Martes, 12 de Diciembre de 2017
20:27 CET.
Política

La politización del miedo

Casi siempre lo escucho cuando llega la hora del café y enciendo la radio. Su apellido es Kühn, no me puedo acordar del nombre. Tiene una voz agradable y en sus breves programas dice cosas cuerdas, sin gran alcance, pero de sentido común. Lo justo para compartir un café. Ese día estaba hablando de lo bien que están las cosas en Alemania. Puse oreja. No es frecuente que alguien sea optimista en estos tiempos. Y efectivamente, el tipo tenía cierta razón.

El desempleo baja, casi no hay inflación, aumentan sueldos y salarios (no para los jubilados, constato), el fisco batió el récord en recaudación y por si fuera poco, el problema de los refugiados que vienen desde Siria ya está bajo control pues los programas de integración funcionan. La única tragedia es que Alemania salió último en el festival europeo de la canción (pero eso pasa todos los años y no es para suicidarse). En fin, todo bien, nada mal.

Y, sin embargo, el extremismo político representado por los neofascistas crece y crece. Crece en las calles a través del movimiento Pegida y crece en las elecciones a través de AfD (Alternativa para Alemania). Kühn no dijo eso, pero en cambio hizo una pregunta muy pertinente: ¿por qué en este país la gente vive con tanto miedo? Conecté de inmediato esa frase con mis pensamientos.

El neofascismo alemán crece no porque las cosas estén mal, sino porque la gente tiene miedo. ¿Miedo a qué? Inevitable no pensar en Freud. O en la siguiente idea sugerida por el gran analista en sus Conferencias (1916-1917): el ser humano es por naturaleza miedoso pues es la única especie que piensa en su muerte y en lo que sigue más allá. Miedo existencial que suele ser trasladado a determinados objetos (de odio, de fobia, de agresión). Es el signo común que se esconde bajo las sombras de toda neurosis y de toda psicosis.

Dicho en clave filosófica, se trata del "miedo del ser a dejar de ser".

¿Será esa la razón por la cual tantos historiadores han constatado que las grandes conmociones sociales tienen lugar no en periodos donde las cosas funcionan mal, sino precisamente cuando a la gente le va mejor? La respuesta solo puede ser afirmativa. Esa es la razón. En medio de catástrofes, de hambrunas, de epidemias, solo pensamos en salvar nuestras vidas. En tiempos normales nos confrontamos con el vacío que nos rodea, con esa nada de Sartre, con ese abismo de Heidegger, con lo indecible de Wittgenstein, con lo Unheimlich (lo siniestro, lo pavoroso) de Freud.

Quizás en ese "miedo del ser a no ser" se encuentra la razón del éxito de los políticos xenofóbos. Pues a diferencia de otros fóbicos que viven sus fobias particulares en absoluta soledad, los políticos xenofóbos socializan la fobia. Más aun, ofrecen un objeto de agresión a los miedosos que los siguen, un objeto sobre el cual depositar bajo la forma de odio, el miedo que los consume.

El "extranjero" es el símbolo viviente de lo "extraño", de lo que no se entiende, de lo que no se quiere saber nada, de lo que hay que apartar de este mundo.

Hitler ofrendó a sus seguidores todo un pueblo para que ejercieran su miedo-odio. Lo logró. Lo que no logró fue quitarles el miedo. Después del Holocausto esos seguidores estaban tan miedosos como antes. La razones del miedo eran, evidentemente, otras.

Estoy convencido de que jamás podremos entender la politización del miedo expresado hoy en el renacimiento del fascismo europeo, sin recurrir a conocimientos que aparentemente no tienen nada que ver con la política. Entre ellos la filosofía, la psicología, la antropología y, con ciertas reservas, la teología. La política no se basta nunca a sí misma.


Este artículo apareció en el blog Polis. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 9 ]

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Amadeus - 4 Jun 2016 - 5:38 pm., yo se, estoy viendo desde mi cube la luz del tuyo prendida.Sorry pero la misionque me asignaron fue esa: ver como pierdes tu tiempo. Asi es esto.

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@ Anónimo - 4 Jun 2016 - 3:54 pm.Aquí en Langley los sábados nos dejan postear en DDC y nos permiten hablar más de la cuenta.

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excelente opinion. gracias

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Por lo menos Amadeus no firma Anonimo como usted y como yo. En eso es mucho mas digno. N'est-ce pas?

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El miedo se basa tambien en que lo que se publica o se dice en los medios no coincide con la realidad que viven las personas. En fin, relajo total, cada cual viendo lo que le da la gana y opinando al respecto.La cosa no esta bien ni mal, sino todo lo contrario. Aqui y en la Conchinchina.Amadeus, como siempre hablando mas de la cuenta. Se ve que tienes tiempo libre.

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No veo por qué, en el contexto actual, sea cuestionable el derecho defender lo suyo ---en definitiva la cultura nacional... no es eso lo que algunos defienden en otras latitudes?--- antes de que sea demasiado tarde y todo se dé por perdido. Todo se puede discutir. Lo que no hay es que dejarse confundir ni dejarse colgar etiquetas de esto y de lo otro.

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No estoy seguro, de todo lo que dicen en este articulo. No todo anda bien, en Berlin, por ejemplo se ha triplicado la delincuencia, aparecen todo tipo de robo, los jovenes refugiados, muchos de ellos, estan sin control en sus desmanes, no es miedo, es una realidad, hasta en el New York Times aparecio un articulo sobre el asunto. No se porque no dice nada de los acosos sexuales el fin de año, algo bien escandaloso, es una realidad. La familia alemana esta bien dividida literalmente, familiares se dejan de hablar por esto. Quizas Fernando Mires es su pueblito de menos de los 160 000 habitante vea el mundo de una manera idilica, pero la realidad es todo lo contrario, hasta una representante del partido Die Linke, la izquierda ha sufrido ataque al estar en contra de la actual politica de refugiados. Y por cierto: los neonazis se encuentran mas en lo que era la antigua parte comunista, muchos crecieron en el socialismo o con el eco de estos, ligarlo directamente con Hitler es reducionista con la Historia. Posiblemente Hitler le hubiera dado la bienvenida, nunca tuvo problemas con los Arabes.  Este tipo de articulo es pernicioso para los lectores que no estan familiarizado con el tema, esta lejos de tener objetividad.

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Pero el miedo tiene también otros alcances extremos y de signo contrario. Aqui donde vivo, por años la gente se cuidaba de sacar una bandera nacional por miedo a ser tildada de fascista o 'facho' como le dicen. Tuvo que pasar la tragedia del 13 de noviembre para que se desempolvara un patriotismo timido que ahora se justifica con la Euro del futbol. Después de la Copa no sé.

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Hablar de un "renacimiento del fascismo europeo", lleva los términos a una dimensión equivocada. Lo que hoy entendemos como tal, es el mismo populismo de los chavista o los de Podemos, pero al revés, se trata de meter miedo para colocarse como fuerza política y en eso coincidimos.Ni el comunismo ya funciona (ver Cuba, Venezuela, etc.), ni el fascismo en las formas que se pretende mostrar los fenómenos de extrema derecha, tienen ya cabida en una sociedad civilizada y con la experiencia dolorosa de las guerras. Esos sí, xenofobos que dan candela a albergue de refugiados y apalean a los extranjeros, existen de la misma manera en cualquier país occidental se producen escenas de racismo contra negros, mexicanos o chinos. Pero de ahí a una sociedad totalitaria y xenofoba, dista un largo tramo, al menos aquí en Europa como tampoco en los Estados Unidos.Hay malestar y miedo. En esta ciudad no hay un día donde no se de un incidente con afganos (refugiados políticos !!) que violan o molestan mujeres, gitanos rumanos que roban y carterean; o los nigerianos que controla y trafican la droga en el metro, sin contar los infiltrados del ISIS entre los desplazados de Siria y ahí es donde radica el problema. La gente quiere que les devuelvan la tranquilidad que antes había y que los políticos acaben con el buenismo progre y de izquierda de que "aquí cabe todo el mundo y todos son bienvenidos". Que el relajo sea con orden.