Domingo, 17 de Diciembre de 2017
15:08 CET.
Argentina

Leif Moestue por el debate

En el edificio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se desarrollará en unas horas el debate presidencial previo a la segunda vuelta de las elecciones argentinas, el próximo 22 de noviembre. Los candidatos Daniel Scioli (FPV) y Mauricio Macri (Cambiemos) intercambiarán argumentos. El pasado 4 de octubre tuvo lugar la primera edición del debate de cara a la primera vuelta de las elecciones, celebradas el 25 del mismo mes.

Argentina Debate es la iniciativa "multisectorial y no partidaria", según puede leerse en su página web, que ha organizado estos encuentros, los primeros de la historia del país.

Para hablar sobre el proceso del actual debate presidencial, sus retos y virtudes en la promoción de la democracia, así como los beneficios de eventos semejantes para un escenario de transición cubano, DIARIO DE CUBA entrevista a Leif Moestue, coordinador de Cooperación Internacional del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). CIPPEC forma parte de la iniciativa Argentina Debate y Leif Moestue ha estado muy involucrado en ella.

¿Cuál es la importancia que le concede al debate presidencial en los sistemas democráticos?

Un aspecto sería el valor simbólico de un debate. En él la gente ve a sus candidatos dando la cara y transmitiendo sus ideas directamente. Creo que cualquier acercamiento entre los políticos y los votantes es importante. Una de las cosas que ha debilitado la democracia en Argentina es que hay una distancia enorme, entre los políticos por un lado, y los votantes por el otro. Los candidatos y los políticos aquí, en general, no tienen costumbre de dar la cara, hablar directamente, dar conferencias de prensa, entrevistas. Ese carácter simbólico es un aspecto esencial de los debates.

Claro, en ese sentido es clave cómo organizas el debate. Paralelo a nuestra iniciativa había un canal aquí, aliado con la oposición, que también iba a desarrollar un debate. Ese habría tenido, en mi opinión, un valor inferior al nuestro, justamente porque en ese sentido la gente lo habría asociado con la oposición y habría tenido una interpretación ciudadana diferente.

Entonces no es solo importante el debate, sino cómo lo armas, las condiciones, y que eso sea transmitido a la gente. Que la gente sepa que es una señal abierta, gratuita, disponible a todos los medios, la radio. Eso es fundamental.

Por otro lado, es importante que el debate se establezca institucionalmente en el futuro. La institucionalización del debate sería un aporte a la cultura de diálogo, involucra a la gente que se siente más cerca de sus políticos y en ese sentido consolidaría la democracia.

O sea, tan importante es que se haga el debate, como el modo en que se realiza, para que no sea interpretado de manera partidista.

Tiene que evitarse su realización con fines partidistas e igualmente que sea interpretado de manera partidista. Tiene que evitar ambos fenómenos.

¿En función de esa credibilidad del debate, cuales son las medidas que ustedes han tomado aquí en Argentina?

Creo contestar bien la pregunta diciendo que lo hemos hecho de diferentes maneras.

Primero, un contacto muy transparente en cuanto a la publicación de todos los diálogos con los partidos políticos en nuestro sitio en internet Argentina Debate. Se han transmitido por muchos canales de televisión, radio y así hemos mostrado que hemos tenido reuniones con los bloques que en su momento tenían los precandidatos a la presidencia, y después de la primera vuelta con los partidos específicos que han quedado en la campaña. Es imprescindible mostrar que esto se ha hecho de manera igualitaria.

También hemos debido trabajar para reducir la incertidumbre que puedan sentir los políticos por la imprevisibilidad de los debates, porque no están acostumbrados a ellos. Por eso lo diseñamos de manera un poco rígida para evitar que se pudiera salir de control, que después la gente reflexionara diciendo: "lo pasamos mal y no es algo que quisiéramos volver a hacer".

Otros intentos de promover esa transparencia incluye las misma palabras con las que salieron los moderadores en la apertura del evento, dejando un mensaje muy claro al televidente de que esta es una iniciativa no partidaria, abierta, hecha para conseguir un bien público. Que sea enriquecedor para la gente.

Nunca tratamos de obligar a la participación, buscamos el compromiso de ellos, pero de una manera pasiva, acompañándolos todo el tiempo, a través de varias reuniones, pero nunca imponiendo.

¿Cuál cree que puede ser la importancia del debate en un escenario de transición en Cuba, después de tantos años de fomentar la desconfianza? ¿Qué debe caracterizar un debate en esa situación?

Yo creo que hasta cierto punto se vincula mi respuesta al sentido común. Hay que lograr que una audiencia escéptica aprecie el debate como un ejercicio democrático.

Para ello hay que mirar aspectos particulares, como por ejemplo el moderador, que es esencial. Obviamente el moderador será de la oposición o alguien que promueve la democracia en el país, pero es importante que sea conocido por su templanza, su moderación, no necesariamente por salir y ser demasiado activista en ese sentido. El moderador no puede ser alguien que participa en los aspectos hegemónicos del gobierno autoritario.

Cuando el televidente ve el debate está influenciado y observa diferentes estímulos, no solo las dos personas. Doy por sentado que el formato tiene que mostrar los dos en condiciones iguales, con el mismo espacio, tiempo para hablar, el mismo trato del moderador.

Quizás sea demasiado obvio, pero es importante que el debate se produzca de una manera muy civilizada. Es importante que la gente que tiene la confianza tan baja, puedan escucharles hablando de manera lo más templada y moderada posible.

Pero lo más importante son las temáticas de las que se habla. Yo creo que corrupción, calidad institucional, fortalecimiento democrático, todos esos serían temas muy importantes. Habría que adaptar la selección de esos temas a las necesidades y las preocupaciones de la gente de Cuba en el momento en que está por suceder el debate.

Aquí, salvando las distancias, eso ha sido algo clave. Sabemos que en Argentina tiene que haber un cambio en cuanto a las subvenciones, los subsidios que se pagan para el transporte, que son insostenibles, el cepo cambiario, que provoca que tengamos un dólar blue y un dólar oficial, sabemos que tenemos que cambiarlo pero nadie quiere un cambio demasiado radical y abrupto, y el debate ha sido esencial para transmitir esa idea de moderación. Lo mismo en Cuba sería importantísimo crear un marco de debate donde los dos o tres o cualquiera que sea el número de candidatos, puedan transmitir seguridad a la gente respecto de los cambios que habrá.

Si la gente en Cuba un día está mirando un debate y tiene expectativas de que un par de meses después pueda haber una transición creo que una de las cosas más palpables, obvias, en esa gente, sería el miedo. Emoción, excitación, pero también miedo de un cambio abrupto. Por varias razones, económicas, sociales y políticas. Puede haber sectores que quieren un cambio rápido, pero habría que efectuar cambios de manera sensata y esto va de la mano con la moderación. Yo creo que eso será importante.

Yo creo que también habría que ver en cuáles sentidos la gente en Cuba desconfía de los políticos en la actualidad. Probablemente tiene que ver con falta de transparencia, ausencia de rendición de cuentas, corrupción, ineficacia de las instituciones, debilidad institucional. Esos serían temas que yo recomendaría que el debate tenga en cuenta y que se creen las condiciones idóneas para que se pueda hablar de ellos.

¿Cuál es el valor que puede tener en la eficacia de los debates, tanto la sociedad civil como los actores que coadyuvan internacionalmente, especialistas, observadores, organizaciones?

Yo destacaría la importancia también de más elementos. Las instituciones académicas, los think tanks, que son una especie particular de ONG.

Las organizaciones de la sociedad civil gozan de una confianza pública que muchas veces envidian los políticos. Tienen más margen para transmitir credibilidad y de esa manera hacer que la gente apoye mejor los debates.

Ahí es importante que las organizaciones correctas de la sociedad civil estén involucradas. Muchas veces en Latinoamérica la credibilidad de las ONG pueden verse minadas, justificadamente o no, por el hecho de que reciben financiamiento de donantes externos, muchas veces de EEUU. La gente puede creer que la ONG está influenciada por una agenda externa, y eso hay que tenerlo en cuenta. Se presta también para acusaciones desleales. Por ejemplo, nosotros en CIPPEC, un think Tank que ha apoyado todo el tiempo la iniciativa "Argentina debate", promovemos la mejora de políticas públicas de manera no partidista, pero no somos inmunes a esas acusaciones. Recibimos financiamiento desde el exterior, lo que en ningún caso pone en peligro la imparcialidad, sin embargo es algo que tenemos que tener en cuenta todo el tiempo.

En Cuba eso es un tema muy importante creo yo, porque en las condiciones actuales es muy difícil operar sin apoyo externo. Si no me equivoco hay muchas ONG que reciben apoyo incluso de EEUU, y habría que tener ese cuidado.

Esencialmente sería una cuestión de hacer dos cosas. Primero saber mantener la distancia respecto de los grupos en el exterior, aunque compartan un objetivo común. Eso no quita que tengan un gran potencial de brindar lecciones y ayuda, nosotros aquí tuvimos a representantes de la comisión de debates presidenciales de EEUU, pero la embajada no se involucró nunca en el proceso.

Donde no hay barreras en cuanto a lo bueno que es involucrar otros actores es en aquellos que son de América Latina. O sea, nosotros en líneas generales, como hay una historia tan arraigada de debates presidenciales en tantos países latinoamericanos, y muchas organizaciones de sociedad civil que tienen una experiencia destacada en ello, como CADEP, de Paraguay, CIES, de Perú; al involucrarlos a ellos obtenemos credibilidad, no provoca controversia y es enriquecedor.

Finalmente nuestro proceso ha sido exitoso. Como dicen en inglés, "the proof is in the pudding", la prueba está en el postre. Nuestros cuidados han funcionado y ha sido un éxito total. Ha sido también una coyuntura muy favorable. No puedo destacar lo suficiente lo difícil que es este proceso sin saber hasta el último momento si se va a realizar o no. Son dos años de trabajo y sabes que todo el tiempo puede haber, como dicen aquí, "un martes 13". Un revés, un cambio de opinión que haga que todo se cancele y de hecho estuvimos cerca en la primera vuelta. Después eso se revirtió y en la magnitud del debate de hoy hemos tenido más suerte que aquella con la que contamos.

Estoy muy limitado para hablarte de Cuba, mi experiencia ha sido toda en Argentina, pero creo que hay aprendizajes y ya te hablé los principales. Generar legitimidad e instalarlo como un bien público y lograr que eso sea, por supuesto cubano, pero también percibido como cubano. No como algo impuesto desde el exterior ni promovido por un sector político particular.

Según su experiencia, si hubiera la posibilidad algún día de realizar estos debates en Cuba, los organismos tanto europeos, como latinoamericanos y de EEUU, ¿estarían en disposición de prestar ayuda?

Sí, mucho, pero ahí es importante asegurar también que ellos se sientan tranquilos en el sentido de que vean la iniciativa como no partidista. Eso fue fundamental para nosotros. Las organizaciones que vinieron lo hicieron en parte por las relaciones que habían tenido con diferentes miembros de Argentina Debate, incluso CIPPEC. Una confianza ya establecida, pero también haciendo sus propias conclusiones, mirando los panelistas, viendo la organización, viendo que el evento estaría a la vez cubierto por la televisión pública como por Clarín, que aquí es un grupo de medios muy opositor. Así que, con esa condición, habría un enorme interés entre esa gente de participar en un fenómeno semejante en Cuba.

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Comentarios [ 5 ]

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Anonimo-16 nov 2015-2;26 am ..., que demagogia tan grande la de usted , un pueblo cautivo de una terrible, totalitaria , sanguinaria dictadura comunista , como la de los castros ,va a ser el pueblo"protagonista de cambios"...., la dictadura castrista , tiene control de hasta del aire que se respira en la isla , y aunque decrepitos y ancianos ya ,los tiranos castros tienen toda la sociedad cubana bajo ferreo control.En Cuba hay una transicion pacifica de mando y nada mas , y si con el visto bueno de la administracion Obama.

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Precisamente porque el pueblo no hace nada es que solo veo una intervencion como solucion.

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los unicos gobiernos no peronistas fueron losradicales alfonsin y d la Rua y llevaron a Argentinaal fondo del pozo,si fuera argentino votaria scioli y pensaria q gobernara mejor q cristina

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Anónimo - 16 Nov 2015 - 12:06 am. escribió:"la unica esperanza para mi es una intervencion Por parte de los USA..cuando los castros salgan a pAta por cul@ de Cuba entonces habra débate e invitamos al senor."Por esa misma mentalidad han pasado 57 años. Así quie todavía querer que USA haga lo que les corresponde a los cubanos. No, Estados Unidos no está para complacer peticiones. Cuando invade un país no es porque alguien se lo pida, en realidad, todo lo contrario. Es cuando les de la gana de hacerlo por motivos que nada tienen que ver ni con libertad ni con democracia ni los deseos de los habitantes de esos países. Ejemplos recientes son bastante conocidos. Pero, en el caso de Cuba, los Hnos. Castro tienen los dias contados, el país seguirá su evolución y el protagonista de cualquier cambio debe de ser el pueblo cubano, si es que quiere ser dueño de su destino y tener patria.   

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Muy buen articulo.el problema es que en Cuba solo hay un partido politico légal.la misma familia en el poder hace casi 60 anos.no hay libertad de asociacion .al que quiera hablar o reunirse para hablar fuera dl discurso oficial lo matan a palos como le hacen a las Damas de Blanco y otros opositores cada domingo.hasta los arrestan para que no se puedan reunir.en Cuba no puede haber débate Lo que hay es mucho Palo.la unica esperanza para mi es una intervencion Por parte de los USA..cuando los castros salgan a pAta por cul@ de Cuba entonces habra débate e invitamos al senor.