Miércoles, 7 de Diciembre de 2016
17:23 CET.
China

Pekín libera a un conocido monje budista tras cinco años de prisión por 'incitar al separatismo'

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Las autoridades chinas han puesto en libertad al veterano monje budista Jigme Guri, uno de los tibetanos más destacados por sus críticas abiertas a las políticas de Pekín en el Tíbet, tras cinco años de prisión por "incitar al separatismo", confirmó la organización Free Tibet, reporta EFE.

El monje, de unos 50 años de edad, fue puesto en libertad en la noche del pasado miércoles en una prisión de la provincia china Gansu (noroeste), y fue acompañado hasta su localidad natal por la policía secreta, precisaron desde la ONG en defensa de esta comunidad.

Jigme Guri, también conocido como Labrang Jigme o Jigme Gyatso, fue liberado dos meses después de que cumpliera su condena. Las autoridades lo amenazaron con represalias si publica alguna fotografía o vídeo y prohibieron a su familia que celebrara una ceremonia de bienvenida acorde a las tradiciones tibetanas, informaron organizaciones de esta minoría en el exilio.

El religioso formaba parte del monasterio de Labrang, uno de los centros más importantes del budismo tibetano.

"El monasterio de Labrang fue uno de los puntos clave donde los monjes budistas tibetanos participaron en protestas contra las nefastas políticas de China en el Tíbet", explicó a EFE Tsering Passang, presidente de la comunidad tibetana en Reino Unido.

Labrang fue uno de los enclaves adonde se extendieron las graves manifestaciones contra Pekín que comenzaron en Lhasa (capital del Tíbet) en 2008.

A pesar de que el representante de la comunidad tibetana manifestó su alegría por la liberación del monje, consideró que "las autoridades chinas nunca deberían haberle encarcelado por ejercer un derecho humano básico" como es la libertad de expresión.

Desde 2006, Jigme Guri ha sufrido cuatro arrestos acusado de llevar a cabo "actividades separatistas", la primera de ellas en 2006 al volver a China después de asistir a una ceremonia del dalái Lama en India.

Tras una de estas detenciones, que se prolongó 42 días sin que se llegaran a presentar cargos en su contra, el monje denunció en un vídeo publicado en internet que había sufrido torturas y criticó la represión de las autoridades en áreas tibetanas.

"La forma en la que reprimen y matan a tibetanos (...) me dejó atónito. Diciéndonos que los tibetanos podemos ser asesinados y nuestros cuerpos sin vida tirados a la basura y nadie tendría por qué enterarse... No nos tratan ni siquiera como (tratarían) a perros o a cerdos", denunció el monje, condenado tras un juicio en el que estuvo representado por abogados impuestos por el Gobierno.

Según desveló un informe la organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) este año, la represión del Gobierno chino en áreas tibetanas se ha extendido de las ciudades a zonas rurales y la mayoría de las víctimas de esta persecución ya no son monjes, sino cantantes, escritores o ciudadanos ligados a la defensa del medioambiente.

Según HRW, el Ejecutivo ha impuesto una vigilancia y control sin precedentes en zonas rurales y pequeñas localidades, que ha llevado a una espiral de detenciones y protestas nunca vista en estos enclaves, donde vive casi el 80 por ciento de los tibetanos.