Opinión

Dos pueblos, una tragedia

¿Cómo pueden los demócratas combatir un asalto totalitario que avanza desde las instituciones del Estado, amparado en un triunfo electoral?

Hace años que se lo decimos a los venezolanos: "Ustedes van por el camino de Cuba". Pero ellos responden: "Venezuela no es Cuba". Cierto, no es Cuba. Pero cada día se le parece más.

Los venezolanos se equivocaron al pensar que podrían sacar a Chávez y por extensión al chavismo con métodos democráticos. Las exuberantes debilidades de los personajes les impidieron notar la eficacia del proyecto totalitario. En la ilusión de que "esto se cae por sí solo" se diluyó la voluntad de unidad y acción. El apego a una institucionalidad que mal o bien había asegurado paz, progreso y alternancia política, los ató de manos. Olvidaron que la barbarie también puede llegar por las urnas.

Cuba ha facturado una formidable fórmula represiva que concilia el fascismo y el comunismo con el pensamiento revolucionario de América Latina. Nuestros nacionalismos invertebrados y autocomplacientes son una perfecta trampa dictatorial. La solidaridad latinoamericana con La Habana y Caracas va más allá del compadrazgo de narcotraficantes y ladrones. Se trata de una morbosa seña, en el sentido freudiano, de conservación tribal. La crítica al  castrismo y al chavismo implica también una crítica de nuestra esencia.

El gran dilema: ¿cómo pueden los demócratas combatir un asalto totalitario que avanza desde las instituciones del Estado, amparado en un triunfo electoral? Esta embestida encierra a la oposición en una desgastadora burbuja retórica, al privarle de las garantías y los medios que permiten su ejercicio. A su vez, en el desesperado afán de preservar su identidad y complacer a una indiferente opinión mundial, las fuerzas democráticas adoptan el suicida credo de renunciar al terror contrarrevolucionario. La dictadura solo teme a la calle.

La restauración democrática exige igualmente una contrarrevolución cultural. Al igual que en el Chile allendista y en la Nicaragua de Ortega, en Venezuela ha prendido una cultura revolucionaria que aboga por una radical refundación. Al margen de las máscaras ideológicas y nacionalistas, sus postulados apelan a todo aquel interesado en pertenecer a una elite que goce, cada quien en su respectivo potrero, de oportunidades de superación, impunidad y reconocimiento a cambio de la servidumbre total. En ese encanallado fermento, que tiene al máximo líder como elemento metabólico, se han disuelto el cuerpo y el alma de Cuba.

La mentalidad académica suele desconfiar de esta interpretación antropológica. Sin embargo, ese es el postulado que le permite a la dictadura sumar unos sectores irreconciliables entre sí. Millonarios exiliados, cardenales, trovadores, zapateros, delincuentes y primeras bailarinas acuden al básico llamado de un poder que satisface sus vicios, hambres y proyectos por encima del resto de la sociedad. Es una convocatoria faústica que en Cuba sostiene el vínculo de los Castro con los militares, los intelectuales ortodoxos y heterodoxos, la alta jerarquía de la Iglesia (¿ha escuchado hablar alguna vez de los escándalos sexuales de nuestra Iglesia?) y una policía con licencia para traficar droga y explotar la prostitución.

La escandalosa simplificación del discurso revolucionario induce a responder con un discurso que aporte los matices consustanciales al quehacer democrático. Esto divide a la oposición en diferentes estrategias, afecta su coordinación y, sobre todo, su capacidad ofensiva. Puede que Henrique Capriles sea un buen candidato para favorecer la conciliación nacional en el postchavismo. Ahora, es uno de los principales obstáculos a la resistencia. A la simplificación opresora de "me quedo a toda costa" hay que oponer la simplificación libertaria de "te vas a toda costa".

Los colectivos son la avanzada de la Venezuela que viene. Esa es la gente que mañana estará al frente las universidades y los puestos de frutas. Esa será la mentalidad que infiltrará iglesias, escuelas y hogares. Aquí no estamos frente a procesos que expresan el reclamo de justicia y dignidad de los pobres. (De hecho, para triunfar necesitan abolir en principio la justicia y la dignidad.) Tan antiguas como destructivas, estas son las revueltas informes y ciegas de lo peor de cada pueblo, cada casa y cada oficio contra las libertades y los órdenes que les exigen mérito y responsabilidad.

El caos económico, la improductiva movilización perpetua, la escasez, las leyes que desintegran el concepto de propiedad, no ponen en peligro al chavismo. Al contrario, son los instrumentos que le permiten aniquilar, cuanto antes mejor, la racionalidad, la solidaridad y la esperanza de la nación. Asimismo, el diálogo que no nace de una inmediata imposición del Estado de derecho y un llamado a la consulta popular le arrebata a la oposición su legitimidad en la calle. "O esto cambia o esto revienta", dice Capriles. En el pánico al reventón está la tumba del cambio.

Este diálogo, supervisado por la Iglesia Católica ¡y la Unasur!, le permite a Maduro extender el curso de desgaste de la protesta, reduciendo los costos mediáticos, políticos y económicos. La ausencia de María Corina Machado y Leopoldo López, así como la negativa chavista a conceder amnistía y desarmar a los colectivos, sitúa a la mesa de negociaciones en el limbo de las experimentales terapias. En su tono, su angustia y su tácita admisión de la legalidad del régimen, Capriles y los opositores dialogantes no se pintan como los inclaudicables agentes del cambio sino como un relegado comité de quejas y reclamaciones.

Mientras tanto, la policía política toca de noche a las puertas. A unos los amenazan. A otros, los compran. A los más bravos los encierran o los matan. A la mayoría acaba por controlarla. Esos fotógrafos enmascarados que retratan a estudiantes y manifestantes van nutriendo los archivos de una terminal ola represiva. Por el aeropuerto de La Habana entran y salen contingentes de miles de activistas chavistas. Vienen con el deseo de retener el poder y se van con la certeza de que hay que matar. Maduro, Diosdado y los sangrientos payasos del chavismo pueden sobrevivir el colapso del régimen con alguna fortuna y hasta con cierto capital político. Para el castrismo es una sentencia de muerte.

Seamos políticamente incorrectos antes que intelectualmente deshonestos. A Venezuela y a Cuba solo podrán salvarlas profundas  contrarrevoluciones democratizadoras que supriman a como dé lugar las instituciones y los actores totalitarios; y penalicen con severidad la identificación con ese pasado de horror. Sí, ya sé. Me van a decir (otra vez) que Venezuela todavía está a tiempo.

Comentarios [ 23 ]

Imagen de Anónimo

Los chavistas deberían investigar la muerte de su jefe, porque en el CIMEQ afirman que fue a causa de mala praxis.

Imagen de Anónimo

Resistiría Cuba (más allá de los problemas económicos que le produciría) una caída del régimen venezolano, en cuanto a una profunda auditoría de todos estos años de comercio bilateral en total secretismo?

Si habrán robado los funcionarios de ambos países...

Imagen de Anónimo

No creo que los venezolanos sigan tras los pasos de los Castro. Se dieron cuenta. Y rápido, dentro de los tiempos de este socialismo-chavismo de anuncios rimbombantes y esclavitud encubierta.

La gente - sobre todo los estudiantes - seguirá en las calles. Maduro sabe que está con el tiempo contado y ni siquiera sus pares latinoamericanos, que siempre fueron obsecuentes por el petróleo, lo están apoyando. Lo dan por tonto y que además de todo, no puede justificar el accionar de sus fuerzas para policiales en el asesinato de ya más de 40 venezolanos.

Maduro pasó el límite de la tolerancia. En Cuba, este límite no existe.

 

Imagen de Orlando Luis Pardo Lazo
Imagen de Anónimo

Esopo, estas a medio camino de cualquier cosa, si te dicen ingenuo te viene bien, si te califican de advenedizo y madurado con carburo tambien, prepotente y alardoso no te queda mal, bruto te queda perfecto, tonto util te cuadra, pero lo que mejor te queda es  COMEMIERDA, mira que tu comes mierda, chico acaba de tirarte del zeppelin de la boberia y no jodas mas.

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

La unica salida para Cuba hubiera sido una invasion directa de los EU, como ocurrio en Santo Domingo, Granada y Panama. Cualquiera pudiera imaginarse la Cuba de hoy, si los aviones americanos hubieran apoyado a los brigadistas de Bahia de Cochinos. Cuanta miseria, muerte, dolor, separaciones y  demas calamidades, se hubiera ahorrado el pueblo cubano! Pero eso lo digo ahora, que no me importa la opinion de otros ni me asustan las represalias de la inteligencia cubana. Antes, no me atrevia. Pues asi ocurre con Venezuela. La unica forma de salir de la horrenda situacion creada por Chavez y sus perros de presa, con la "ayuda desintersada" de los Castro, es lanzandose violentamente a las calles y jugandosela masivamente. Y si pudieran tener la ayuda de los EU, pues mejor. Pero la hipocresia acerca de "la democracia", y la aceptacion de la penetrancia cada vez mas abierta de Cuba, Iran, China y Rusia, nublan la mente de los venezolanos.  Todo da pena en esta epoca. El gobierno pusilanime de los EU, el envilecido pueblo cubano, y el corrupto y confundido pueblo venezolano. Haria falta una carga para matar bribones. Pero eso pudiera considerarse antidemocratico. Asi pues, que disfruten de su democracia participativa los venezolanos, de su letrina hedionda los cubanos, y de la perdida de sus valores originales  los americanos. No hay arreglo para todo ese circo colectivo. Es la naturaleza humana.

Imagen de Anónimo

'A la simplificación opresora de "me quedo a toda costa" hay que oponer la simplificación libertaria de "te vas a toda costa".' Nunca mejor y más concisamente dicho. Excelente y objetivo artículo de la realidad venezolana.

Imagen de Anónimo

Los concejales, alcaldes y gobernadores de la oposición su primer deber es gobernar “no conspirar” y una prueba de eso es la gran actividad que desarrollan Capriles y Ramón Muchacho en sus respectivas gobernaciones y alcaldías entre otros, escribí no conspirar entre comillas, porque ellos además de cumplir sus obligaciones como gobernantes mantienen en jaque al oficialismo con sus reclamos y sus críticas. Otra cuestión que no tienen en cuenta ustedes dos es que el chavismo tiene una base social fuertísima, teóricamente por las elecciones más del 50% y en las clases populares, el apoyo a la oposición está dada en las clases medias fundamentalmente. Voy a poner por hipótesis que el chavismo sea derrocado por una contrarrevolución como tú y el exembajador aspiran, seguramente el chavismo no se va a cruzar de brazos disponiendo de un eficiente movimiento social, gran apoyo de las FAV, de las milicias bolivarianas, los colectivos ya activos o durmientes, tú y tu vecino venezolano miamense deberían pensar sobre estas cuestiones antes de estar incitando a la irracionalidad y al susidio de la sociedad venezolana, COMENTARIO de Esopo 2.

Imagen de Anónimo

Andresito tu artiCULITO es un llamado a la división de la oposición venezolana constituida por radicales y moderados, pienso que si realmente como cubanos quisiéramos contribuir a la causa venezolano lo que deberíamos procurar es la unidad de la oposición antichavista. A mi modo de ver el dialogo y las protestas se complementan porque el dialogo posibilita lograr una parte de las reivindicaciones de las protestas y manteniendo las protestas se puede llegar en general al objetivo de la protesta misma. Tu artículo complementa las declaraciones de un exembajador de Venezuela en la ONU que por cierto al igual que tu está en Miami, que talmente parece que se pone a leer las mierdas que escribe, o mejor dicho las propuestas Espacio Laical y Arturo López Levy sobre oposición leal al castrismo en Cuba y ahora se le ocurre acusar a la oposición que está participando en el dialogo de oposición leal al chavismo, sin tener en cuenta que Capriles estuvo casi el 50 %  votos contra Maduro, alegando que son muchos alcaldes y gobernadores de la oposición son parte del dialogo  y por lo tanto eso lo clasifica como oposición leal según tu coterráneo miamense, COMENTARIO de Esopo 1.

Imagen de javier monzon velazques

Muchas protestas en las calles, huelgas, y lucha civica que sume cada dia a mas ciudadanos, es la via unica de salir de regimenes tipo castro comunistas, que como bien dice el periodista, emplean metodos fascistas y comunistas para mantenerse en el Poder. Y por que no decir que hasta quiza en un futuro proximo se requieran muchos AK como en Siria? El comunismo nazista no suelta el mando, hay que quitarselo.