Domingo, 17 de Diciembre de 2017
12:16 CET.
Elecciones EEUU

La dificultad de banalizar la democracia

Ramón Sánchez-Parodi, que fue jefe de la Sección de Intereses de Cuba en EEUU de 1977 a 1989, analiza el sistema electoral estadounidense en su libro El espectáculo electoral más costoso del mundo. Sánchez-Parodi acostumbra a seguir, por medio de artículos publicados en Granma, los procesos electorales estadounidenses. Los suyos son artículos informados y nos evita con ellos tener que seguir el evento con la impericia de esos periodistas que confunden su profesión con un modo de ascender al Comité Central del PCC y a la información con una escalera.

En su artículo "Trump: ¿Por qué, cómo y para qué?", examina el sorprendente éxito de Donald Trump, el vencedor de las elecciones primarias del Partido Republicano. Para explicarlo, Sánchez-Parodi arroja pistas sobre la principal virtud de la democracia: la de propiciar el cambio político a través de la expresión de la voluntad ciudadana. Lo hace, sin embargo, de manera involuntaria. Porque lo que denotan la lectura de su libro y sus numerosos artículos publicados es que si el sistema electoral norteamericano es su especialidad, la democracia le resulta incomprensible.

Luego de preguntarse en su artículo las razones del éxito de Donald Trump, sostiene: "La respuesta está en la profunda crisis que en el ámbito nacional está atravesando el Partido Republicano. Tras dos desastrosos mandatos presidenciales del republicano George W. Bush (enero 2001-enero 2009) y de la llamada 'gran recesión'…, era necesario para los grupos dominantes en esa colectividad un replanteo de sus proyecciones y enfoques políticos acorde con las nuevas circunstancias sociales y económicas de los Estados Unidos, sobre todo a tenor del movimiento Tea Party que sacudió las bases republicanas... Sin embargo, el liderazgo republicano no logró formular una estrategia efectiva que a su vez le facilitase conectarse y comunicarse con esas bases, las cuales reaccionaron 'castigando' electoralmente a muchos líderes conservadores republicanos".

Lo que Ramón Sánchez-Parodi llama "bases" y "castigar" es una argucia retórica para encubrir la capacidad del ejercicio político democrático de replantear, a través de la elección de sus representantes políticos —los "grupos dominantes" a que se refiere el autor— , el curso de la nación cuando no se ajusta a la expectativa general.

Eso y no otra cosa es la democracia, y la dificultad de Ramón Sánchez-Parodi para implicarla en su análisis lo lleva lo mismo a conclusiones precipitadas que difusas.

Cuando en El espectáculo electoral más costoso del mundo pronostica las elecciones primarias que en estos momentos se acercan a su fin, el autor se apura en estimar lo que entonces parecía más factible, que Jeb Bush y Hillary Clinton serían los candidatos que irían por sus partidos a la contienda final por la presidencia (pp. 211, 212). El razonamiento lo llevaba a estimar, lógicamente, que las elecciones primarias tendrían un bajo nivel de confrontación y los equipos de campaña deberían empeñarse a fondo para conocer "los estados de opinión de hasta el último votante" de cara a la elección presidencial (p. 212).

Pero el votante no es, en la mente de Sánchez-Parodi, solamente un sujeto cognoscible, sino que más adelante en su libro, cuando examina el funcionamiento "bipartidista" del sistema, afirma que este "impone que prevalezcan en la nación… los intereses, la voluntad y el funcionamiento de los grupos de elite del país, mientras que los ciudadanos se convierten en simples objetos de uso de las maquinarias políticas de reclutamiento que buscan condicionar y controlar sus votos" (El espectáculo electoral…, p. 221).

En un universo de sujetos cognoscibles, convertidos en objetos de uso, condicionados y controlables, no es extraño que un analista se sorprenda cuando sus predicciones no solo conduzcan a conclusiones inexactas, sino completamente desacertadas. La realidad del proceso de elecciones primarias ha sido que Jeb Bush no logró atravesar siquiera su preámbulo, que la elección del candidato republicano ha sido muy reñida y que el vencedor ha sido alguien completamente extraño a la maquinaria política republicana y al propio autor, que en su libro solo lo cita de pasada en una ocasión; y si fuera poco, Hillary Clinton ha debido trabajar bastante para imponerse a un candidato como Bernie Sanders, de más de 70 años y con un "escandaloso" discurso socialdemócrata que tradicionalmente no encuentra apoyo en la política estadounidense.  

Los que hemos seguido el proceso hemos visto en la porfía una variedad que se mueve desde el muy conservador Ted Cruz hasta el sorprendentemente progresista Bernie Sanders. El éxito parcial de todos ellos se debe a la maquinaria política desplegada y los fondos recaudados, como bien aduce Ramón Sánchez-Parodi, pero también al hecho de que son la expresión de una ciudadanía con criterio político y diversa orientación ideológica, no solo sin miedo a expresarla y decidida a hacerla valer, sino que estimulados a hacerlo desde la infraestructura democrática de la nación a la que pertenecen, algo muy alejado del eufemístico "bases castigadoras" con que lo caracteriza Sánchez-Parodi.

La crítica de la democracia lleva casi siempre un tono que encubre débilmente la tara discriminatoria de quien la emite. Desde la academia es habitual encontrar quienes la acusan de promover un intelecto mediocre; desde la cultura refinada la acusan de banal; los poderes económicos, de acomodada; los que no disfrutan de protagonismo alguno, de elitista y los militares de débil.

En todo grupo, corporación o institución, se encuentran personas inseguras con la democracia, porque en ella no hay círculos cerrados y el individuo en las democracias tiene que estar dispuesto a ser sustituido, a que pase su tiempo y a que se disgreguen sus bienes; peor aún, a ver que lo que le es más sagrado resulte irrelevante para los demás o la generación siguiente. Todo ello parece muy natural para quien no participa de ningún espacio de protagonismo, pero para quienes acceden a ellos la idea se vuelve hostil.

Fidel Castro, el hombre que más ha cerrado el círculo del poder político en Cuba, considera a quienes lo pretenden, el grupo de sus más cercanos colaboradores por años, "embriagados en las mieles del poder", y Raúl Castro, su hermano, encubre mal la desconfianza en quienes aspiran a su espacio cuando los elimina por decreto argumentando que superan los 60 años.

Lo que no es democracia da asco.

Ramón Sánchez-Parodi sabe trivializar la democracia. El título de su libro El espectáculo electoral más costoso del mundo encubre lo más puro de la democracia, la posibilidad de que cada ciudadano haga valer su poder en el colectivo, con los rasgos más polémicos del proceso, la intervención del dinero y su utilización mediática. Laura Tariche, la diseñadora de la cubierta del libro, lo comprendió bien. En el dibujo frontal del mismo diseñó un burro y un elefante —símbolos del Partido Demócrata y Republicano, respectivamente— bailando frente a una multitud sin rostro posicionada al fondo. Son esas las "bases castigadoras" de las que habla Sánchez-Parodi en su artículo de Granma, y no los ciudadanos libres cuya obra común sigue fascinando al mundo y entusiasma a los cubanos como para agolparse en torno a su mandatario cuando nos visitó menos de dos meses atrás. Imágenes que omitieron cuidadosamente nuestros periodistas de escalera.

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

todavia no conozco un americano que quiera cambiar la sociedad radicalmente , su principal aspiracion es que mejore su economia y el de la nacion; esto es muy dificil de entender para alguien educado en la ideologia comunista , donde automaticamente en sus mentes el pueblo siempre esta conspirando una revolucion contra el poder y este a su vez trata siempre de salirse con las suyas. Cuando el comunista hace esta estrategica division de la sociedad , lo hace sencillamente para devaluar la democracia y hacer sentir a las personas conforme con la dictadura que viven, oportunismo puramente para justificar una dictadura. Toda la torcida vision social de estos personajes es solo para eso, para hacer sentir conformes a los cubanos con la dictadura que viven. Luis v

Imagen de Anónimo

ESTE SENOR Parodi ES CORONEL DEL MININT DESDE HACE MAS DE 40 ANOS Y NADA RAZONABLE SE PUEDE ESPERAR DE EL.Es uno de los mas importantes servidores del régimen en el tema de las relaciones con la Yuma, junto con Ricardo Alarcón, Alejandro Castro Espin, el comandante Balaguer, Josefina Vidal y Esteban Morales.Pedrito P.

Imagen de Anónimo

Pero es que el mundo no está compuesto solo por Estados Unidos y Cuba. A Cuba le conviene un sistema democrático diferente al de Estados Unidos y no por eso idéntido de cualquier otra democracia. Un régimen propio, como lo fue el del 40, aunqnue ya ese no es adaptable a la Cuba de hoy. Cuando Parodi y el gobierno identifican "la democracia" con Estados Unidos están torciendo las cosas deliberadamente para que el nacionalismo siga justificando la falta de democracia actual.

Imagen de Anónimo

Lo que hay que ver con simpleza es el resultado. Estados Unidos, con su sistema de gobierno, es el país más poderoso y desarrollado del mundo. Cuba, el más subdesarrollado, pobre, hambreado, sin libertades, sin derechos, sin posibilidades, lleno de enfermedades, ya por debajo de Haití. Los hechos hablan. Y por eso la juventud, y muchos ya más viejos, se limpian el trasero con Granma y con las páginas de supuesto libro de manicomio de este socotroco y se lanzan a esas las del Caribe infectadas de tiburones o a atravesar las selvas americanas. Caso cerrado.

Imagen de Plutarco Cuero

Elogio de la Castrocracia ... o de la locura ... El espectáculo más deprimente del mundo ...

Imagen de Anónimo

Un buen artículo, sin duda, pero que incurre en la misma confusión del régimen de identificar "la democracia" con el sistema político de Estados Unidos. La norteamericana es una democracia, una entre muchas en el mundo, y con varias taras institucionales como el peso de los "superdelegados" y de los colegios electorales de partido que hacen que muchas veces, quien gana el voto popular no gane la presidencia. Pero "la Democracia" es un mundo mucho más diverso, que incluye regímenes muy distintos entre sí, especialmente, en Europa y América Latina.

Imagen de Anónimo

Excelente artículo de Boris. Un análisis más fino del discurso de Parodi nos lleva a la conclusión de que sustituyendo dinero por la represión en un sistema como el cubano, los ciudadanos son vistos como esa masa difusa y manipulable sin rostro, una lectura de "la democracia" que solo ocurre en realidad en países antidemocráticos como el cubano.

Imagen de Anónimo

anonimo 11:27 : me resisto a creer lo que usted dice...lo dice en serio?? Gente sin rostros son los delegados del PCC al Congreso,por no hablar de los otros millones que no tienen ni rostro ni cuerpos,pues son ignorados por Los Mejores...!!

Imagen de Anónimo

El Coronel Parodi aun dando guerra....

Imagen de Anónimo

Sanchez Parodi, en general le asiste la razon. El titulo del libro deberia ser: El engañoso espectaculo mas costoso del mundo. No olvidemos que la democracia es el peor sistema politico si exceptuamos todos los demas.