Jueves, 29 de Septiembre de 2016
20:43 CEST.
Turquía

Al que no quiere Castro, un Erdogan

Cuando Denise llegó a Estambul, en 1996, enamorada de un turco al que conoció en su Habana natal, nunca imaginó que Turquía le fuera a recordar a Cuba en tantos aspectos. Graduada
de filología en la Universidad de La Habana, decidió, a pesar de las dudas que albergaba, mudarse a la lejana y desconocida ciudad del Bósforo.

"No vine por motivos políticos ni económicos. Simplemente me enamoré de un ingeniero naval turco y, aunque muchos amigos me tildaron de loca por irme a vivir a un país de mayoría musulmana, consideré que debía guiarme por mis sentimientos".

Casi veinte años y un divorcio después, ya Denise no es tan ajena de la política de su
país adoptivo, como lo estuvo del propio.

Y es que tras 12 años de gobierno de Recep Tayyip Erdogan, y especialmente a partir de 2013, la figura del ex jugador de fútbol del barrio obrero de Kasimpasa se ha vuelto difícil de ignorar, y en ese sentido tiende a parecerse a aquella del Comandante en Jefe que ella había dejado en la Isla. Así también lo ven muchos otros cubanos y cubanas que, liados en amoríos o en busca de mejores perspectivas para sus vidas, terminaron estableciéndose aquí, en la antigua capital de los imperios Bizantino y Otomano.

Algunos han podido integrarse, aprendieron el idioma y consiguieron empleos decentes y bien pagados. Otros se han vuelto profesores de salsa y guaguancó y no falta el que devino cantante de guarachas y aprendió a tocar la tumbadora y las claves y vive de la música, actuando en hoteles y cabarets.

Pero todos —esos pocos que sólo se hacen notar cuando se reúnen en bares y discotecas latinas de Estambul— hablan negativamente de "Tayyip" (Erdogan) y auguran un mal destino para Turquía. Y es que los cubanos que viven aquí usualmente se relacionan con turcos profesionales y de clase media y media alta, la mayoría de ellos liberales, de izquierdas o progresistas. Ciudadanos cosmopolitas, acostumbrados a ambientes extranjeros y más diversos.

Aparte de que las memorias de la vieja autocracia castrista no se han borrado, las opiniones de esos cubanos están influenciadas directamente por ese sector de la sociedad turca. Tayyip es un político astuto, sin dudas, pero su votante típico no es el turco occidentalizado, el "beyaz türk" (turco blanco) que mantuvo el poder desde la fundación de la República secular, sino el turco pobre, menos educado, más religioso y más explotado.

Erdogan ha labrado su carrera política manipulando hábilmente las divisiones sociales y clasistas que existen en el país. Llegó al poder tras décadas plagadas de golpes militares contra gobiernos electos que mostraban un perfil religioso, y sucesivas crisis económicas.

Turquía, la república que fundó Mustafá Kemal en 1923, desechó su propio papel de garante del Califato Islámico y se convirtió en un país secular que desde entonces ha mirado, aunque con cierto recelo, más hacia Occidente que hacia el mundo musulmán.

Tayyip Erdogan, sin embargo, se alzó como la voz de esos turcos que nunca dejaron de ser fieles a Allah y a su profeta Muhammad, y que jamás confiaron mucho en valores mundanos como el secularismo o la democracia.

Bajo la sombra de Mustafá Kemal

Erdogan cumplió una corta estancia en prisión en 1999 tras leer un poema en público que llamaba a los devotos a usar "las mezquitas como cuarteles", en franca denuncia de la censura y el control que la constitución y los gobiernos militares y civiles turcos ejercieron sobre el Islam.

Mustafá Kemal, el héroe nacional de Turquía (cuya imagen es omnipresente en la moneda, las estatuas y todas los sitios públicos y oficinas gubernamentales), decidió transformar la sociedad turca apartándola gradual, y en algunos casos, forzosamente, de sus raíces islámicas. Cambió el alfabeto otomano (que usaba caligrafía persa y árabe) por el latino y estableció un sistema de partido único que sobrevivió hasta 1950, mientras estatizaba la religión y la educación.

Del mismo modo, hasta años recientes, el hijab estuvo prohibido en edificios e instituciones gubernamentales y en la calle no era bien visto. Uno de los argumentos que con mayor energía esgrimen los seguidores de Erdogan es precisamente ése: en la Turquía anterior no se podía exhibir la religiosidad. Sin embargo, quienes votaron por Tayyip en las primeras elecciones que este ganara en 2002, lo hicieron debido a la crisis económica que a fines de la década de 1990 disparara la inflación, y a sus promesas de limpiar el gobierno de la endémica corrupción. De ahí que su partido de la Justicia y el Desarrollo, cuyas siglas en turco son AKP, también sea conocido como AK Parti (Partido Limpio).

Ya desde antes del verano de 2013, la Turquía que poco a poco venía amoldando Erdogan mostraba síntomas de fragmentación. El AKP es de corte conservador, y aunque rechaza
la calificación de "islamista", promueve un mayor papel de la religión en la sociedad, y la liberalización de la economía, lo cual ha sido su política desde que llegó al poder, con resultados positivos que le han garantizado tres triunfos electorales.

Pero un alto porcentaje de la población y especialmente en ciudades grandes como Estambul, aboga por una Turquía con un estilo de vida más occidental. Esa fue la idea de Mustafá Kemal, que reinventó una nueva identidad para los turcos en 1923. Kemal representaba un nacionalismo que buscaba la integración de su país en un mundo con el que al ya por entonces debilitado imperio otomano le era imposible competir y en el que, incluso, no podía sobrevivir.

Erdogan: conmigo o contra mí

Tayyip, sin embargo, lenta pero decididamente, quiere revertir ese tipo de mentalidad inculcado por Mustafá Kemal. Comenzó subiendo los impuestos sobre la venta de alcohol y limitando el otorgamiento de licencias para abrir nuevos bares y cantinas en zonas concurridas y turísticas de Estambul y otras ciudades. Luego enfadó a muchos secularistas ("kemalistas") encarcelando a varios generales a los que acusó de planear una nueva intentona golpista.

Así las cosas, la sustancia y el tono desafiante de sus declaraciones se han ido radicalizando desde que en el verano de 2013 jóvenes medioambientalistas primero, y luego todos sus opositores, le plantaron cara en las protestas de Gezi Park.

Lo que comenzó en los últimos días de mayo de ese año como una sentada para evitar que se talaran árboles —para construir un centro comercial— en el famoso parque, devino en una masiva explosión social contra lo que muchos veían como la intromisión del Gobierno en el modo de vida de la gente y el carácter secular de la nación. Las protestas, violentamente reprimidas por la policía, duraron varios meses y dejaron un saldo de 22 muertos, miles de heridos y detenidos a lo largo y ancho del país.

La respuesta a las manifestaciones —el primer desafío serio a su Gobierno— fue echar mano a teorías de conspiración, algo nada nuevo en Turquía pero que bajo el gobierno del AKP
ha adquirido matices absurdos.

Según las autoridades, las protestas de 2013 fueron una conspiración de gobiernos y poderes foráneos y, aunque nunca ha mencionado nombres, insinúa que detrás de todo está Israel y el lobby judío-estadounidense, más algunos gobiernos europeos.

Cuando en diciembre del propio 2013 estallara un escándalo de corrupción que involucraba a ministros del AKP e incluso a miembros de su familia, la respuesta del entonces primer ministro fue denunciar que existía un "Estado paralelo" en Turquía, comandado desde EEUU por un antiguo aliado, el experto en temas islámicos Fethullah Gülen.

Varios jueces y altos oficiales de la policía fueron destituidos y la purga se ha extendido hasta días recientes. Los últimos "reajustes" del hoy presidente Erdogan incluyen la inclusión de más clases de religión en escuelas públicas y la enseñanza del otomano, entre otras.

Los aliados de Gülen en Turquía viven días grises. El pasado 14 de diciembre 25 trabajadores del diario Zaman, incluyendo su director, fueron arrestados bajo acusaciones de complotar un golpe de Estado. Asimismo, miembros del club de fans del equipo de fútbol Besiktas (de corte anarquista) están siendo enjuiciados por estos día. El mensaje de Erdogan es simple y claro: conmigo o contra mí.

En ese sentido, la minúscula comunidad cubana de Turquía, mayormente residiendo en Estambul, no ve con buenos ojos lo que ocurre. Aunque los problemas de este país son
para ellos "cosas de turcos", encuentran en la personalidad de Erdogan un reflejo de su
propio Comandante en Jefe.

"La situación es distinta aquí", subraya Denise. "Pero todo ese autoritarismo, esa manera de hablar y el culpar al enemigo de los defectos propios, me recuerda mucho a Fidel Castro".

Erdogan, sin embargo, es más fácil de definir si se mira a un autócrata del siglo XXI como Vladimir Putin, pero a la turca. En otras palabras, Sultán en vez de Zar.

Comentarios [ 16 ]

Imagen de Anónimo

YYYYYYYYYYY   EXCELENTE ARTICULO.  YYYYYYYYYY

Imagen de Anónimo

Ariel, cito: “los cubanos que viven aquí usualmente se relacionan con turcos profesionales y de clase media y media alta, la mayoría de ellos liberales, de izquierdas o progresistas”. Muchos nietos de un abuelo miliciano y una abuela presidenta del CDR, hijos de militantes de PCC, estudiaron en las mejores escuelas y universidades en Cuba, después que conocieron la democracia en USA y en Europa son más derechistas que CAM, porque el castrismo le enseñó o le decia que era de izquierda, sin darse cuenta que esos que tu refieres son los que se enfrentan al autoritarismo de Erdogan y la ignorancia de sus seguidores porque  siguen tan ignorantes como sus padres,  COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Tu sabes pporque ,simplemente porque en Cuba no tenian forma de saber quien es verdaderamente Fidely todas las traicciones ,crimenes y abusos que cometio

Imagen de Anónimo

Si no fuera por la ley de ajuste cubano, muy pocos serían los cubanos que viven en EE.UU que se fueron de Cuba por 'motivos políticos'. La mayoría se fue de Cuba huyendole a las carencias y a la falta de perspectiva y despues de estar un tiempo en la yuma es que se vuelven anticastristas. Y muchos de ellos hasta habían sido ñángaras y chivatones en Cuba. Así que....

Imagen de Anónimo

Lo nque no entiendo es que si no se  fue de Cuba por motivos politicos ni economicos porque no regresa ahora que  se divorcio.Y si no se fue por motivos politicos porque le preocupa tanto que Erdogan se este pareciendo a Fidel

Imagen de Leon21

4. La política exterior del AKP ha sido el peor desastre de su gestión. Se involucraron en la guerra civil siria gracias a la inversión saudita y qatarí  que era y es jugosa, y esos países necesitan un vecino de Siria para ayudarlos a derrocar a al-Assad e instaurar un gobierno islamista en ese país. De ese modo Erdogan  está a tono con sus patrocinadores árabes y al mismo tiempo con las políticas erradas de la OTAN (en el caso sirio). Ahora Turquía está más sola que la una puesto que con ISIL (Estado Islámico) en escena tienen que decantarse entre apoyar la coalición anti-terrorista, que significa ayudar a los temidos kurdos, o simplemente evitar cualquier participación y quedar mal ante la OTAN y Occidente. Y de todos modos las células de ISIL que se sabe están presentes dentro de  Turquia, ya han comenzado a operar en Estambul y otras ciudades.

Imagen de Leon21

1.Cualquiera que siga la prensa turca (que se publica en inglés) puede percatarse de la vena autoritaria del AKP. Son comunes las declaraciones de Erdogan y sus lugartenientes ofendiendo a quienes no están de acuerdo con sus políticas, y en otros casos acusándolos de estar al servicio de otros países y formar parte de un gran conspiración -probablemente judía- contra Turquía. Así que no hay que 'extrapolar' absolutamente nada. La evidencia está ahí.

2. Aunque la economía ha crecido bajo el gobierno del AKP como dice el artículo, ya en 2014 los numeros no fueron los esperados y para 2015 hay pronosticada una recesión. En los últimos meses el valor de la lira turca ha caído considerablemente y ha aumentado la inflación, un problema recurrente de la economía turca. El crecimiento vino a través de 'hot money' invertido mayormente por Qatar y Arabia Saudí en el sector de la construcción. 

3. Los volumenes de ayuda de Turquía al exterior son a través de ONG's; no es una política oficial. En ese sentido el grupo Hizmet de Fethullah Gülen, que tras el escándalo de corrupción de diciembre de 2013 se convirtió en el principal enemigo de Erdogan, es la ONG que más participa en esas ayudas. 

Imagen de Anónimo

 1. Cualquiera que siga la prensa turca  y las declaraciones que casi a diario emiten tanto Erdogan como sus lugartenientes, se da cuenta de la sustancia autoritaria y de esta gente.

2. La economía ha crecido bajo el gobierno del AKP pero a base de 'hot money', esto es inversión en el sector constructivo con dinero mayormente qatarí y saudí. Ya en 2014 la economía ha entrado en recesión y las perspectivas para 2015 no son nada halagüeñas.

3. La política exterior de Tayyip y Davutoglu de involucrarse en Siria de la mano de la OTAN primero, y luego respondiendo a los intereses de estados petroleros como Qatar y Arabia Saudí, ha sido todo un fracaso. Ahora, esa política está más aislada que nunca debido al factor "Estado Islámico" (ISIL) pues la prioridad de los turcos no es combatir el jihadismo en su frontera sur sino la contención de los grupos kurdos que defienden Kobane y toda el área  kurda entre Siria y Turquía. Por otra parte ese jihadismo tiene células dentro de Turquía que ya han comenzado a operar.

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Si, es que los mexicanos y dominicanos de NJ (o de cualquier parte) son famosos por la hondura insondable de su pensamiento.

Imagen de Anónimo

Me decepcionan las personas que hablan mal de los cubanos y los comparan con dominicanos o mexicanos de NJ o de donde sean. Sería mejor que no opinaran.