Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
China

Pekín ultima su ley para aumentar el control sobre las actividades de las ONG

El Parlamento chino está ultimando una nueva ley para regular el trabajo de las ONG extranjeras, una legislación que ha generado mucha controversia ya que, según las afectadas, amenaza su supervivencia, reporta EFE.

El texto de la ley ha sido presentado ante la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo) para su tercera revisión y la legislación podría ser aprobada esta misma semana, según la agencia oficial Xinhua.

Este lunes, los miembros de la Comisión Permanente de la ANP comenzaron su sesión bimensual y podrían someter a votación la ley en esta reunión, que acaba el jueves.

El proyecto de ley, que ha sido duramente criticado por la Unión Europea y Estados Unidos, promueve un aumento del control de las actividades de las ONG y otorga un mayor poder a la Policía, que deberá aprobar el trabajo de estas organizaciones.

Entre otras cosas, el borrador de la ley estipula que la Policía puede interrogar al director o representante de una ONG "en cualquier momento" y que las autoridades pueden ordenar que se pare cualquier actividad que consideren pueda poner en peligro la seguridad nacional.

Además, se creará una "lista negra" de ONG que "inciten a la subversión", y aquellas organizaciones que se incluyan no podrán registrarse en el país ni tener un permiso de trabajo, recoge Xinhua.

El diario oficial Global Times explica en un artículo este lunes que las autoridades temen que las ONG extranjeras puedan ser utilizadas por otros países para promover sus objetivos y valores en China, o incluso una determinada agenda política.

Según datos oficiales, hay unas 7.000 ONG extranjeras trabajando en China, centradas por lo general en asuntos de medio ambiente, ciencia, educación o cultura.

Aquellas organizaciones centradas en temas de derechos humanos suelen trabajar desde Hong Kong, región con mayores libertades donde, por ejemplo, Human Rights Watch o Amnistía Internacional tienen su sede para China.

Muchas de ellas consideran esta nueva ley parte de la campaña del presidente chino, Xi Jinping, "para suprimir a la sociedad civil" y alertan de sus graves consecuencias.

El proyecto de ley se enmarca en una serie de nuevas leyes promovidas por Xi que han generado preocupación en Occidente, como la polémica ley de seguridad nacional que se aprobó el año pasado, y que abarca aspectos tan dispares como las finanzas, la política, el ejército, la ciberseguridad o la religión.

Xi dice que China debe 'combatir la infiltración extranjera a través de la religión'

Xi dijo este lunes que China "debe estar alerta" ante posibles infiltraciones extranjeras a través de la religión.

En una conferencia de dos días sobre asuntos religiosos a la que asistió la plana mayor del Gobierno, Xi dijo que los grupos religiosos deben seguir el liderazgo del Partido Comunista, publicó Global Times.

Según dijo el presidente en ese foro, que concluyó este fin de semana, los grupos religiosos deberían "hacer confluir las doctrinas religiosas y la cultura china, cumplir la legislación y entregarse al proceso de apertura y reforma del país y a la modernización socialista".

Además, instó a "combatir la infiltración extranjera a través de la religión" y a estar alerta ante el extremismo religioso.

El Global Times acompañó el artículo con un editorial en el que dijo que la religión "está muy politizada en muchos países y de vez en cuando se ve inmersa en confrontaciones políticas a nivel internacional". La publicación oficial defendió que, para "garantizar la coexistencia armoniosa de diferentes religiones", China pone por encima de todas ellas "el liderazgo del Partido y el Estado de Derecho".

Dada la influencia que tiene la religión sobre los creyentes, la religión se convertirá en "el punto más flaco" de China, por donde las "fuerzas extranjeras" podrán penetrar, "si está controlada por la política internacional", añadió.

Las declaraciones de Xi se producen en un momento de aumento del control y la censura contra grupos religiosos en el país, criticado duramente por organizaciones de derechos humanos.

Un claro ejemplo de ello es la campaña de retirada de cruces cristianas llevara a cabo por el Gobierno estos últimos años en múltiples partes del país, y especialmente en la provincia oriental de Zhejiang.

Desde hace más de un año y hasta el pasado febrero, 1.800 iglesias han visto desaparecer sus cruces en China, según datos de China Aid, organización que desde Estados Unidos coordina una amplia red de activistas y cristianos clandestinos chinos.

Esta campaña del Gobierno motivó numerosas protestas, especialmente en la ciudad de Wenzhou, la conocida como el "Jerusalén de China" por su gran comunidad cristiana.

Zhang Kai, abogado conocido como el "defensor de las cruces" por protestar contra esa campaña, estuvo detenido siete meses y durante ese tiempo realizó una "confesión" en televisión en la que dijo haber colaborado con "fuerzas extranjeras", Pero ONG defensoras de los derechos humanos consideraron que Zhang fue "forzado" a hacer esas declaraciones.

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