Domingo, 4 de Diciembre de 2016
04:25 CET.
Corrupción

La corrupción y la historia

Los brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff pueden acabar en la cárcel por corrupción. Especialmente Lula. También el español Mariano Rajoy y la argentina Cristina Fernández de Kirchner, si les prueban las acusaciones que penden sobre sus cabezas.

¿Para qué seguir? En este momento hay más de 30 jefes o exjefes de Estado europeos y latinoamericanos presos, expatriados, o sospechosos de peculado, malversación, lavado de activos y otras formas más brutales de apoderarse de los recursos de la sociedad para beneficio personal o para fomentar la clientela política. Ni siquiera cuento a los africanos y a muchos asiáticos porque la lista sería interminable.

El esquema usual consiste en un triángulo delictivo. Hay unos políticos o funcionarios que tienen la autoridad de otorgar jugosos contratos del Estado y hay unos empresarios capaces de ejecutar esos proyectos, pero no de ganarlos en licitaciones abiertas, limpias y realmente competitivas, sino por medio de trucos y componendas. Entre ellos suele actuar un bagman que negocia con los empresarios a nombre de los políticos, recibe el dinero de la coima, lo reparte y se queda con una tajada.

Los bienes y servicios así facturados suelen tener un sobreprecio que oscila entre un 3% y un 30% que acaban pagando las sociedades mediante sus impuestos. No hay almuerzo ni robo gratis. La tendencia es que con cada gobierno sea mayor el porcentaje de la corrupción y sean más las personas involucradas en el saqueo. La corrupción, como las infecciones, se agrava y propaga progresivamente por el cuerpo social.

Ese encarecimiento, no obstante, no es lo más costoso. Lo peor es la creciente pudrición del Estado de derecho. Si los políticos lo hacen, ¿por qué no los policías, los militares y cualquier funcionario en el ámbito de su desempeño profesional? Todo acaba por tener su precio: desde la simple obtención de un certificado hasta el permiso para construir una fábrica que beneficiará al conjunto de la sociedad.

Nada de esto es nuevo. El Nobel de Economía Douglass North les llama "sociedades de acceso limitado". Así ha sido siempre y así sucede en las tres cuartas partes del planeta. Lo realmente extraño y novedoso es la pulcritud en los manejos del dinero público. Durante milenios, desde el comienzo de los Estados, ha existido el contubernio entre los productores de recursos y la clase dirigente que administra la cosa pública. Unos y otros se necesitan y retroalimentan.

En las sociedades de acceso limitado ni siquiera existía la conciencia del delito. Formar parte de la aristocracia significaba no pagar impuestos y se premiaban las acciones en beneficio de la Corona con privilegios especiales. A Hernán Cortés, antes de privarlo de casi todo, le retribuyeron sus servicios de conquistar México con un título nobiliario y ciertos impuestos de 20.000 indios. Lo natural era la asignación de tratos preferentes.

Eso comenzó a cambiar en 1776 cuando los norteamericanos se separaron de Inglaterra, rompieron con el monarca Jorge III, declararon que todos los hombres eran iguales ante la ley, abolieron los privilegios y proclamaron la República. Sin darse cuenta, al cancelar los abolengos habían creado la primera "sociedad de acceso abierto" fundada en el mercado y la meritocracia.

Es verdad que las mujeres y los negros quedaban fuera de la ecuación, algo que a trancas y barrancas se corregiría posteriormente, pero se modificó sustancialmente la relación entre la sociedad y el Estado. Las personas se habían transformado en ciudadanos dueños de la soberanía, legitimados porque eran los taxpayers, mientras los políticos y funcionarios se convirtieron en humildes servidores públicos que recibían sus salarios del pueblo. El dinero era el gran factor de legitimación y había que manejarlo escrupulosamente.

A partir de ese ejemplo otras sociedades fueron copiando la estructura política estadounidense, pero no todas entendieron que el éxito no radicaba en inspirarse mecánicamente en la Constitución de 1787 forjada en Filadelfia, sino en suscribir los principios éticos que animaron la primera república moderna.

Hoy existen unas 25 o 30 naciones —las sospechosas habituales de siempre, encabezadas por las escandinavas—que han internalizado los principios morales de las sociedades de "acceso abierto" y ajustan su comportamiento a las normas legales establecidas en los códigos. Es un proceso lento que, con el tiempo, abarcará a todo el planeta.

La clave está en el Poder Judicial. El juez federal brasileño Sergio Moro tiene contra las cuerdas a los políticos y empresarios de su país, más o menos como el juez italiano Antonio di Pietro en la década de los 90 del siglo XX desató la operación "Manos Limpias" y 1.233 políticos, empresarios y funcionarios corruptos acabaron tras las rejas, desplomándose de paso toda la estructura política posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Poco a poco, en el resto del mundo sucederá lo mismo.

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

un problema viejo la corrupcion, como siempre han sido los politicos de corruptos, algo que, lamentablemente, esta muy vinculado a la naturaleza humana.

la ambicion desmedida es parte del ser humano, para cambiar eso hay que hacer otro planeta, el mundo esta plagado de hipocresia y abundan las malas intenciones...lamentable.

Imagen de padre Ignacio

Agradezco muchisimo que CAM nos haya regalado esdte buen articulo y que desistiera de su cantinela contra el Sr. Trump. A proposito vamos a ver un tremendo resquebrajamiento el sistema judicial de los Estados Juntos si gana Hillary, ya que entonces seria un presidente de tendencias socialistoides el que escogeria al sucesor de Antonin Scalia, produciendo un terrible desbalance, plus la cara de guantada ya vista, en la componenda entre Loretta Lynch y la familia Clinton.

Para ser francos, Hillary Clinton deberia estar en la misma lista que Lula da Silva y pandilla de crooks.

Imagen de Anónimo

Un problema viejo y sin solucion. Corrupcion hay en todo el mundo desde los paises pobres y subdesarrollados hasta las grandes potencias desarrolladas y esto ya no depende del sistema Socialista o Capitalista

Imagen de Anónimo

No se que le ha hace pensar a Carlos Alberto que poco a poco el mundo se movera hacia sociedades de acceso abierto o NO corruptas, me extraña que siendo un hombre tan inteligente y con un conocimiento tan profundo del tema, crea asi.

Para que surjan sociedades de acceso abierto o NO corruptas, se tienen primero que consolidar, mas que nada, sociedades realmente democraticas, libres y representativas, Donde los poderes sean verdaeramente independientes y donde cada uno funciones como contentor del otro, y eso, dista mucho el mundo moderno de acercarse siquiera en intencion.

Los gobiernos de gran parte de Africa, un poco de Asia, algunos en Europa y casi la totalidad de los bananeros de latinoamerica estan contaminados en la actualidad con el narcotrafico, el nepotismo, el trafico de influencias, los saqueos del herario publico y lavado de dinero por cualquier oscura causa. Especialmente aquellas naciones tiranizadas y de gran tendencia a la izquierda internacional.

Me gustaria tener el mismo optimismo que el señor Montaner pero no, viendo como el mundo se ha ido enfermando de tales males, no creo siquiera que nuestros nietos alcancen a ver una globalizacion de sociedades de acceso abierto!

Imagen de Anónimo

Y Hillary Clinton no?????

Imagen de Anónimo

Donde hay mucho dinero y poder concentrado, generalmente hay corrupción. Y si no hubiera el primero, se buscaría otra forma (trueque, por ejemplo). Pero peor aún que la corrupción es la impunidad: cuando se roba y no pasa nada, se extiende el mal como un cáncer a toda la sociedad. Es, como dice CAM, un asunto de perseverar en crear instituciones y ciudadanos con una ética responsable. AGA.

Imagen de Anónimo

Exelente articulo. El cordon de vida de una buena sociedad esta plagado de huecos que es por donde se introducen los corruptos y "chupan" pagando irremediablemente la poblacion. En este caso el juez Moro ha sido el "tapón" para estos corruptos, pero hacen falta miles de esos jueces Moro para sanear esta enfermedad que se llama corrupcion o idear una "vacuna popular y social"  que revise hasta esos jueces Moro.

Imagen de Anónimo

Excelente análisis pero no estoy de cuerdo con la tesis central.Nada cae del cielo ni por gravedad en política.Las instituciones, las políticas públicas y  la transparencia no vienen por su peso, sino todo lo contrario. Si no se construye no llegarán.

Imagen de Anónimo

La conciencia social no da saltos, muy bueno el articulo de Montaner. Luis v