Venezuela

Los controles de Maduro convierten los centros comerciales en 'territorios fantasma'

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El país está 'sufriendo una pérdida en calidad de vida como consecuencia de un enfoque equivocado', advierten empresarios.

Vitrinas desnudas, tiendas sin mercancía, horarios reducidos, instalaciones en deterioro: los centros comerciales en Venezuela trabajan a medio gas, resultado de numerosos controles gubernamentales en la distribución de divisas, el porcentaje de ganancias y el arrendamiento de locales, reporta la AFP.

En el país con las mayores reservas petroleras mundiales y donde el consumismo fue la norma —incluso bajo el socialismo chavista— hoy los negocios cerrados abundan en los centros comerciales más lujosos, los que abren exhiben anaqueles semivacíos y la sensación de "pueblo fantasma" se refuerza semana tras semana.

"Los centros comerciales son como una fachada del país y quien venga a Venezuela se dará cuenta de que de 2013 a como estamos ahora ha habido un deterioro del sector, hay un caos", comentó a la AFP Claudia Itriago, directora ejecutiva de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales (CAVECECO).

El sector da trabajo a 586.000 personas, por lo que Itriago alertó sobre el golpe que implicaría el derrumbamiento de este sector para la economía venezolana, aquejada ya por una inflación del 57% y un magro crecimiento.

En las últimas semanas, los representantes de los centros comerciales y de los sectores del calzado y textil se han reunido con el presidente, Nicolás Maduro, y con representantes de su Gobierno, en un intento por llegar a acuerdos que les den viabilidad.

La 'guerra económica' de Maduro

La escasez de alimentos y productos básicos es un mal crónico en Venezuela, pero los centros comerciales habían permanecido funcionando, con tiendas surtidas de mercancías, incluidas renombradas marcas internacionales y productos de lujo.

El cambio se aceleró desde noviembre de 2013, cuando Maduro emitió leyes para controlar el comercio y lanzó operativos para forzar a los empresarios a bajar los precios hasta en un 70% desde electrodomésticos hasta tornillos, pasando por ropa y calzado.

Alegando una supuesta "guerra económica" de la oposición y el sector privado, el Gobierno emitió la llamada "ley de precio justo", que limitó las ganancias comerciales al 30%.

"Con las rebajas, nos hemos quedado sin nada, sacamos lo último que teníamos y no tenemos fecha para la llegada de nuevas prendas", comentó a la AFP la encargada de una tienda de la popular firma Zara. Esta tienda, ubicada en una plaza del este de Caracas, que diariamente tenía a clientes de todas las edades haciendo largas filas cargados de ropa, luce unas cuantas prendas en un rincón mientras los empleados —cuyos salarios se han reducido al perder los bonos por ventas— matan el tiempo con sus teléfonos móviles.

Reponer mercancía es una ardua tarea en Venezuela, que importa la gran mayoría de los bienes que consume, en medio de un control cambiario impuesto por el Gobierno que entrega a cuentagotas los dólares.

La existencia de tres tipos de cambio oficial, que van de 6,30 a casi 50 bolívares, además del ilegal mercado paralelo, que a mediados se abril supera los 60 bolívares, complica el panorama.

"Para importar, pedimos dólares, pero no siempre nos autorizan la cantidad que necesitamos y antes completábamos con dólar paralelo, pero con esto del control de precios es imposible seguir así", dijo el encargado de otra tienda, que pidió no ser identificado.

La "ley de precio justo" tiene confundidos a los comerciantes, especialmente aquellos que importan bienes y mercancías, advirtió Profranquicias, que reúne a 500 empresas y 12.800 establecimientos.

"Pretender que quien vende hamburguesas tenga la misma utilidad que la empresa que vende tornillos o ropa o zapatos es imposible. La utilidad de una empresa tiene que ver con muchas cosas, sobre todo ante una inflación tan alta", comentó a la AFP José de Martín, presidente de la junta directiva de Profranquicias.

'No funciona, en mantenimiento, cerrado'

"Fuera de servicio, se requieren piezas importadas", advierte un letrero en las escaleras mecánicas de un lujoso centro comercial caraqueño, que también tiene cerrados la mitad de los baños por falta de recursos para su limpieza.

Y es que, en otro frente de la "guerra económica", Maduro emitió un decreto que establece en el equivalente a cuatro dólares mensuales (a la tasa del paralelo) el arrendamiento comercial máximo por metro cuadrado. También se ordenaron fuertes rebajas en los cobros por mantenimiento a los comerciantes.

"Todos estos controles han hecho que la operatividad del centro comercial se vea totalmente afectada y, si esto no cambia, nuestro sector se hace inviable", comentó Itriago.

El deterioro de los centros comerciales impacta duramente la vida cotidiana, subrayó De Martín, y evocó la sensación de "seguridad" que ofrecen en un país con el segundo mayor índice de homicidios mundial.

"Los centros comerciales son un refugio, un lugar seguro donde las familias se reúnen, hacen sus compras, comen, van al cine. Estamos sufriendo una pérdida en calidad de vida como consecuencia de un enfoque equivocado", concluyó el presidente de Profranquicias.

Comentarios [ 7 ]

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Castro jodio la perla del Caribe...tambien jodera Venezuela. Sus politicas van encontra del mundo. Es hora que los venezolanos tomen las riendan de su pais.

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Vosotros aplaudisteis cuando se nacionalizaron las empresas españolas,  ahora con los precios por las nubes fruto de esa mala gestión económica y política, y una inflacción galopante, España siempre estará para hechar una mano aunque la mano fue mordida en varias ocasiones ...

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Mas de el 50% de los venezolanos votaron por ese partido, mucha suerte!

Imagen de Anónimo

Maduro no quiere reconocer que su principal error es dejar en manos de sus asesores cubanos, la economía de un país rico y a la vez emergente.

Venezuela se ha tornado cubano-dependiente y lo que más funciona en estos días es el teléfono rojo que une las dos orillas caribeñas. El problema es que lo único que han hecho bien los Castro es destruir la maquinaria productiva de su país, sin importarle en lo más mínimo las consecuencias porque siempre encontraron algún socio a quien parasitar.

Ahora le tocó a Venezuela.

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ellos no querían comunismo? mira que los cubanos se lo advertimos. Al que todavía le queden dudas que pase por galiano, reina, belacoaín, monte.

Imagen de Anónimo

cada pueblo tiene lo que merece, ustedes votaron con mucho entusiasmo por el socialismo???? , pues con ese mismo entusiasmo, cosechen los horrores del comunismo... que sirva de lección a toda américa latina, el comunismo es el cáncer de los pueblos.

Imagen de Anónimo

Esto no es nada estimados venezolanos ,en la medida que el socialismo castrista  coja fuerza pasaran de las necesidades a la miseria y de ahi ala esclavitud eterna como los cubanos .Dios los proteja.