Martes, 27 de Septiembre de 2016
09:51 CEST.
Colombia

«Se hace necesario y urgente tejer una confianza que lleve a la paz»

Señor Hochschild, ¿cuáles han sido los aportes de la sociedad civil y de las víctimas el conflicto armado colombiano a la mesa de conversaciones de paz?

La mesa tiene una agenda de cinco puntos, en los primeros cuatro nos ha pedido aportar insumos de la sociedad civil. Esto ha sido esencial, pues el proceso tiene lugar lejos de Colombia. Para tener credibilidad, debe tener presencia de la sociedad civil. Nosotros, con la Universidad Nacional, hemos convocado grandes foros sobre los principales puntos para asegurar que la voz de la sociedad civil se escuche en la mesa. Sus propuestas han ayudado a construir acuerdos.

Más recientemente, hemos apoyado en asegurar la presencia de la voz de las víctimas. Esto, además de la creedibilidad que le da al proceso, tiene un valor simbólico, porque es la primera vez que [las víctimas] son escuchadas, es un tipo de reconocimiento hacia ellas.

Además, creo que ha sido muy importante pues el conflicto sigue, no hay un cese al fuego. Así, las víctimas le recuerdan a los integrantes de la mesa que cada día el sufrimiento sigue en Colombia, y que por eso hay una cierta urgencia.

60 víctimas han sido escuchadas en Cuba, es un número muy inferior a la totalidad que ha dejado el conflicto. ¿Hay posibilidad de una mayor participación?

Escoger a 60 personas entre seis millones de víctimas es una tarea difícil. No pretendemos representar a la totalidad. Hacemos lo posible por tener una diversidad y un máximo de representatividad.

Ahora, creo que la mesa se está abriendo a visitas de otros grupos. Por ejemplo, han recibido la primera de un grupo mujeres para hablar como subcomisión de género.

Las minorías o grupos minoritarios han solicitado ser escuchados en el marco de las conversaciones. ¿Se ha discutido sobre este llamado?

Hemos transmitido a la mesa el deseo tanto de las comunidades indígenas como afrodescendientes de interactuar. Hay una buena voluntad de las dos partes.

Es importante mencionar que se trata de un balance difícil: de un lado es muy valioso que la mesa escuche a los grupos, sobre todo a aquellos que más han sufrido de la ausencia de paz, que son los más pobres de este país, que son las comunidades marginalizadas; pero de otro lado la mesa tiene que avanzar y tiene que llegar a un acuerdo.

En el país se conserva la esperanza de que el 2015 va a ser el año de la firma del acuerdo de paz. ¿Qué pasos siguen y cómo se deben prepararse los colombianos para esto?

Alistarse para un eventual acuerdo es de una enorme importancia. Firmar un acuerdo de paz no implica que va a haber paz. Aunque esto parece obvio, creo que no se ha hecho lo suficiente aún para preparar al país.

Eso significa tres cosas: primero, la construcción de confianza, no es suficiente tener un papel que sale de La Habana, tiene que haber todo un proceso de construcción de confianza, y una parte de eso es el desescalamiento del conflicto; otra es el diálogo entre las partes a todo nivel, también en la conducta de la retórica, en desarmar un poco la palabra.

También es importante informar más sobre el proceso. Lamentablemente, en las zonas de conflicto no saben del contenido de los acuerdos y hay muchos mitos, sospechas, malentendidos. Hay un gran trabajo por hacer para esclarecer el contenido de lo acordado hasta ahora.

Otro aspecto es promover un ambiente de paz tras más de 50 años de conflicto. Hay un acostumbramiento al conflicto muy profundo, y eso se tiene que cambiar. Porque si las costumbres de violencia siguen, un simple acuerdo no va a lograr nada. Hay que hacer pedagogía de paz en cambio de actitudes, en términos de resolver las diferencias de otras maneras que no son violentas, de nutrir más aceptación, más tolerancia de la diferencia.

Finalmente, viene un punto más práctico, y es que en un país donde hay tanto pesimismo frente al proceso de paz y donde hay una pobreza tan extrema, inequidad en las zonas de conflicto, es importante mostrar que el día después del acuerdo hay un cambio en términos de accesos a servicios básicos, de calidad de apoyo del Estado, en términos para facilitar economías lícitas, como alternativas a las economías ilícitas. Eso se tiene que preparar, tienen que haber proyectos para que las personas sientan las diferencias en los primeros meses del acuerdo.

Siempre se dice que el primer año después de un acuerdo es cuando se pierde o se gana una paz.

¿También se deben dar garantías de apoyo para los desmovilizados?

En términos de desmovilización hay muchos y diferentes modelos y experiencias de otros lugares. Es muy importante que los desmovilizados sean los primeros en definir lo que quieren hacer. Lo más importante es encontrar caminos de reconstrucción de vidas fuera del conflicto, vidas que les aseguren a los desmovilizados la seguridad económica y sicológica que va a ser tan esencial en una situación donde aún existen tantos odios. Lo primordial también va a ser dar soluciones que aseguren el poder comenzar una nuevas vidas y la seguridad para la población civil en general.

¿Cómo apoya Naciones Unidas el preparar al país para la implementación de los acuerdos?

El rol que vamos a jugar en el futuro va a depender de lo que se decide en la mesa. Por ahora, venimos trabajando en temas que están en el corazón de los acuerdos desde hace años. Trabajamos a nivel de las comunidades locales en la construcción de paz, trabajamos en desarrollo rural en diferentes partes del país, en sustitución de cultivos.

Ahora hacemos son dos cosas: una es tratar de ayudar con la pedagogía mediante una campaña, Respira Paz, que trata de reposicionar el valor de la paz más allá de la política, pues un problema en Colombia es la idea de la paz como algo muy politizado. Hemos hecho grandes esfuerzos para que la paz sea un valor humano y un requisito para el desarrollo humano.

El segundo tema es el reforzamiento de comunidades locales, la sociedad civil y de las autoridades locales para fortalecer sus capacidades, porque es en las localidades donde se va a tener mayor responsabilidad en la implementación de lo acordado.

En los dos años del proceso de paz, ¿qué apoyos específicos ha brindado la ONU y la comunidad internacional?

La comunidad internacional acompaña y apoya el proceso de varias formas, pero antes de describir eso se tiene que enfatizar que en contraste con otros, este es un proceso muy colombiano. No hay mediación ni facilitación de terceros. Habiendo dicho esto, hay mucho apoyo y acompañamiento a través de la comunidad internacional. Primero, el proceso se lleva a cabo en Cuba, país que además de anfitrión es un garante, junto a Noruega.

Los países garantes juegan un rol clave en acompañamiento, apoyo, y sobre todo —y eso lo vimos recientemente— en resolver crisis cuando éstas surgen y la dinámica entre las dos partes necesita de un actor de neutral. Ahí Cuba y Noruega juegan un rol esencial.

El segundo rol que juega la comunidad internacional es en la provisión de una perspectiva independiente, una perspectiva basada en experiencia de otros procesos. Cuando se trata de dos partes que han estado en guerra por 50 años hay una enorme reserva de desconfianza. Creo que ahí el aliento, el ánimo que puede promover la comunidad internacional puede ayudar, y eso se ve en las muchas declaraciones de cancilleres y presidentes de diferentes países que tratan de dar ánimo y a países acompañantes como Chile y Venezuela, que han jugado un rol clave.

Venezuela ha sido muy importante para mejorar el ambiente en la mesa y para asegurar que hay ánimo en las dos partes. Chile también ha facilitado mucho a esto, y nosotros, Naciones Unidas, hemos referido cómo ha sido la situación en otros procesos también para dar una perspectiva, y para nutrir la paciencia y la persistencia que son absolutamente necesarias.

Comentarios [ 3 ]

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Todos estos enchuflados de izquierda todavía no saben que con terroristas no hay paz hasta que ellos no se sitúan en los gobiernos y empiezan a oprimir para ellos hacerse del patrimonio de los pueblos y robar y vivir bien,  esa es la izquierda Latinoamericana como las FARC y el Chavismo, si Colombia sigue con lo de La Paz con las guerrillas terrorista la veo igual que Cuba y Venezuela, bueno si eso es lo que quieren pues que tengan su probadita.

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Sigo con el entrevistado y la problemática cubana. Cito: “Hay que hacer pedagogía de paz en cambio de actitudes, en términos de resolver las diferencias de otras maneras que no son violentas, de nutrir más aceptación, más tolerancia de la diferencia”. Sigo citando: “Los países garantes juegan un rol clave en acompañamiento, apoyo, y sobre todo —y eso lo vimos recientemente— en resolver crisis cuando éstas surgen y la dinámica entre las dos partes necesita de un actor de neutral. Ahí Cuba y Noruega juegan un rol esencial”. Con respecto al castrismo los demócratas cubanos, fundamentalmente los radicales del exilio y del interior de Cuba, gústenos o no, esta es la opinión de la comunidad internacional en boca de un representante de la ONU, si realmente queremos la democracia de Cuba deberíamos tener en cuenta estas opiniones que es una generalidad de la comunidad internacional y de los gobiernos de todo el mundo incluyendo ahora a USA, COMENTARIO de Esopo 2.

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Es muy productivo que DDC haya traído esta entrevista, porque en la problemática colombiana generalmente hace mucho énfasis en las declaraciones de Uribe y en los artículos de CAM. En estos momentos de resaca por el establecimiento de relaciones Cuba\USA donde los grupos más radicales del exilio y del interior de Cuba están inconforme con un hecho histórico irreversible pienso que las partes cubanas en conflicto deberían ir pensando. Cito: En un proceso de construcción de confianza, [donde] “una parte de eso es el desescalamiento del conflicto; otra es el dialogo entre las partes a todo nivel, también en la conducta de la retórica, en desarmar un poco la palabra”, pienso que en estos momentos que los ánimos están caldeados se debería tener en cuenta la conducta de la retórica e ir desarmando un poco las palabras, COMENTARIO de Esopo 1.