Martes, 12 de Diciembre de 2017
01:53 CET.
Colombia

«Se debe mantener un apoyo decidido a las víctimas»

La periodista Edilma Prada, corresponsal de DIARIO DE CUBA en Bogotá, conversa con la redacción sobre el estado actual de las conversaciones entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC. Prada es además especialista en Cultura de Paz y Derecho Internacional Humanitario, y directora del medio regional Agenda Propia, de la región del Cauca.

¿Qué está pasando en Colombia con el proceso de paz, a qué se debe la caída popular de apoyo a las negociaciones?

Una lectura que realizan analistas en Colombia es que la oleada de terror de los últimos meses atribuida a la guerrilla de las FARC, ha generado un nivel de desconfianza hacia la negociaciones. Los graves atentados contra la fuerza pública, la infraestructura vial, energética y petrolera, y los ataques directos contra la población civil en varias regiones del país, han demostrando que las FARC aún tienen poder armado, que no están totalmente derrotadas como ha asegurado en distintos escenarios el Gobierno Nacional.

Sin embargo, estos mensajes han cambiado. En un reciente pronunciamiento, el presidente Juan Manual Santos dijo que la derrota militar de las FARC podría tardar hasta 25 años.

Para el ciudadano de a pie, la confrontación armada entre las dos partes no aporta en los diálogos que se adelantan en La Habana, pese a que el acuerdo inicial es justamente negociar en medio del conflicto.

Con relación al proceso de paz, el Gobierno continúa realizando jornadas de pedagogía con el propósito de que se conozcan los acuerdos logrados en la mesa de conversaciones, y una búsqueda de más apoyo internacional.

Para mí es clave reconocer que muchas comunidades y víctimas afectadas del conflicto mantienen la confianza y una esperanza en el proceso. También es interesante que día a día se están difundiendo y destacando las iniciativas de paz y de reconciliación en Colombia, y por supuesto, valorar que las comunidades que viven en medio del conflicto, como los indígenas en el departamento Cauca, en el suroccidente del país, siguen haciendo actividades o mingas de resistencia contra la guerra.

¿Qué ha cambiado con relación a hace unos meses, cuando el optimismo parecía llevar ventaja en las conversaciones de paz?

Por un lado, los cambios han estado relacionados con el aumento de los ataques por parte de las FARC, en comparación con un desescalamiento del conflicto, que se notó durante un primer cese al fuego anunciado por el grupo guerrillero.

La reciente escalada de atentados ha generado que los discursos de la oposición sean más fuertes contra el Gobierno de Santos. Además ha empezado una contienda electoral regional, cuyos discursos de los candidatos a las alcaldías y gobernaciones están centrados en la paz y el conflicto.

A ello se suma además que las negociaciones ya casi cumplen tres años y no se observan cambios sustanciales. De hecho, muchos sectores han solicitado que se empiecen a aplicar los acuerdos, pero la metodología de las negociaciones no lo permite totalmente. Recordemos la frase del primer acuerdo entre el Gobierno y las FARC: "nada está acordado hasta que todo esté acordado".

¿Cuáles son las salidas posibles?

Las salidas deben apuntar a dar respuestas inmediatas y estructurales a las necesidades básicas insatisfechas que siguen reclamando las comunidades en Colombia. Por ejemplo, regiones afectadas como el Pacífico colombiano y el sur del país, siguen presentando grandes necesidades y altos niveles de pobreza, y pareciera que no llegan ayudas o que los esfuerzos siguen siendo insuficientes. Al menos eso es lo que los periodistas registramos y vemos en nuestros recorridos por las regiones.

Considero que más allá de un acuerdo, cada vez se hace más urgente que el Gobierno, apoyado de todo el aparato estatal —gobernaciones, alcaldías, etc.— responda a esas necesidades. Y si nos enfocamos en el propio conflicto armado, se debe mantener un apoyo decidido a las víctimas.

Otra posible salida, discutida por diferentes grupos y organizaciones sociales, es el llamado que se ha hecho a un acuerdo bilateral de cese de fuego.

Los analistas también aseguran que se requieren más gestos de paz por parte de las FARC. El anuncio a un cese unilateral a partir del 20 de julio es un paso reconocido por el mismo presidente Santos y por la comunidad internacional.

Todo parece indicar que lo que se necesita es el fin del conflicto armado, o cuanto menos, un acuerdo entre Gobierno y FARC que desate una dinámica de fin de conflicto ante otros grupos.

Se hace urgente un acuerdo real, al menos de cese al fuego entre las FARC y el Gobierno, y avanzar en la implementación de los puntos ya establecidos. A su vez, que se establezca un diálogo inmediato y definitivo con la guerrilla del ELN.

El pasado domingo, en Colombia, se ha recibido con beneplácito la decisión de que el Gobierno también pondrá en marcha "un proceso de desescalamiento en correspondencia con la suspensión de acciones ofensivas de las FARC", como lo dice un comunicado emitido desde La Habana.

Si esto se logra entre las partes, sin duda alguna volvería la confianza de los colombianos y colombianas. Ahora considero que el país debe ser paciente, creer en el proceso, y esperar los resultados de las negociaciones que muy seguramente tendrán más avances o frutos a partir del 20 de julio, fecha en que se conmemora en Colombia el día de La Independencia.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

buena entrevista, linda entrevistada