Represión en Venezuela

El crimen de María Corina Machado

La diputada venezolana dirigió una carta pública a Fidel Castro que abre una senda para sobrepasar el chantaje ideológico del castrismo. Razón principal para que la dictadura cubana procure acabar con ella.

La rebelión ciudadana que desde febrero ha tomado las calles de Venezuela ha desplazado radicalmente las piezas del tablero y ha demostrado un hecho de suma importancia histórica: ha surgido una oposición venezolana que ya no es rehén del castrismo. Eximida de esa influencia que ha permeado durante decenios el modo de pensar y el sentir político de los venezolanos (todas las tendencias políticas confundidas, lo que explica al carácter ambiguo, y muchas veces incoherente de la oposición), ha logrado la libertad de rebelarse y expresar el sentimiento nacional más elemental que anima a los ciudadanos ante la invasión de otro país que venga a imponer su ley.

La Habana no podía permanecer indiferente. El mantenimiento en el poder de Nicolás Maduro es un asunto de sobrevivencia. No basta con la aceleración de negociaciones de Cuba con la Unión Europea llamadas a poner término a la Posición Común que condicionaba el otorgamiento de créditos y la apertura de una política de cooperación con la Isla, al respeto de los derechos humanos y a una apertura democrática. Tampoco con la actividad diplomática desplegada por los gobiernos latinoamericanos en pro del reconocimiento sin condiciones de la dictadura castrista (al igual que lo ha hecho por parte de la OEA su secretario general José Miguel Insulza), que ha dado sus frutos diplomáticos, aunque los frutos que le den a comer a los cubanos tardarán algún tiempo.

Cuba seguirá dependiendo de Venezuela. La dictadura cubana está obligada a proteger el equipo que ha puesto en el poder en Caracas. Pero sería ingenuo pensar que los Castro juegan una sola carta. Nunca lo han hecho. En todas las circunstancias conflictivas, Fidel Castro, que es un verdadero genio en el arte del detalle táctico, siempre tiene de reserva varias cartas bajo la manga. Es indudable, que a los Castro les conviene más mantener en el poder a un incondicional como Maduro. Han hecho todo lo posible. Creyeron que la rebelión cesaría tras los certeros disparos en la cabeza.

Para el aparato cubano, es innegable que se está ante un escenario inédito. La Habana tiene que prepararse, porque llegado el caso en que la situación se haga insostenible y exija de manera ineludible un cambio de escenario, Cuba puede perfectamente sacrificar a Maduro. Por supuesto que el hecho no la tomará desprevenida: tendrá preparadas una, dos o más cartas de recambio que ya debe estar barajando. De ahí que no sea de excluir en un futuro inmediato ver en el escenario político venezolano actitudes titubeantes e incomprensibles, posturas sorprendentes, alianzas contra natura: en todos esas expresiones bizarras, lo más seguro es que esté la mano hábil del aparato cubano; sin excluir que quienes son objeto de la manipulación no se percaten de ello.

No sería la primera vez que lo haga, ni la última, porque desafortunadamente al castrismo todavía le queda vida por delante en América Latina. El castrismo ya es parte de la estructura mental del comportamiento político del latinoamericano, de allí el milagro que significa el surgimiento en Venezuela de una generación de jóvenes libres de esa tara congénita.

María Corina Machado le contesta a Fidel Castro

La arremetida contra María Corina Machado es parte de ese escenario. En un terreno como el de la oposición, bastante pobre en ideas y sin un programa político digno de ese nombre, a la que de hecho el poder muchas veces le ha marcado la agenda, el surgimiento de una voz que exprese los valores que forjaron el sentimiento de pertenencia a la nación; que al expresarse toque esas fibras profundas que mueven a los pueblos a defender el espacio que habitan, perturba el escenario y se hace necesario excluirla, neutralizarla.

Fidel Castro es paciente en el odio, y siempre termina tomándose revancha. Difícilmente ha olvidado la osadía de la carta pública que le envió María Corina Machado, en respuesta a una "Reflexión" de enero 2012 del cubano en donde alababa la "genialidad de Chávez" y reprochaba a la parlamentaria "la dureza extrema" con que lo increpó con frases que "pusieron a prueba su caballerosidad y sangre fría" ante el "insultante calificativo de ladrón". La reflexión de Fidel Castro fue una muestra de "guataquería", como llaman los cubanos a la adulancia más vergonzosa. Consideró que la frase "águila no caza mosca" era una frase "elegante y sosegada", a lo que María Corina Machado le responde que se trata de una grosera manifestación de desprecio hacia sus interlocutores, y solo "un déspota considera que un parlamentario elegido por el pueblo no tiene credenciales para discutir con el presidente de su país".

Sin embargo, al referirse al discurso pronunciado por Chávez ("Informe a la Nación", enero 2012) en la Asamblea Nacional y que dio origen a la intervención de María Corina Machado, Fidel Castro, al tratar de alabarlo, se traiciona e incurre en la manifestación de condescendencia más patética que pueda imaginarse, al afirmar que "no alcanza a explicarse cómo un soldado de modesto origen, fuera capaz de mantener con su mente ágil y su inigualable talento tal despliegue oratorio sin perder su voz ni disminuir su fuerza".

Para Fidel Castro el origen modesto no concuerda con el talento. Esa reflexión de Fidel Castro merecería un análisis de texto. No hay desperdicio, cada palabra tiene su significado, cada frase es un mensaje desti- nado a manipular. Quien es un dechado de ambos, trata a Betancourt de vanidoso e hipócrita. A Pablo Neruda, al que insultó y trató de agente del imperialismo, lo menciona "insigne y laureado poeta".

En un párrafo relativo al colombiano Marulanda, vale la pena citarlo porque expresa a cabalidad la manera cómo el pensamiento de Castro se inspira en lo militar: a Marulanda, lo considera "valiente y revolucionario", pero no coincide con él en su concepción táctica, porque según Castro dos o tres mil hombres habrían sido suficientes para derrotar a un ejército regular convencional en Colombia; en cambio Marulanda organizó un ejército con "casi tantos soldados como el adversario" y "eso es sumamente costoso y virtualmente imposible de manejar; se torna imposible".

De lo cual se infiere que para controlar los movimientos de protesta en un país eminentemente urbano como Venezuela, es más manejable un ejército integrado por tiradores de elite, desplazándose en motocicletas. El certero disparo en la cabeza, revela la doctrina militar que profesa Fidel Castro: lo menos costoso y que sea lo más eficaz.

Habituado a que jamás nadie lo haya cuestionado, la carta pública de María Corina Machado tiene que haber significado un duro golpe al monumental narcisismo del cubano. Ella responde punto por punto los cuestionamientos y la versión de la historia que, como de costumbre, forja el cubano. La diputada desmonta la versión ficticia que hizo Chávez en su presentación de "un país de paz y prosperidad que no existe".

Tal vez la frase más dura que debe haber herido profundamente al dictador cubano es cuando le recuerda que intervino en Venezuela en los 60, pretendiendo imponer un régimen como el cubano por lo que "su ataque a Rómulo Betancourt no puede ocultar un hecho que está inscrito en la historia: Betancourt lo derrotó a usted política y militarmente, su reconcomio por esta fatalidad es evidente". Le recuerda también la carta que le envió Castro a Carlos Andrés Pérez desmarcándose del golpe de Chávez de 1992, lo que demuestra la falta de principios del cubano.

La carta de María Corina Machado es un compendio del comportamiento abusivo de Castro hacia Venezuela, de sus versiones sesgadas de la historia. Una pieza epistolar de un raro rigor, sin retórica, ni golpes bajos. Los golpes fuertes son las contundentes verdades que expresa. Una carta necesaria porque todavía, pese a los acontecimientos recientes, todavía existen medios, incluso de oposición, que persisten en hablar de la "supuesta" intervención cubana.

En una entrevista periodística a propósito de las razones que la incitaron a escribir la carta, María Corina Machado declara que lo hizo porque creyó que era "el momento de poner las cosas claras y demostrarle a esos hombres autoritarios al frente de mi país, de Venezuela y también el de Cuba, que no les tenemos miedo, que no les bajamos la cabeza y que no vamos a tolerar más mentiras".

"He expresado lo que siente la inmensa mayoría de los venezolanos. Es un tema de dignidad, es un tema de soberanía y un tema de independencia y ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre y que sepan que no les tenemos miedo", agregó.

Es por ello que esa carta tiene un significado histórico profundo, porque abre la senda hacia la voluntad de sobrepasar el chantaje ideológico del castrismo. Algo a lo que hasta ahora ningún responsable político venezolano se había atrevido con ese rigor, y eso tiene que haberlo comprendido perfectamente el estamento cubano. Y desde el momento en que el poder castrista se percata de que el contenido de lo expresado en la carta ha cobrado cuerpo y ha tomado la forma de una rebelión civil, es evidente que buscará la manera de callar a María Corina Machado.

Vale la pena citar en su integridad el párrafo final de la carta de la diputada: "Comandante Castro, deje de intervenir en los asuntos internos de Venezuela. Hágalo de buen grado o las fuerzas democráticas de Venezuela se lo volverán a hacer entender como hace 50 años".

Una demostración de rigor y una conciencia firme de fidelidad a los principio republicanos: he aquí el "crimen" que busca castigar el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.


Este artículo apareció originalmente en la revista Zeta. Se reproduce con autorización de la autora.

Comentarios [ 35 ]

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Maria corina para presidente

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Falco, tendrias que meter unos cuantos en la carcel, como los hermanos Castros y su comparsa. Maduro,con toda la lacra que esta governando con el, mandando a colectivos a disparar al pueblo, ya que quieren convertir a Venezuela en el pais Zombi que es Cuba. Yo nose porque los defiendes, porque con casi 60 años que llevan esos viejos descarados, dictadores, asesinos, en el poder, ver como esta Cuba en la miseria y seguir creyendo en ese invento social que le llaman revolucion, a esta fecha, es no tener cerebro.

Para mi Maria Corina esta del lado correcto, defendiendo su Venezuela.

 

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Una mujer debio poner en su puesto a este ser lleno de odio ..,,,cuando saldra un varon a defender  a su pueblo Bravo sra corina gracias por tener los pantalones muy buen puetos pero una cosa debemos cuidar la vida de corina machado ya q castro-maduro la querra desaparecer como hacen con sus enemigos

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Katy,

No estoy demente y reafirmo lo que dije,es mas esta tipeja deberia estar en la carcel

 

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Falco, como puedes hablar de una mujer tan valiente como Maria Corina, que esta defendiendo a su pueblo, de los mercenarios castrocomunistas asesinos que estan mandado tropas a Venezuela,  de que legitimo gobierno hablas tu, eso no es mas que un fraude, como se izo en Cuba cuando enfermo el cagaloso de Fidel que puso a su hermano, mira te digo mas el que no se de cuenta de las mentiras, de estos gobiernos esta demente.

        Katy  

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Esta Sra.no es mas que una vulgar mercenaria,al servicio de las fuerzas reaccionarias que que intentan derrocar el legitimo gobierno de Venezuela

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El Anónimo - 30 Mar 2014 - 5:18 am. Es de mi autoria, COMENTARIO de Esopo

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Este párrafo está referido a Venezuela pero tiene valides para la problemática cubana actual y futura: A continuación pongo Link que está inspirado en María Corina

 

Socialdemócratas, liberales, demócrata-cristianos, socialistas moderados o menos moderados. Esas tendencias coexisten, compiten, pero cuando está en peligro la democracia misma se unen para remover el obstáculo que les impide seguir conviviendo, coexistiendo, compitiendo protegidos por el estado de derecho y la Constitución.

http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=100865&tipo=AVA

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Ahora pregunto ¿qué influencia real tiene el castrismo en el gobierno y parlamento chileno a pesar de tener como aliado natural al PCCh¿ ¿Qué influencia real tiene el castrismo en los gobiernos y parlamentos colombianos y peruanos¿ ¿Qué decisiones son tomadas en Méjico tanto en el gobierno como en el parlamento por la influencia castrista a pesar del gobierno priista¿ ¿Que influencia tiene el castrismo en el gobierno y el parlamento de Uruguay a pesar de tener como aliado natural al PCU y Mujica ser un exguerrillero de izquierda¿ Señores vamos a dejar los histerismos y sobrevaloración de la política de barracón del castrismo, por eso sigo diciendo y pensando que al castrismo no se le puede subestimar pero tampoco se puede sobreestimar, todo eso no quiere decir que dejemos de reconocer el valor, la valentía y la inteligencia de María Corina, COMENTARIO de Esopo 2.

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Para Anónimo - 29 Mar 2014 - 1:23 pm.  No vale la pena meterme en ese campo pero nuestros compatriotas articulistas tienen el síndrome de los hermanos castros, porque ciertamente como he dicho en otros comentario Fidel Castro es un cadáver político en putrefacción, por otro lado acredito que el amo del chavismo es el castrismo que no solo es solo Raúl Castro sino todo el aparato de control y represión social castrista que tiene como rehenes a Maduro y a Cabello. No acredito en eso que el castrismo tiene penetrado a los gobiernos democráticos y los parlamentos de américa latina, exceptuando a los satélites del Alba y a Argentina, como dijo otro de la triada de estos artículos, se puede decir que en esos países ciertamente el castrismo tiene aliados políticos pero eso no se puede generalizar. Empiezo por el Brasil hace casi un mes que Dilma tiene una crisis, en su propia base aliada que se han unido a la oposición y le están haciendo la vida un yogur con vista a las elecciones de 2014, que carajo tiene que ver con eso el castrismo,COMENTARIO de Esopo 1.