Chile

Un gesto ético y silencios dolorosos

Al habla con Cristian Garay: ¿Qué esperar de los distintos partidos políticos chilenos ante el tema de los DDHH en Cuba?

Fiallo: De la Feria de Trujillo a la Cumbre de los Castro / Méndez: Cumbre con silenciador / Suárez: Fin del aislamiento. ¿Y ahora qué?

El gesto de Sebastián Piñera de reunirse con la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, no aclaró posturas políticas, ya bastante conocidas de las dos partes, ni produjo absolutamente ningún cambio en una izquierda latinoamericana que no ve lo que no quiere ver. Tampoco en la inmensa mayoría de los gobiernos de la región, que seguirán asistiendo a las Cumbres de la CELAC sin mirar hacia aquellos escenarios humanos que dicen, con vena hinchada y voz de protagonista shakesperiano, defender a todo trance.

Fue precisamente Berta Soler, en entrevista con la emisora chilena Radio Cooperativa (opositora en su momento a Pinochet y defensora de los derechos humanos dondequiera que se violen), quien especificó, quien definió por qué no constituyó su entrevista con el mandatario chileno un hecho fundamentalmente político.

Según Berta Soler, fue Piñera el único que tuvo sensibilidad para reunirse con una representante de la parte más sufrida y oprimida del pueblo cubano. No resulta entonces difícil concluir que el gesto del presidente no fue político, sino ético, una ética que se nota extraviada entre los más de treinta líderes que visitaron La Habana, con excepción de Costa Rica, que destinó representantes a un encuentro con Elizardo Sánchez.

Por otro lado, Piñera invitó a la Cumbre a su sucesora para el once de marzo próximo, Michelle Bachelet, ayuna de la sensibilidad necesaria para estar presente en el gesto ético. Para algún no iniciado, la ausencia de la ex mandataria tiene que ver con su alianza con el Partido Comunista, que obligó a bautizar a la otrora Concertación con el nombre de Nueva Mayoría. Junto al Movimiento al Socialismo, que encabeza el senador Alejandro Navarro, los comunistas son los únicos en Chile que defienden, al menos públicamente, al régimen de los Castro.

Sin embargo, el académico chileno Cristian Garay concedió a DIARIO DE CUBA una entrevista con argumentos para sacar de su error a los no iniciados. Y esto es sumamente importante, porque a los demócratas cubanos, en el concierto continental, les espera el gobierno de quien lidera, sin duda alguna, una coalición de partidos tan amplia como la Nueva Mayoría. Con esto habrá que contar para cualquier esfuerzo que pretenda solidaridad en la zona.

La democracia cristiana y Bachelet

Si la democracia cristiana enseña una conducta permanente en pro del respeto a los derechos humanos en la Isla, habría que detallar, espulgar la coherencia de tal conducta en el contexto político chileno, y en particular su respaldo a Bachelet y lo que ésta significa no solo en relación con Cuba, sino con el resto de los populismos en la región.

Que Raúl Castro haya cursado una invitación especial a la exmandataria para asistir a la Cumbre de la CELAC, dice bastante sobre cercanías y coincidencias, sobre todo en perspectiva, que es lo que más interesa, entre un Palacio de la Moneda encabezado por Bachelet y el Palacio de la Revolución de los Castro.

En torno a la apreciación de la futura jefa de La Moneda hacia los cubanos que son adversarios pacíficos del régimen, Garay, del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, dijo que "la elección de Michelle Bachelet es una muy mala noticia para los que están luchando por los derechos humanos en la Isla".

A la democracia cristiana los isleños opositores podrían objetarle precisamente la no exigencia a Bachelet de una crítica aunque sea leve, superficial, sin muchas ganas, sobre lo que en Cuba sucedió y sucede en relación con los derechos humanos, incluso en el contexto de la misma Cumbre.

La democracia cristiana, que frecuentemente se lía en crudas broncas con los comunistas por el tema de la dictadura caribeña, hace así dejación de un principio cardinal de su guía ideológico, Jacques Maritain, que es exigir por lo menos crítica, a todas las instancias y poderes, contra la violación de los derechos humanos, y con mucha más razón cuando los demócrata cristianos van a compartir, como parte importante de la Nueva Mayoría, ese poder. Es también un principio ético.

Garay, autor de numerosos artículos y varios libros sobre relaciones internacionales, recordaba asimismo que el expresidente socialista Ricardo Lagos llegó a criticar determinados aspectos de la violación de los derechos humanos en Cuba, pero Bachelet no ha criticado ninguno, enfatizó.

De los dichos del académico se infiere que la culpa de Bachelet va más allá del silencio y la indiferencia, del no mirar hacia aquellos que son los más sufridos y oprimidos en la Isla, pues ella "va a ser todo lo posible por legitimar en el tema de los derechos humanos a gobiernos como el de Cuba, Bolivia y Venezuela", abundó Garay. 

¿Hasta dónde debe aquilatarse la preocupación de la democracia cristiana y sus contradicciones con los comunistas por el tema de Cuba? No es poco lo que ha hecho, pero sin duda es insuficiente, pues deja vacíos y dolorosos silencios.

La derecha chilena, por su parte, solo se expresa de manera enfática hacia las libertades en La Habana cuando trata de rastrear a los responsables del asesinato del senador Jaime Guzmán, y cierto es que, al contrario de la democracia cristiana, nada han hecho de envergadura para que en Chile se conozca la realidad de los humillados en la patria de José Martí.

Al coordinar una entrevista con Berta Soler en La Habana, Piñera volvió a poner a la centro-derecha en aquel sitio en que la colocó cuando dijo —antes del plebiscito que sacaría a Pinochet del poder— que él votaría en contra del General. Estos gestos no suelen resonar  efectivamente cuando se efectúan, sino después. A la entrevista con Soler, el sociólogo Jacques Bourdieu acaso le hubiera llamado un gesto simbólico, y otros muchos, quizá, un ademán trascendentemente ético.

Comentarios [ 3 ]

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chilenos frustrados por la pérdida del poder,mordiendo la rabia,sabiendo que su proyecto piñera fracasó,donde prometieron la mitad del edén,donde lo único que  se ha conseguido que miles de trabajadores queden cesantes,en donde una persona se acredita con una casa,donde no tiene contrato indefinido  por lo cual no la paga y se la rematan,sistema de salud paupérrimo,la derecha fracasó en Chile,su alianza ya moribunda,no saben por donde va el camino....

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Cabrera Peña, tu haz confirmado algo que vengo diciendo hace algún tiempo a mis compatriotas, que piensan que cuando se instala un gobierno de derecha va ser solidario con la democracia en Cuba y los derechos humanos, mucho pensaron que a la llegada de Rajoy al poder en España iba a poner en jaque al castrismo y pasó todo lo contrario, de Bachelet estoy totalmente de acuerno que será al respecto más de lo mismo, por todo lo que tú has argumentado y porque ella tiene que garantizar la gobernabilidad de Chile en primer lugar. Sigo pensando que nosotros los demócratas cubanos además de maldecir, descalificar y protestar por la falta de apoyo de la comunidad internacional y en particular de Latinoamérica tenemos que aceptar el desafío y conducir la democratización de Cuba bajo esas circunstancias, COMENTARIO de Esopo.

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Los chilenos de izquierda filocastrista son la hez mas deleznable, excecrable y abyecta que ha parido madre. Salieron huyendo del golpe de Pinochet, pasaron por La Habana, se comieron lo que había y siguieron camino a la vieja y capitalista europa para desde allí, seguir apoyando a Castro, que no es lo mismo ser comunista con la barriga llena y en libertad, que comunista en Cuba. Debería haber una especie de virus que los hiciera a todos colgar el piojo. ¡Banda de hijosdeputa!