Martes, 27 de Septiembre de 2016
09:51 CEST.
Opinión

Syriza, Podemos y el nuevo fracaso de los anticapitalistas

El desmoronamiento del bloque soviético y el giro capitalista de la China post-maoísta (con el célebre "Enriquecerse es glorioso" lanzado por Den Xiaoping) mostraron de manera contundente, para quien aún lo dudare, la inviabilidad del modelo económico comunista. Sin embargo, no por ello la izquierda radical anticapitalista cuestionó, ni mucho menos abandonó, sus rancios atavismos ideológicos.

Por el contrario, dicha izquierda optó por atribuir el fracaso del socialismo a simples "errores" cometidos en la construcción del comunismo, y no a taras intrínsecas al mismo, en particular el contraproducente y sofocante control estatal de la economía y las consiguientes trabas a la iniciativa privada y a las fuerzas del mercado.

Como señala el ensayista e historiador franco-búlgaro Tzvetan Todorov en su libro Memoria del mal, tentación del bien, los anticapitalistas trataron de persuadirse, y persuadir a otros, que "la próxima vez será la buena".

Y, efectivamente, próximas veces no ha dejado de haber. En las postrimerías del siglo pasado, tres movimientos políticos se propusieron construir alternativas al capitalismo en América Latina: el zapatismo en México, el Partido de los Trabajadores del dirigente sindical brasileño Luis Inácio Lula da Silva y el "socialismo del siglo XXI" de Hugo Chávez.

Del zapatismo ya no se habla. Dicho movimiento no llegó a rebasar el estadio de proyecto de autogestión regional con resultados más bien irrelevantes.

El Partido de los Trabajadores sí dejó un saldo positivo durante los dos mandatos presidenciales de Lula (2003-2011), logrando disminuir sensiblemente el índice de pobreza en su país. Pero tal éxito Lula lo alcanzó sin romper con el capitalismo y ciñéndose (oprobio supremo para los anticapitalistas) a la ortodoxia fiscal y monetaria neoliberal instaurada por su predecesor Fernando Henrique Cardoso.

Luego, cuando Dilma Rousseff sucedió a Lula en la presidencia del Brasil y sucumbió a los cantos de sirena del intervencionismo estatal (proteccionismo y expansión desmesurada del gasto público), lo que obtuvo fue la pérdida de competitividad de la economía brasileira y el recrudecimiento de la corrupción.

El súmmum del fracaso lo ha alcanzado el "socialismo del siglo XXI". Vivir en Venezuela se ha convertido en una pesadilla: al desabastecimiento crónico de productos de primera necesidad se suma una inflación galopante, un desmantelamiento de las instituciones democráticas y de las libertades públicas y una tasa de homicidios digna de un país en guerra civil. El régimen venezolano se mantiene a base de una represión salvaje y ayudado por la indolencia cómplice de una camada de gobernantes latinoamericanos.

Sin un nuevo socialismo que proponer después de tantos fracasos y decepciones, la izquierda radical se resigna a enarbolar objetivos más modestos. Es así como hoy la vemos vibrar de entusiasmo por la victoria electoral en Grecia del partido Syriza y su líder Alexis Tsipras y por la popularidad creciente del movimiento Podemos en España.

Esos movimientos políticos, ambos de izquierda radical, se proponen acabar con los llamados "planes de austeridad" que los países más endeudados de Europa Meridional (Grecia, España y Portugal), así como Irlanda en el pasado, han adoptado a cambio de una ayuda financiera organizada por tres instituciones internacionales o troika: Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional.

Las esperanzas de los anticapitalistas en torno a Syriza y Podemos comienzan sin embargo a desvanecerse. Confrontado a una vertiginosa fuga de capitales y a ingresos fiscales en caída libre, el nuevo Primer Ministro griego se vio obligado a capitular ante los acreedores oficiales de su país. Después de haber enfatizado que no solicitaría ni aceptaría una prolongación del programa de rescate negociado por el gobierno precedente con dichos acreedores, Tsipras solicita dicha prolongación. Más aun, contradiciendo sus promesas electorales, Tsipras se ha comprometido a llevar a término las privatizaciones en curso, a postergar el aumento del salario mínimo y, colmo de humillación, a someter a la odiada troika, para aprobación, las reformas que se propone introducir.

La decepción ya es notoria en las filas de Syriza.

Las claudicaciones de Alexis Tsipras podrían llegar más lejos aún. Pues dadas las enormes dificultades de tesorería del Estado griego, y sin acceso a los mercados financieros internacionales, Atenas podrá difícilmente prescindir de un nuevo programa de rescate, lo que implica seguir supeditando la política económica del país al visto bueno de la troika.

Supongamos ahora que, presionado por su partido, Tsipras rechace las futuras exigencias de la troika y prefiera declararse en cesación de pagos, lo que conduciría a la salida de Grecia del euro. Tal opción sería gravemente perjudicial para Grecia, pero no por ello provocaría una crisis insuperable del orden capitalista europeo.

Cabe en efecto notar que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, 69 países han abandonado una que otra unión monetaria sin que por ello el capitalismo se haya desvencijado. Por otra parte, un estudio reciente de la agencia crediticia Standard & Poor's señala que la eventual salida de Grecia del euro tendría un impacto limitado sobre la economía de la zona.

Incluso en el caso extremo de que la salida de Grecia provoque una crisis del euro —como anuncia y espera la izquierda radical— dicha crisis no sería sino un episodio más en la larga historia de los sistemas monetarios creados y devorados por el capitalismo. Baste recordar que ni el fin del sistema de patrón oro en 1914 ni la suspensión de la convertibilidad dólar-oro en 1971 produjeron el resquebrajamiento, y menos aun la desaparición, del capitalismo.

En lo que respecta a Podemos, su líder Pablo Iglesias da la impresión de querer dejar de lado sus radicales planteamientos iniciales y ahora propone un programa socialdemócrata de corte sueco, reformista pues y no revolucionario, lo que le vale las críticas de la extrema izquierda tanto dentro como fuera de España.

Es difícil saber si tal cambio de discurso obedece a una estratagema electoral o, por el contrario, a un verdadero giro hacia el pragmatismo económico. Pero cualesquiera sean los motivos reales de dicho cambio, la economía española no podrá sufragar ni siquiera un programa a la sueca.

En efecto, como España no ha alcanzado el nivel de riqueza per cápita de los países escandinavos, el aumento de salarios y prestaciones sociales y la disminución del tiempo de trabajo que promete Podemos terminarían socavando la competitividad internacional de la economía española.

Podemos podría por supuesto tratar de financiar su programa sueco mediante el endeudamiento público. Pero en ese caso, los mercados financieros perderían confianza en la solvencia de España y aumentarían considerablemente las tasas de interés sobre los empréstitos del Estado español, lo que provocaría una serie de reacciones en cadena que asfixiaría la incipiente recuperación económica de ese país.

De ahí que tanto Podemos en España como Syriza en Grecia están condenados a defraudar a sus electores. Y cuando ello ocurra, tenga por seguro, amigo lector, que nuestros anticapitalistas intentarán de nuevo persuadirnos de que "la próxima vez será la buena".

Comentarios [ 21 ]

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Al Anónimo de la 12:06 am. Un programa a la sueca financiado con empréstitos no es un programa a la sueca. El artículo no afirma otra cosa, pues dice que tal programa sería insostenible. Pero Podemos se contenta con prometer el programa sabiendo que no podrá financiarlo, ni siquiera con empréstitos. Eso se llama impostura.

Sin duda que ninguno de nosotros es Kafka. Pero usted no llega ni a examinador. Por eso no puede dar lecciones sobre síntesis, como pretendió darlas. Usted padece lo que se llama el síndrome del cretino: no darse cuenta de sus propios límites.

Después de haber querido jugar al examinador, ahora quiere jugar a Casandra, anunciando la catástrofe si Grecia sale del euro. Ya se escuchó lo mismo cuando en 1914 se acabó el sistema de patrón oro, o en 1971 cuando EEUU suspendió la convertibilidad dólar-oro. Lo mismo ocurrión con la estanflación, que la izquierda radical vio como la "crisis final del capitalismo". A falta de programa credible, la izquierda radical se contenta con vaticinar el caos. Y el capitalismo se sale cada vez con las suyas.

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Al "Anónimo -25 Mar- 1:45 pm."

a- Un "programa a la sueca" como usted lo llama, financiado con empréstitos, deja de ser un "programa a la sueca". Es tan obvio que insistir en ello solo seria para pervertir los terminos.b- Quiza los ojos trasnochados de nuestro pasador no le dejan ver lo que es la socialdemocracia francesa, que el insiste ranciamente en llamar socialismo marxista frances.c- Comparar a un amanuense con Kafka, parece una broma nerviosa. Como tampoco parece honesto comparar el escribir un ejercicio academico de estudios secundarios con escribir en el Diario de Cuba.Por otro lado, la dificil situacion en Grecia hace que cualquier renegociacion sea muy dificil y su hipotetica salida no seria un simple "episodio más en la larga historia de los sistemas monetarios creados y devorados por el capitalismo" que ojos miopes quieren simplificarla, sino que seria un fracaso de la EU, obligada a repensar que tipo de asociacion quiere con sus miembros, que cuota de participacion en las decisiones, cual su perspectiva, asi como un frenazo en su expansion por los Balcanes, Ucrania, Turquia... teniendo que redefinir cuales son los limites de sus politicas (y ambiciones).

En todo esto nada tienen que ver las obsesiones de aplanados escribanos sobre socialismos y capitalismos, no es eso lo que esta en juego.

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Al Anónimo -26 Mar- 4:28 am

Chiapas es un problema irresuelto.

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Para Anónimo  del - 25 Mar 2015 - 1:28 am.

¿Escribirías un libro con lo que hizo el "zapatismo" en Chiapas (y que no se haya escrito ya)?  ¡Se quedó en performance!

Amigo, dime dónde está ahora y si hay algo más que decir sobre él

Imagen de Anónimo

Yo opino que ni Podemos ni Tsipras creen que con el control de la economia el pais va a mejorar, simplemente se aprovechan de los momentos de crisis, producto principalmente de la corrupcion para decir que "cambiando el sistema todo va a mejorar", discurso populista para obtener el poder aunque el pais se joda, como Cuba y Venezuela. Estoy de acuerdo con Amadeus, el increible gasto militar para satisfacer la produccion belica de la extrema derecha es tambien una de las causas principales de la crisis en Grecia.

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Al Anónimo de la 1:28 am. 

a. El artículo no dice que Suecia financió con empréstitos su Estado bienestar. Lo que dice el artículo es que si España si tratara de financiar un programa a la sueca con empréstitos, el resultado sería insostenible.

b. Sin duda Hollande no es Chávez. Sin embargo, Hollande comenzó con un discurso anti ricos a la Chávez. Por suerte para Francia, Hollande no es tan bruto como lo fue Chávez. Recapacitó a tiempo y cambió de dirección. Tan es así que el ala izquierda de su partido se ha volcado contra él.

c. En cuanto a las críticas del Anónimo, diciendo que el autor de este artículo no le consagró más líneas a los tres experimentos socializantes de América Latina de finales del siglo XX, valga la anécdota siguiente:

          Cuando Kafka estaba terminando sus estudios secundarios, le tocó escribir sobree Don Quijote. Kafka tomó la hoja de papel, escribió una sola frase: "Don Quijote es el subconsciente de Sancho Panza", entregó el examen y obtuvo la nota máxima.

Kafka no hubiera tenido la misma suerte si su examen hubiese sido corregido por nuestro Anónimo.  

Imagen de Amadeus

Mirándolo bien, este Pablo Iglesias se me antoja como una Conchita Wurst del chavismo, pero con el look de abuela.

Imagen de Anónimo

Si a este caballero le diera por escribir libros, serian bien cortos. Con una linea analiza y concluye la situacion del zapatismo, de Venezuela, de Brasil. No se como hay tantos debates, discusiones publicas, puntos de vista diferentes, matices... rios de tinta sobre esos tres temas, si este caballero todo lo analiza con una linea. Que capacidad de sistesis!

Que yo recuerde, la socialdemocracia sueca no financio sus programas sociales con deuda publica asique decir que el "Podemos español podría tratar de financiar su programa sueco mediante el endeudamiento público", no encaja. Pero a este caballero suele mezclar conceptos a ver si con la ensalada que crea saca sabor...  aunque sea a rancio. Tambien mas antes nos dijo que Hollande era como Hugo Chavez. Bonita comparacion nos dejo! Los fantasmas de este escritor de articulos son mas bien pertinaces y miopes. En fin, este caballero parece que no se ha quitado aun las legañas y confunde molinos de viento con dragones fantasmales.

Imagen de Anónimo

Mientras la receta de estos peste a pata comunistas sea repartir miserias y proponer populismo, no iran a ningun lado. El capitalismo tiene defectos pero funciona...

KT

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Al Anónimo de las 9:49pm. El artículo habla de los innegables logros de Lula, añadiendo que se alcanzaron gracias al hecho de que Lula no rompió con la ortodoxia macroeconómica neoliberal (capitalista, pues) instaurada por su predecesor, Fernando Henrique Cardoso.

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Al Anónimo de las 9:49pm. El artículo habla de los indeniables logros de Lula, añadiendo que se alcanzaron gracias al hecho de que Lula no rompió con la ortodoxia macroeconómica neoliberal (capitalista, pues) instaurada por su predecesor, Fernando Henrique Cardoso.