Jueves, 8 de Diciembre de 2016
21:03 CET.
Brasil

El PT y la corrupción político-administrativa

Hace varias semanas publiqué en este diario un artículo en el que me referí al populismo y sus orígenes en Brasil. Una característica de los regímenes populistas es la intención de perpetuarse en el poder. En Brasil esos intentos trazan una línea que va desde Getúlio Vargas, en la primera mitad del siglo XIX, hasta el Partido de los Trabajadores (PT), en la primera mitad del siglo XXI.

Con la prolongación en el poder y la creación de una red clientelar, la corrupción, en vez de disminuir, se instala con mayor fuerza en el escenario político. Como expresara Lord Acton: "El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente".

La corrupción es antiquísima. Lo nuevo con el populismo consiste en que, al debilitar las instituciones democráticas —entre otras, la división de los poderes públicos, la periodicidad de las elecciones para garantizar la alternancia en el poder, la existencia de una sociedad civil independiente—, se fertiliza el terreno para que ese mal se manifieste con mayor descontrol. Un ejemplo cercano es el de Cuba, donde la corrupción, circunscrita a la esfera político-administrativa antes de 1959, devino corrupción generalizada con el régimen populista-totalitario.

En Brasil, con la Constitución Federal de 1988 culminó la restauración de la democracia, interrumpida por la dictadura militar que había ocupado el poder en 1964. En las primeras elecciones después de la restauración, Fernando Collor de Melo, con un discurso populista, atacó la inflación y la corrupción para captar el descontento social que lo llevó a la presidencia. Una vez en el poder, gobernó eludiendo al Congreso mediante decretos provisorios. Aunque inicialmente logró disminuir la inflación, la economía brasilera sufrió una gran caída del PIB y millones de trabajadores perdieron sus empleos. Mientras, la corrupción política terminó en un escándalo público. El Congreso aprobó el inicio de un juicio penal y en 1992, sin concluir su mandato, el presidente se vio obligado a renunciar.

El mandato de Collor de Melo fue concluido en enero de 1995 por el vicepresidente Itamar Franco, quien, con un programa dirigido por el ministro de Hacienda Fernando Henrique Cardoso, frenó la espiral inflacionaria y alcanzó la estabilidad económica. Por ese resultado fue elegido presidente por dos períodos consecutivos, entre 1995 y 2003, año en que Luiz Inácio Lula da Silva, después de haber sufrido tres derrotas consecutivas, criticando la desigualdad económica y la corrupción descontrolada, alcanzó la presidencia.

Convertido en Gobierno, con la fórmula de crear para distribuir y no solo distribuir lo creado, en un contexto favorecido por la expansión del comercio mundial que generó una gran demanda de productos básicos de Brasil, durante sus mandatos la economía creció a un ritmo promedio de 5,4% anual. 

La combinación de políticas macroeconómicas conservadoras, inversión extranjera, políticas redistributivas mínimas como la "Bolsa de Familia" —transferencias de efectivo condicionado a que los padres mantuvieran a sus niños en la escuela y los sometieran a chequeos médicos periódicos— disminuyó la pobreza y retrasó los efectos de la crisis financiera de 2008.

El PT había actuado contra la corrupción a nivel local; sin embargo, una vez convertido en partido gobernante, floreció la corrupción. Demostraba así que criticar la corrupción con un discurso populista es más fácil que tratar de erradicarla desde el Gobierno. El PT sacó de la pobreza a millones de brasileros, pero no removió las estructuras para eliminar las causas de la desigualdad y poner freno a la corrupción, como puede verse en la siguiente secuencia:

  • En 2004 las denuncias de corrupción crearon una crisis política que generó divisiones al interior del PT.
  • En 2005 dirigentes del PT se involucraron en el escándalo de corrupción en Correos, conocido por "Mensualidades"; lo que generó una ofensiva política en el Congreso Nacional, en los medios, en las calles y en las universidades, que obligó al PT a sacrificar a decenas de líderes que aceptaron financiamiento ilegal por decenas de millones de dólares, entre ellos José Dirceu, jefe de gabinete presidencial. Lula da Silva logró sortear el escándalo, fue reelecto en 2006, pero debilitado por la crisis tuvo que hacer nuevas alianzas para mantener el apoyo del Congreso. Lo determinante es que la dirección del PT no aprendió la lección. El juicio por el escándalo de las "Mensualidades" generó la sospecha de que los votos comprados coadyuvaron al éxito del PT en las políticas orientadas a la educación, la salud y la distribución del ingreso que sacaron a millones de personas de la pobreza.
  • En 2006 el escándalo llamado "Crisis del dossier" involucró a figuras cercanas a Lula que pretendieron comprar por 1,7 millones de reales, de origen dudoso, un dossier que vincularía a candidatos del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña con el escándalo conocido como "de las "sanguijuelas". La crisis detonó con las declaraciones de dos funcionarios, quienes al ser detenidos por la Policía Federal con el dinero en sus manos, confirmaron que el mismo provenía del PT a cambio de un dossier que supuestamente dañaría la imagen de figuras como José Serra.
  • En 2008, la ministra de Igualdad Racial Matilde Ribeiro, afiliada al PT, pidió la dimisión del cargo por cuenta de los gastos irregulares con la tarjeta de crédito corporativo de su gabinete.
  • En 2014, durante el gobierno de Dilma, estalló el escándalo "Petrobras" —un gigantesco esquema de sobornos con los ejecutivos de esa empresa— por varios miles de millones de dólares, en el que estaban implicados más de 50 miembros del Congreso y del PT.  Aunque Dilma no fue implicada directamente, de hecho ella era la titular de la Secretaría de Energía que supervisaba a Petrobras. El hecho consistía en tomar miles de millones de dólares del auge petrolero y desviarlos hacia el PT y sus socios de coalición en el congreso.

Para Idelber Avelar —expartidario incondicionales del PT— el declive tuvo su punto de partida cuando Lula da Silva comenzó a repartir cargos clientelistas y a formar alianzas con los líderes de los partidos de oposición que no compartían los ideales del PT con el fin de conservar el poder.

Lula da Silva y el PT combinaron el predominio electoral con un discurso hegemónico de transformación social, pero se quedaron a mitad de camino. El resultado ha sido que decenas y decenas de alcaldes que ganaron con una candidatura del PT se han  cambiado de partido, se ha producido una corrupción galopante y desde el 2011, la recesión mundial, que se había evadido, alcanzó al gigante sudamericano. En los siguientes cuatro años la economía creció sólo el 1,3%.

Colocar los intereses partidistas y personales por sobre los intereses de la nación ha conducido a la crisis. El intento de mantener el poder a cualquier precio, rotando dos figuras del PT, se está pagando con el alto precio de la derrota, concretada en la destitución de Dilma Rousseff.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

s evidente que si son amigos de los Castro, son corruptos al igual que la Cristina kichner, el Evo Morales, Correa y que me dicen de  Daniel Ortega?. En cuanto enpiezan a querer controlar los medios acusandolos de difamar, ya sabes que se los quiere quitar de encima para robar mejor y mayor comodidad. Ejemplo clasico, los Castro que solo admite su periodico .....y bajo control por si las "moscas".

Imagen de Anónimo

Dimas, complementando tú análisis, en las elecciones municipales de ayer domingo el PT de 630 alcaldías ganadas en 2012 ahora en 2016 logró 256, logrando una sola en ciudades mayores de 200 mil habitantes y en el  caso de Recife capital del Estado de Pernambuco logró que su candidato la dispute en segundo turno. La gran derrota del PT fue en la ciudad de São Paula que su alcalde del PT aspiraba a un segundo mandato y fue ganada en primer turno por el candidato tucano del PSDB, siendo la primera vez, después que se estableció el segundo turno para municipios mayores de 200 mil habitantes, que en São Paulo el alcalde se decide en el primer turno con más del 50 % de los votos, COMENTARIO de Esopo.