Domingo, 4 de Diciembre de 2016
22:50 CET.
Opinión

Trump: ¿una revolución norteamericana?

Finalmente Donald Trump es el presidente 45 de los Estados Unidos de América, en contra de casi todos los pronósticos, de casi todos los políticos, y sobre todo de los números, ese lenguaje que se pretende exacto pero que siempre será incapaz de captar el interior humano en toda su complejidad.

En anteriores trabajos en esta misma publicación hacíamos referencia a Hillary "la bella" y a Donald "la bestia" precisamente denotando el absurdo y lo contrario del epíteto para el norteamericano de a pie, léase campesinos, obreros, emigrantes legales. Ni Hillary era tan bella, ni Donald tan bestia como pretendían los medios de comunicación de manera obsesiva, totalmente parcializados. En el cuento infantil, la bella termina enamorándose de la bestia, quien no es otra cosa que un joven encantado. Y como los cuentos infantiles son inmejorables lecciones de filosofía, ha terminado sucediendo el feliz final que muchos esperaban: el ogro se ha convertido en príncipe. 

Hay, sin embargo, un detalle que pocas publicaciones abordan y es el referente a las encuestas, a su fiabilidad como predictores de las conductas humanas. De habernos guiado por los números, Trump no hubiera llegado ni a las primarias norteamericanas. Todos los días salían decenas de ellas negándole al candidato toda posibilidad de triunfo. De ese modo, las matemáticas eran una filosa daga que se iba clavando en el costado de los electores para desencantarlos, hacerle perder confianza en sus opciones políticas, acostumbrar la masa a la derrota antes de dar batalla. Nada de eso sucedió. ¿Por qué?

Las encuestas no son totalmente objetivas. No pueden serlo. El porciento de "error humano" al confeccionarlas y aplicarlas puede reducirse pero nunca eliminarse. Tampoco los resultados son absolutamente confiables. Las razones son obvias. Una sola palabra de más o de menos, un adjetivo, un solo cambio de orden en las preguntas pudiera modificar las respuestas de manera dramática.

Quienes responden las encuestas posan para una fotografía: es un instante que puede cambiar con un golpe de viento, un mal o buen día, hambre o saciedad. Hace muchos años que algunos expertos dicen que la subjetividad de los investigadores es un factor a tener en cuenta para el diseño, la implementación y la evaluación de los resultados.  A pesar de ser instrumentos basados en las matemáticas y las estadísticas, ciencias exactas, lo no predecible está en los factores humanos mencionados: quién, cómo, cuándo, dónde y para qué.

Las estadísticas pueden servir también como instrumentos para crear una matriz de opinión, como intentaron hacer, infructuosamente, casi todos los medios de comunicación anti-Trump. Si leíamos todos los días que Hillary aventajaba a Donald por ocho y diez puntos, pues había que ser un psicópata o un revolucionario —algo a lo que regresaremos después— para seguir apoyando a un perdedor.

Sabemos que en los países democráticos los medios de comunicación son diversos y plurales. Pero no podemos perder de vista que tienen dueños y accionistas, y son estos los que dirigen la política editorial. En particular The New York Times, CCN y otros medios liberales publicaban encuestas "objetivas" que hubieran hecho sentirse culpable a cualquiera que votara por el candidato republicano. Esos mismos medios, sin recuperarse aun del chasco, apuestan todavía porque Trump no la va a hacer en los 100 días después de la asunción. Esperamos pues por las nuevas investigaciones pagadas por los mismos millonarios que hasta hace un par de años compartían con el presidente electo en sus cocteles, resorts y campos de golf.

Los cubanos sí sabemos bien de encuestas y estadísticas, porque nos han mordido y nos siguen mordiendo hoy día. Hasta el presente, las cifras oficiales cubanas colocan a un país en la miseria y la destrucción casi total de su infraestructura productiva al mismo nivel de países altamente desarrollados. Las cifras de mortalidad infantil, de medallas olímpicas y de educación no son coherentes con el pobre desarrollo económico y la cada día más desnivelada sociedad cubana. Salvo algunos institutos de investigación —cuyos resultados no son difundidos con entera libertad—, las encuestas y estadísticas cumplen una primerísima función política de estabilidad: hacer sentir que lo que se tiene es sed, no hambre. Y que ir contra esos "logros" es ser malo, desagradecido.

Todo parece indicar que el pueblo norteamericano, el que trabaja en los campos y las fábricas aún abiertas en el llamado rust belt —cinturón de óxido— se ha rebelado contra los medios, los políticos y sobre todo contra un Ejecutivo que a pesar de ser derrotado, insiste todavía en una especie de negación de que la inmigración incontrolada, la deuda, los empleos a medio tiempo, las guerras que no se ganan ni se acaban y el llamado Obamacare han disgustado a los electores.

En todo caso, los evaluadores de encuestas deberían haberse dado cuenta de que esta puede ser, más que todo, una nueva revolución norteamericana. Y no la vieron venir porque las revoluciones comienzan desde abajo, soterradas. Encima danzan, beben y comen las elites despreocupadas. Este puede ser el preámbulo de un cambio de época en los Estados Unidos y el mundo. Quizás el verdadero inicio del final de las ideologías tradicionales, tanto demócratas como republicanas. Una nueva independencia, esta vez del reinado de los políticos, de las estadísticas y los "expertos" como verdades inapelables. El inicio de una "América grande de nuevo", que no es económica, sino de verdadera democracia, aquella que se basa en el poder del pueblo y su derecho perseguir su propia felicidad.

Comentarios [ 25 ]

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los votos màs de la clinton son 495.000

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Almagro, a cuatro días de la elección de Trump la respuesta tu interrogante, es “SI TRUMP ES UNA REVOLUCIÓN NOERTEAMERICANA” debido a que las grandes metrópolis estan reveladas contra Trump a través de manifestaciones masivas, supongamos que Trump como presidente de USA se llame a capitulo y adopte una actitud en correspondencia con el presidente de la mayor economía mundial y la mayor superpotencia mundial, al no cumplir con sus promesas electorales  populistas, racistas y homofóbicas, entre otras cuestiones, entonces se levantaran posiblemente en armas sus seguidores militantes populista por no cumplir con sus promesas electorales. En tu análisis no tienes en cuenta que Hilary gano en números de votos absolutos, que ciertamente desde el punto de vista electoral no tiene importancia porque Trump gano en números de delegados que es lo que decide la presidencia de USA, pero desde el punto de vista “revolucionario” es fundamental porque la Bella Hilary tiene más seguidores que la que la Bestia Trump, aunque dice un dicho cubano “que las maldiciones del burro no llegan al cielo” es posible que en este caso tus maldiciones lleguen al cielo o al menos llegaran al infierno, COMENTARIO de Esopo.

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Antes de opinar mierdas sobre el sistema electoral norteamericano primero estudien historia y vean por que existen los dos tipos de votos. Seamos un poco mas modestos que cuando nacimos ya los americanos llevaban experiencia en esto. Mejor preocupense como se hace la "democracia" en sus paises de origen

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59 millònes y 776.000 votos de la clinton son menos importantes de 59 millònes y 576.000 votos de trump. Un sistema electoral estafador.

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este sistema americano es una fraude enorme.

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@ 14:59

Primero aprenda cómo funciona el sistema electoral norteamericano, para que entienda cómo se puede perder en mayoría de votantes en las urnas, pero ganar por "votos designados". Sólo cuando lo comprenda, regrese y vuelva a discutir. OK?

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En los eeuu venciò la democracia? Trump es presidente con 200.000 votos menos de la senora clinton. Esta es la democracia? La democracia es una persona, un voto y quién tiene màs votos, y no menos, vence la elecciòn.En venezuela el presidente maduro venciò en 2013 con 250.000 votos màs las presidenciales y fue considerado un golpista por la misma gente que considera el voto a trump democratico.

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Los medios informativos se parcializaron y procedieron con la satanización de Mr Donal Trump. Los medios latinos sobre todo Mexi-visión y Mexi-mundo haciendo eco de la mediocridad de los historicamente derrotados sistemas latinoamericanos basados en el socialismo y la liberalidad, mostraron el odio como sentimiento de campaña, el rechazo ciego y la elevación a todo costo y contra toda evidencia, de la secretaria Clinton. Ha ganado la democracia. Todos esos que dicen que este sistema, El norteamericano y su sistema electoral, no es democrático, debían irse a dar cátedra a los sistemas políticos del tercer mundo latinoamericano, tan perverso y exento de derechos fundamentales, de libertades y siempre oscurecido por la corrupcion en todos los niveles desde los alcaldes despóticos y ladrones hasta los presidentes Chavicos, Kitcherianos, ortegistas ....., y por supuesto, cheguevaristas. Cuba sigue siendo punto y aparte. 

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cuba vivrà tranquillamente tambièn con trump, quién no puede hacer nada contra la pequena isla, como todos los presidentes de los eeuu desde 1959 hasta hoy.

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Anonimo de las 22;08,estoy totalmente de acuerdo contigo,como dice el refran,"El enemigo de mi enemigo,es mi amigo",mientra el pueda apretarle la tuerca a los Castros bienvenido sea.

Alfredo Espinosa

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