Lunes, 18 de Diciembre de 2017
22:49 CET.
China

Pekín aprueba una controvertida ley antiterrorista y oficializa la 'política del segundo hijo'

El Asamblea Nacional Popular (ANP) china aprobó el domingo una controvertida nueva ley antiterrorista que exige a las firmas tecnológicas entregar al Gobierno información delicada como claves de cifrado y que permite que el Ejército intervenga fuera de las fronteras del país en operaciones antiterroristas, informa Reuters.

Autoridades chinas dicen que el país afronta una amenaza cada vez mayor de militantes y separatistas, especialmente en la incontrolable región occidental de Xinjiang, donde han muerto cientos de personas en actos de violencia en los últimos años.

La legislación generó una fuerte preocupación en Occidente, no solo por temor a potenciales violaciones a derechos humanos como la libertad de expresión, sino por las condiciones del ciberespacio. El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo que ha manifestado preocupación acerca de la ley directamente al presidente chino, Xi Jinping.

Tras la aprobación de la ley, Li Shouwei, subdirector de la división de leyes criminales del Comité de Asuntos Legislativos del Parlamento, dijo que China se limitó a hacer lo que otras naciones occidentales ya hacen cuando piden ayuda a las firmas tecnológicas en la lucha contra el terrorismo.

"La norma está en concordancia con el trabajo real necesario en la lucha contra el terrorismo y es básicamente la misma que usan otros grandes países", dijo Li a medios.

La normativa de seguridad nacional de China, adoptada en julio, exige que toda la infraestructura clave de redes y los sistemas de información sean "seguros y controlables".

La ley permite, además, que el Ejército Popular de Liberación participe en operaciones antiterroristas fuera de sus fronteras. No obstante, expertos afirman que China podría afrontar grandes problemas técnicos y diplomáticos si alguna vez pretende su aplicación.

Asimismo, se restringe el derecho de los medios a informar sobre detalles de ataques terroristas, incluida una cláusula que indica que ni los medios ni las redes sociales pueden entregar detalles de actividades terroristas que pudieran llevar a imitaciones, ni mostrar escenas que sean "crueles e inhumanas".

Termina la 'política del hijo único'

Por otra parte, el Legislativo puso fin a más de tres décadas bajo la llamada "política del hijo único", al aprobar una enmienda que permite a todas las parejas del país tener hasta dos descendientes.

Con el objetivo de rejuvenecer a la población de la nación con más habitantes del mundo, la Asamblea Nacional Popular dio carpetazo al estricto y polémico sistema de control de la natalidad que rigió desde los años 1980.

La histórica medida ya fue decidida y anunciada el pasado 29 de octubre, al término del plenario anual del Partido Comunista de China (PCCh), por lo que la ratificación parlamentaria era un trámite antes de su entrada en vigor, que se producirá el próximo 1 de enero de 2016.

El Comité Permanente de la ANP resolvió en su sesión bimensual reformar la Ley de Población y Planificación Familiar para universalizar la relajación adoptada en diciembre de 2013, cuando se aumentó el número de excepciones en las que una pareja podía tener un segundo vástago.

Las limitadas consecuencias de esa reforma en sus dos primeros años de vigencia hacen dudar a muchos expertos de que el nuevo cambio normativo vaya a revolucionar la demografía china.

Para maximizar sus efectos, el borrador que presentó esta semana la ANP contemplaba iniciativas que fomenten que las parejas tengan dos hijos, de modo que, además de permitir un incremento de la natalidad, también lo estimula.

La nueva norma, en todo caso, no liberaliza el número de descendientes que cada pareja puede tener, sino que amplía de uno a dos el máximo autorizado, por lo que ya ha sido bautizada como la política del "segundo hijo".

La política del "hijo único" se puso en marcha en 1979, se aplicó en todo el país a partir de 1980 y desde entonces ha tenido diferentes periodos de aplicación más o menos laxa.

Su aspiración era reducir los problemas de superpoblación del gigante asiático, un país que ya en 1980 contaba con 987 millones de habitantes y que en 2013 supera los 1.360 millones, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas.

De no haberse puesto en práctica esa restricción sobre la natalidad, la población china actual se situaría en unos 1.700 millones de habitantes, según la estimación de la Comisión de Población y Planificación Familiar de China, el organismo que se encarga de aplicar las leyes de control demográfico.

El Gobierno chino defiende que restringir a un solo hijo la descendencia de las parejas hizo posible el desarrollo económico del país y la salida de la pobreza de millones de personas.

Este estricto sistema de planificación familiar, sin embargo, también ha tenido notables contrapartidas.

La política del "hijo único" ha provocado múltiples abortos forzados, ha privado de educación o sanidad a "segundos" o "terceros" hijos y ha llevado a confinamientos en cárceles no oficiales a progenitores que la incumplieron, según denuncias de personas que tuvieron más de un descendiente.

El presidente chino, Xi Jinping, anunció recientemente la concesión del "hukou" (una especie de carta de ciudadanía) a trece millones de chinos, en su mayoría hijos de padres que violaron la ya abolida política, lo que les dará acceso por primera vez a servicios básicos hasta ahora vedados.

Asimismo, la política del "hijo único" ha sido un factor clave en el envejecimiento que está erosionando la base de la pirámide de población china.

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