta prioridad para Aung San Suu Kyi, quien en su doble papel de consejera estatal y canciller es vista como la líder de facto del país.

Suu Kyi, también fue criticada hace unas semanas, por no pronunciarse a favor de las violaciones de derechos humanos en Birmania a la etnia Rohingya.

Un grupo de 23 activistas, entre ellos media docena de premios Nobel de la Paz, galardón que la propia Suu Kyi recibió en 1991, firmaron una carta en la que le recriminaron la inacción del Gobierno birmano frente a la "limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad" que está sufriendo la minoría musulmana rohinyá, masacrada por el Ejército, sin que se permita el acceso de ayuda humanitaria.

La dirigente política sugirió hace unos meses dejar de utilizar el término rohinyá o bengalí a la hora de referirse a este grupo para, según ella, facilitar una "solución pacífica y sensible a los problemas del país", según indicó El País.

Sin embargo, para muchos este gesto muestra que Suu Kyi se ha alineado con la línea dura del nacionalismo budista, que considera que los rohinyá, a pesar de llevar generaciones viviendo en Birmania, deben seguir siendo tratados como inmigrantes ilegales venidos de Bangladesh y no deben formar parte de las 135 etnias reconocidas en este país de mayoría budista.

Las dudas sobre la gestión de Suu Kyi están haciendo mella en su imagen en el extranjero, perjudicada por los abusos cometidos por el Ejército contra los rohinyá (la mayoría de la población apoya al Gobierno en este asunto) y por esta ley censora.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.