Sábado, 21 de Octubre de 2017
00:53 CEST.
Opinión

Los verdaderos ataques a la democracia

Tal como se esperaba, la izquierda radical de nuestro continente fue presa de una gran rabieta al conocerse que el Congreso brasileño había destituido definitivamente a la presidenta Dilma Rousseff. Sus voceros alegan que se trató de un golpe de Estado parlamentario y una maniobra de la oligarquía contra el pueblo de ese país.

Y, sobre todo, los Evo Morales, Nicolás Maduro, Rafael Correa, Daniel Ortega y por supuesto los gobernantes cubanos, insisten en que los acontecimientos de Brasil clasifican como un ataque a la democracia.

Ellos pasan por alto que la destitución de Dilma ha demostrado la buena salud que poseen las instituciones en el gigante sudamericano, donde ha funcionado adecuadamente la separación de poderes que sugirió el barón de Montesquieu en el siglo XVIII. Además, sobresale el hecho de que todo se hizo en los marcos de la Constitución de ese país Ojalá en todas partes el poder parlamentario pueda ser capaz de desalojar al poder ejecutivo cuando este incumpla con sus deberes.

La historiografía castrista prefiere ignorar —o cuando menciona el suceso lo tergiversa— que durante las luchas por la independencia nacional en el siglo XIX, los cubanos presenciaron algo parecido a lo acontecido ahora en Brasil, y que también se realizó en aras de defender la democracia: la destitución de Carlos Manuel de Céspedes del cargo de presidente de la República en Armas.

Quizás en aquel momento la decisión adoptada por la Cámara de Representantes reunida en la localidad oriental de Bijagual haya transcurrido en medio de un dramatismo mayor. Porque Céspedes tenía el mérito de haber iniciado la revolución, y su salida de la presidencia podía afectar la necesaria unidad que se precisaba para enfrentar al colonialismo español. Sin embargo, las fuerzas civilistas de la contienda emancipatoria no vacilaron cuando avizoraron intenciones dictatoriales en el hombre de La Demajagua. Sin dudas,  ganó la democracia.  

Pero los alabarderos de la izquierda radical se han hecho de la vista gorda ante situaciones que han tenido lugar en los últimos tiempos en América Latina, y que sí constituyen ataques descarnados contra la democracia. Se trata de cambios en la Constitución y las leyes de un país para favorecer a un determinado político o grupo de poder. Son los casos, entre otros, de Nicaragua, donde los sandinistas impusieron la posibilidad de elección indefinida del presidente de la República, con lo cual Daniel Ortega podría perpetuarse en el poder; o los intentos del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia para que Evo Morales se reelija una y otra vez.

¿Y qué podría decirse de los ataques a la democracia perpetrados por los gobernantes cubanos? Una muestra fehaciente fue el engendro constitucional de 2002, que declaró inamovible el actual sistema político existente en la Isla. En ese momento el castrismo se olvidó de la dialéctica marxista, y de las críticas que le había formulado a Francis Fukuyama por proclamar que la democracia liberal era el fin de la Historia. Ante el nerviosismo que les causó el Proyecto Varela auspiciado por Oswaldo Payá, las autoridades no vacilaron en desdecirse al enarbolar su variante comunista insular como el verdadero fin de la Historia.  

La propia Constitución cubana es otro ejemplo de vulneración de los principios democráticos. Ese famoso artículo cinco, que señala "al Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, como la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado", jamás tendría cabida en el seno de un Estado de derecho. Porque, ¿qué resta para los ciudadanos que no comulguen con las directivas de dicho partido?  Están condenados, cuando menos, a ser ciudadanos de segunda categoría.

Habría que recomendarles a esos izquierdistas que hoy vociferan a raíz de la destitución de Dilma Rousseff, que consideren su techo de cristal antes de tirarle piedras al techo del vecino.

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Comentarios [ 14 ]

Imagen de Anónimo

En la foto que ilustra el estupendo artículo parece que Dilma Rouseff está diciendo: "Hasta aquí me llega la caca..." Muy buena imagen: felicitaciones, DDC.

Imagen de Gabonice2

Otro verdadero ataque a la Democracia lo acaba de efectuar Granma, cuando dice que: Maduro desarticula Golpe de Estado de la oposición. Cuando es la Habana la que auspicia la arremetida de Maduro contra las institucuines democráticas en Venezuela. La actitud la los partidos populistas en Latinoamerica hace meditar en el hecho de que esta gentuza utiliza las vías democráticas existentes en sus países y una vez en el poder no vacilan en inventarse cualquier artilugio para perpetuarse en el mismo. ¿Debe un Partido como en PSUV, cuando sea desalojado del poder, permitirsele que entre en el juego democrático del tuturo? En democracia, cuando los electores dicen no, los dirigentes cumplen con ese mandato y se retiran a la oposición para enmendar los errores que le hicieron perder el apoyo soberano de los ciudadanos. Los partidos que desde el gobierno inventan Constituciones y Leyes que les permitan mantenerse en el poder indefinidamente, deben ser proscriptos de por vida. No puede entrar en el juego de la Democracia quien trata de destruirla. Ese es el caso de Venezuela, de Brasil, de Nicaragua, de Bolivia y porque no de Cuba y su tenebroso brazo de la Seguridad del Estado.

Imagen de Anónimo

Estoy con el articulista que la destitución de Céspedes fue constitucional.  M

Imagen de Anónimo

Que esten rabuiosos ya les llegara su turno y a la Guerrillera Ladrona de Bancos que recoja los matules y se vaya a donde le paresca se les acabo la buena vida y la corrupcion y ahora que vayan a las investigaciones del peje mayor Lula daSilva, descarados.

Imagen de Anónimo

Excelente análisis. La izquerda basa sus gobiernos en la imposición de sus caprichos, la manipulación de la verdad y la represión. Por eso al fin y al cabo los pueblos se cansan tarde o temprano. Es un sistema fracasado. Ahora Brasil volverá a ser el gigante económico de siempre.

Imagen de Anónimo

roxana aguilera, estás muy agresiva. Te aconsejo que te calmes, no ofendas y te relajes que es domingo! Cada quien opina lo que quiere y si usted quiere les responde, pero no se vale que uses esos términos. Mira, tu lenguaje y terminología demuestra que te sientes frustrada y en incapacidad para explicar lo que nadie quieren entender ahora. Te aconsejo que te relajes y moderes tu lenguaje. La política es así, un día se gana y otros se pierde!

Imagen de Anónimo

La "destitucion" de Dilma SI ES GOLPE PARLAMENTAR  .q ella  haya aceptado (mismo q entrado en el STF con recursos)el resultado , es la prueba q si hay  alguien DEMOCRATA es ella . RECONOCER  o DEFENDER  q NO PUEDE  pasar un PROGRAMA  de GOBIERNO como el de Temer , sin pasar por el escrutinio   de las Urnas  no es ser "fidelista" mierda ninguna .Hay muchos aqui q  hablan  lo mismo, mismo q las circunstancia  sean otras,  y se q son aquellos q estando dentro  de Cuba  NO HICIERON NI COJO- - - . y ahora estando fuera  cuando entran  a Cuba  dejan los  TESTICULOS  y NI PRESTAN SOLIDARIDAD a la OPOSICION ,NI SE SUMAN  A CUALQUIER SITUACION Q LES PONGA EN RIESGO LA SALIDA,caso haya un evento de manifestacion contra el regimen  . Esos son los valientes  q  culpan al fidelismo " de estar en el poder 50 ... pero quien lo permite ??? (roxana aguilera)

Imagen de Anónimo

El articulista no sabe de qué está hablando. La destitutción de Céspedes fue ilegal y por confabulación de miembros de la Cámara que nada tenían de democráticos. No hubiera podido consumarse sin las bayonetas de las tropas al mando de Calixto García. Qué horrible tergiversación simplemente para empatar dos hechos inconexos.

Imagen de Anónimo

Encantada y merendando con estos ataques a la dizque Democracia. Maria Maria.

Imagen de Anónimo

Nunca FC aceptó la palabra democracia siquiera. Cuando lo impugnaban a decirlo abiertamente decia que el no cedia ante el imperialismo y la catalogaba al pluripartidismo de "pluriporqueria". Pero ciertamente parece que el socialismo del siglo XXI esta llegando a su fin. Ya los pueblos han probado su receta. Posiblemente piensen cambiarle el apellido, de siglo XXI a tercer milenio, o porque no un tercer Raich Sociolista. Pero ya los pueblos saben leer y escribir politica. Las "marañas" del C. las conocen y por suerte ya se van de este mundo. EPnoD.