Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Colombia

El Gobierno calma el entusiasmo por el acuerdo con las FARC para reducir el conflicto

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Los negociadores del Gobierno colombiano recordaron este lunes que el proceso de paz "no es irreversible aun" y por eso hay que acelerarlo, en respuesta al entusiasmo generado en el país por el acuerdo con las FARC para reducir el conflicto armado y planear un alto el fuego bilateral y definitivo, informa EFE.

El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, y el alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, salieron rápidamente a explicar que reducir la intensidad del conflicto y acelerar las negociaciones para alcanzar el cese el fuego bilateral, aunque acerquen al final de la contienda, deben tomarse con cautela.

"Que la gente sienta que se está acercando la paz y aclimatemos el final del conflicto, pero eso no es un cese el fuego bilateral", sostuvo Jaramillo.

Ambos comparecieron para explicar las medidas acordadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en aras de reducir el conflicto tras el llamamiento de urgencia hecho por los países garantes del proceso de paz, Cuba y Noruega.

Su petición, de carácter urgente, respondía al repunte de la violencia en el país suramericano iniciado el 22 de mayo, cuando las FARC suspendieron su alto el fuego unilateral e indefinido por la muerte de 27 miembros de la organización en un bombardeo militar.

Entonces, las FARC iniciaron una ofensiva duramente respondida que en apenas un mes dejó un saldo de alrededor de 80 muertos entre militares, policías y miembros de las FARC, y numerosos daños en las infraestructuras energética y petrolera del país.

Para frenar el agravamiento de la violencia y además avanzar en unas negociaciones de paz que tras 32 meses generan cierto cansancio entre los colombianos, se han tomado dos medidas resumidas este lunes por Jaramillo en "dos verbos: acelerar y 'desescalar'", como se denomina en Colombia a rebajar la intensidad de la contienda.

De la Calle aclaró que ambos son conceptos diferentes "que no deben confundirse", y que, aunque despierten los ánimos acerca de una pronta finalización de los 50 años que dura la guerra interna del país, el proceso "no es irreversible aún".

De hecho, los diálogos afrontan ahora una delicada etapa de cuatro meses, a partir del 20 de julio, al término de los cuales el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, decidirá si continúan o no.

"Queremos saber en cuatro meses si realmente lo sustancial en lo que falta por acordar es viable o no lo es. Estas cosas funcionan o no funcionan. No es que sea irreversible aun el proceso", enfatizó De la Calle.

Para que las negociaciones no se frustren, la guerrilla debe cumplir "sin violaciones" su alto el fuego unilateral, en principio de un mes, que arrancará el 20 de julio, y llegar a acuerdos base sobre los puntos que restan de la agenda para firmar la paz, dijo el jefe negociador.

Esto es: acordar qué justicia se aplicará en un eventual postconflicto, la dejación de armas por parte de los miembros de las FARC y cómo reconocer y dar reparación a las casi siete millones de víctimas del conflicto.

Mientras esto se decide, queda por averiguar cómo se reducirá la intensidad del conflicto, pues aunque se ha apuntado que podría decretarse un nuevo cese de los bombardeos de la Fuerza Aérea, como el que ordenó en marzo Santos, De la Calle matizó que las medidas, que serán de carácter "progresivo", están por decidir.

En cuanto a acelerar las conversaciones, las partes acordaron un cambio de la metodología usada hasta ahora, de ciclos de reuniones, por "un trabajo técnico, continuo y simultáneo sobre los puntos centrales de la agenda".

Eso incluye un eventual cese el fuego bilateral y definitivo, prioridad del Ejecutivo de Santos en la que comenzará a trabajar una subcomisión técnica para definir cómo se realizará y verificará esta medida.

Participarán en esta subcomisión sendos delegados de la ONU y la presidencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que actualmente ostenta Uruguay.

Ambos emisarios son vistos con recelo por los militares retirados de Colombia, que acusan a Naciones Unidas de tener "una posición sesgada" que, apuntan, podría contagiarse a la Unasur.

Frente a esto, el coordinador de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, defendió el trabajo "neutral e imparcial" de Naciones Unidas y matizó que, por el momento, el papel del enviado de la organización solo será brindar "un apoyo técnico" para "poner en marcha la discusión sobre el sistema de seguimiento y verificación" del alto el fuego bilateral. 

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