Viernes, 30 de Septiembre de 2016
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Opinión

El gurú de Obama y un mundo sin cabeza

Me equivoqué. Escribí que, por primera vez en su historia, la diplomacia norteamericana carecía de un marco de referencia. Me lo indicaban, falsamente, las concesiones gratuitas a la dictadura cubana, el pésimo preacuerdo con Irán, la condescendencia con la dictadura birmana, la tolerancia con los desmanes de Chávez y Maduro, y la manera contradictoria con que habían manejado, por ejemplo, las crisis de Ucrania, Honduras o Egipto.

Craso error. Me lo señaló el historiador Diego Trinidad. Existe un marco de referencia, por ahora vagamente utilizado. Se titula How Enemies Become Friends: The Sources of Stable Peace (Cómo los enemigos se convierten en amigos: la fuente de una paz estable), escrito por Charles A. Kupchan, profesor de Georgetown University y miembro del Consejo Nacional de Seguridad que sirve directamente a la Casa Blanca.

Me ahorro una descripción detallada del contenido, lleno de alusiones históricas eruditas, pero vale la pena resumir su tesis central porque es muy sencilla: la manera de transformar a los enemigos en amigos y de sostener la paz es hacerles grandes concesiones unilaterales, no exigir ni esperar nada a cambio, cancelar toda conducta hostil, y no tratar de cambiar la naturaleza de esos gobiernos adversarios.

Es el entierro de la tradicional lógica diplomática que prescribe zanahorias para los amigos y aliados, palos para los enemigos y nada para los indiferentes. Es el fin de la diplomacia activa, desarrollada tras la terminación de la Segunda Guerra Mundial, encaminada a tratar de convertir el mundo en un lugar pacífico y próspero, dominado por regímenes democráticos en el que se respeten la economía de mercado, los derechos humanos y las libertades.

Es una mezcla de buenismo y neoaislacionismo. Es el fin, también, de la idea de que Estados Unidos, como potencia hegemónica en el terreno económico y militar, asume la responsabilidad de encabezar el castigo a los países agresores, intentar dotar al planeta de estabilidad y de promover el buen gobierno, definido este como la administración de sociedades pacíficas, democráticas, productivas y abiertas al comercio internacional.

Naturalmente, los regímenes de Cuba, Venezuela e Irán seguramente verán con un enorme agrado que Estados Unidos renuncie a tratar de frenarlos, porque eso les deja el campo libre, pero ello no modificará esencialmente la percepción que estas naciones tienen del gobierno y del sistema económico de libre empresa que exhibe la sociedad norteamericana.

Al fin y al cabo, La Habana y Caracas no son enemigos étnicos de Estados Unidos, sino adversarios ideológicos de las democracias liberales y del sistema de libre empresa que esta nación encabeza. Si Estados Unidos fuera una nación comunista o participara de la visión de los países del llamado Socialismo del Siglo XXI, inmediatamente cesaría el antiamericanismo. 

Hay que recordar que Fidel Castro y Hugo Chávez no escogieron el antiamericanismo o el comunismo —Venezuela va en ese camino— por reacción a la política de Washington, sino (como Fidel Castro ha aclarado mil veces) por creer en las virtudes del colectivismo, de la planificación centralizada y del control social ejercido por un partido único. Son antiamericanos a fuer de ser procomunistas.

De alguna manera, irónicamente, esta nueva forma de encarar la diplomacia (que a mi me parece disparatada) adoptada por Estados Unidos no es la consecuencia de la debilidad, sino del éxito. Producen una quinta parte de lo que genera el mundo con menos del 5% de la población del planeta y tienen unas fuerzas armadas imbatibles que consumen más de 600.000 millones de dólares al año. Eso les confiere una peligrosa sensación de invulnerabilidad.

Con esos elementos a su favor, Obama cree que puede darse el lujo de ignorar a amigos y enemigos.  ¿Podrá hacerlo? Lo dudo. La visión internacional norteamericana a partir de F.D. Roosevelt y los acuerdos de Bretton Woods de 1944, todavía con el ejército alemán sobre las armas, está concebida para que Washington asuma la responsabilidad de liderar el llamado "mundo libre" hasta lograr la derrota de los enemigos de la democracia.

Esa tradición, que ya tiene más de 70 años, y que ha visto el triunfo de Occidente en la Guerra Fría, ha generado toda una burocracia (hoy desconcertada) dedicada a ejecutar medidas de gobierno para lograr esos objetivos. La inercia de estos organismos pesa mucho y a Obama solo le quedan menos de un par de años en la Casa Blanca. No creo, afortunadamente, que logre imponer sus ideas, que son, parece, las de Kupchan. Un mundo sin cabeza es mucho más peligroso.

Comentarios [ 33 ]

Imagen de Anónimo

Hay politicos que merecen criticas; otros merecen palos y otros tan poca cosa que basta simplemente con que halemos la cadena para que se vayan por el tragante del inodoro. Este es el caso de Maduro en Venezuela, y es tambien el caso de la mayoria de los tiranozuelos modernos del Caribe y de Latinoamerica. No vale la pena gastar tiempo de criticas y ni siquiera de palos. No se arrojan margaritas a los puercos!  Halemos simplemente la cadena!

Imagen de Anónimo

No se apresuren a juzgar, hay que esperar a que los intelectuales de mas renombre de nuestros tiempos, Vargas Llosa, El Principe Alberto de Monaco y el Mongo nos den sus opiniones.

El bobo alipio *'+

Imagen de Anónimo

Para Anónimo - 12 Abr 2015 - 8:51 pm.

El tuyo es el mejor comentario que he leído hasta ahora porque describe la situación tal cual es.

Imagen de pepe el sanjuanero

Este mundo cada día está peor, pero por que echarle la culpa a una sola persona. Somos culpables todos (el egoismo, la avaricia, la exclusion y la intolerancia, son las características más distintivas del ser "humano", con esos ingredientes es lógico un mundo increiblemente inseguro e insoportable. Y la política es una basura.

Imagen de Anónimo

Ya son muchos los que se han quedado, esperando, antes que los cubanos por el presidente, Siria, Irak, Ucrania, Yemen, Israel, sin lugar a dudas que el proximo presidente, va a tener mucho mas trabajo, que el presente, el mundo esta en caos, y la actual administraccion ha abierto la caja de Pandora, fuera y dentro, de sus fronteras. El partido democrata aunque dividido, no le pone el freno al ejecutivo, por no darle la razon a el partido republicano.

Imagen de Plutarco Cuero

Al que dijo que no hay vuelta atrás ... 

Eso dicelo a los Castro, que saben que a la larga, primero se mueren y segundo sus hijísimos y nietísimos están a expuestos a las inclemencias de la volatilidad de la política ... ¿Cómo te quedó el ojo?

Imagen de Anónimo

El mundo estaría realmente sin cabeza si pensara que la transición en Cuba está en manos de opositores y exiliados que, incapaces de aguantar en un parque en Panamá, se reúnen al otro día para cocinar en su propia salsa un acuerdo para la transición en Cuba.

Imagen de Anónimo

La lógica diplomática tradicional ha sido siempre ejercerla con quienes representan un poder alternativo.  Eso ha hecho el régimen con EU y la UE. Los opositores y exiliados que sin poder alguno hacen el paripé de tenerlo y se venden como representantes del pueblo cubano sufrido y oprimido, no han conseguido ganar el mínimo apoyo popular y los gobiernos extranjeros no padecen del retraso mental que habría que tener para tragarse a la oposición y al exilio como poder alternativo. No se le puede echar la culpa a Obama por un resultado que no le corresponde. EU ha esperado más de medio siglo por esa oposición y ese exilio. No sirven para lo que dicen proponerse y lo peor es que no hacen nada apropiado para conseguir ese propósito. 

Imagen de Anónimo

Perefecto , nadie puede describir mejor  lo que está pasando y esa nueva mentalidad de la casa blanca que está penetrada( en todos los setidos) por la academia, pro comunista y antiamericana han encontrado en este Presidete su mejor aladid. Que pena ver como ganan terreno y la impotencia de no poder hacer nada!! Gracias CAM !!

Imagen de Anónimo

En el fondo -también en la superficie- es racismo. No toleran que un afroamericano les haya dejado colgados de la brocha. Pues si: es un gurú y un genio. Carlos, ya esta bueno: no hay vuelta atrás.