Turquía

El ocaso del sultán

Turquía y su presidente parecían ejemplares hasta hace poco. La opinión internacional cambia al respecto.

Durante diez años Turquía y su presidente islamista, Recep Tayyip Erdogan, fueron ejemplares. En los foros internacionales y en los medios extranjeros solo cabían las alabanzas para ese jefe de Gobierno que llevaba a su país por una transición pacífica hacia un sistema democrático y una economía de mercado exitosa.

De un día para el otro, todo cambió. El 17 de diciembre la prensa internacional destacó en sus portadas un gigantesco caso de corrupción que ponía en entredicho la honradez del mandatario y de sus más cercanos colaboradores. Desde entonces toda la información sobre Turquía se nutre del escándalo que salpica al partido en el poder, el AKP (Justicia y Desarrollo): "La corrupción fuerza a Erdogan a cambiar a la mitad de su Gobierno", "Los mercados turcos se desploman", "El modelo turco está agotado"…

Cuando Enrique Peña Nieto llegó el 16 de diciembre en visita de Estado a Turquía —la primera de un presidente mexicano desde 1928, en tiempos de Atatürk, el fundador de la república y de la nación moderna—, encontró a un país pujante y un primer ministro encantado de conocerse. Después de una "fructífera" visita de cuatro días, el mandatario mexicano dejó a una nación sacudida por una profunda crisis a raíz de la detención de 50 personas de alto nivel económico, incluidos los hijos de tres ministros, un alcalde islamista y varios empresarios, todos vinculados al AKP.

La fiscalía investiga, entre otras cosas, una trama de sobornos millonarios para "ganar" licitaciones en el sector de la vivienda pública. Y también una poderosa red de blanqueo de dinero entre Turquía e Irán. En lugar de colaborar con la justicia, Erdogan ha denunciado una conspiración contra su Gobierno, atribuida a "fuerzas oscuras en el extranjero". Desafiante, el primer ministro ha ordenado la destitución de decenas de policías, incluyendo varios altos mandos, que habían participado en la detención de los sospechosos. También ha sido apartado el fiscal encargado de la operación, Muamer Akkas, cuando se disponía, según la prensa turca, a abrir un expediente a los dos hijos de Erdogan, Bilal y Burak.

Ya, en junio pasado, el mandatario había hablado de una "conspiración internacional" para justificar la brutalidad de la represión contra los activistas —"vagos" manipulados por "extremistas" y "terroristas", según la terminología oficial— que protestaban contra la destrucción programada de una de las últimas zonas verdes del centro de Estambul, el parque Gezi, adyacente a la inmensa plaza Taksim. Después de cinco muertos, decenas de heridos graves y cientos de detenidos, un tribunal ordenó la suspensión temporal de las obras, y Erdogan se comprometió a organizar un referéndum sobre el proyecto de centro comercial.

Ahí se vio con toda crudeza el talante autoritario del primer ministro, que empezó a aflorar al inicio de su tercer mandato, después de la victoria del AKP en las elecciones de 2011 con casi el 50% de los votos. Mientras Turquía crecía a un ritmo promedio anual del 5% desde la llegada de los islamistas al poder a finales de 2002, Erdogan era un héroe para la mayoría de los 75 millones de habitantes y, también, para buena parte de la comunidad internacional.

Las recriminaciones llegaron cuando la economía empezó a sufrir las consecuencias de la recesión en la zona euro, su principal mercado de exportación. Sin embargo, no todos fueron afectados de la misma manera. Como lo sugiere la investigación de la fiscalía, los amigos del Gobierno se confabularon para quedarse con los contratos públicos y llenarse los bolsillos.

No pasaba nada mientras los atropellos eran denunciados únicamente por la oposición, muy dividida y debilitada electoralmente. Sin embargo, todo cambió cuando surgieron las primeras desavenencias entre Erdogan y su principal aliado, el imán Fetullah Gülen, que vive en Estados Unidos desde 1999. El poderoso clérigo, de 73 años, que dirige una amplia red de escuelas privadas y varios medios de comunicación, subió el tono de sus críticas cuando el primer ministro ordenó reprimir a los manifestantes del parque Gezi. Y ahora Erdogan lo acusa de haber montado un "Estado paralelo" dentro del ministerio del Interior y del aparato judicial, lo que explicaría las redadas contra los empresarios del AKP.

De hecho estamos ante una pugna por el poder dentro del islamismo político. Gülen y Erdogan comparten la misma ideología conservadora —democracia, economía de mercado y alianza con Occidente, todo dentro de los parámetros de la fe—, pero el primero condena los métodos autoritarios de su ex aliado y su obsesión ridícula por volver a la grandeza del imperio otomano. La guerra se anuncia larga, ya que el primer ministro termina su mandato en 2015 y no ha manifestado hasta ahora ningún deseo de retirarse de la vida política.

Comentarios [ 6 ]

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Bertrand alguien dijo que los “sueños se desvanecen pero las ideas permacen” pienso que en Turquia existe un riesgo, que en lo interno se establesca un regímen de corte islamista que de al traste con el estado laico fundado por Mustafa KemalAtatürk y en lo externo se quiera establecer un tipo de dominación queriendo imitar al Imperio Otomano con caracteristicas del siglo 21 COMENTARIO de Esopo.

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Una amiga acaba de visitar Istambul, y un policia le ordeno apagar su cigarro, porque a las mujeres se les prohibe fumar en publico.  Vaya civilizacion ottomana! 

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Anónimo - 29 Dic 2013 - 11:47 am.

generalizar es propio de los ignorantes

"Visitar un bazar turco o un restaurante hoy día es un suplicio: resultan falsos, taimados y le dan a cualquiera gato por liebre."

adonde? en cuba? en miami?

en turquia los bazares son bazares, como lo han sido desde el principio de la civilizacion, y los restaurantes son extra extraordinarios

 usted esta perdido

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Este (Turquia) es el proximo target de los islamo-fascistas yihadistas fundamentalistas.  Erdogan no es lo suficiente musulman para ellos.

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Bueno, ustedes me disculpan, este comentario no tiene que ver con el artículo, pero puede ser de interés a los lectores. En la emisora de radio de Manzanillo (www.radiogranma.icrt.cu) publicaron una foto muy peculiar. ¿Qué es lo peculiar? ¡La forma de "saludo" o "juramento" de un credo comunista! Es el saludo "hitleriano", "fascista" de una multitud al Hitler de Cuba: Fidel Castro y al segundón hermano Raúl Castro. Pero, si miran bien, en la misma foto hay un militar que NO hace este saludo. ¿Se daría cuenta de la metedura de pata y la estupidez de los que hacen el "saludo fascista-hitleriano" en ese acto político? Pues como en los tiempos de los Nazis. Esta es la nueva camada del hombre nuevo, los neo-fascistas comunistas. ¡A CORRER ALBAÑILES DEL PERICO! Aquí está el enlace: http://www.radiogranma.icrt.cu/index.php/component/k2/item/2102-granmens... ¿Puede alguién subirla a yourtube?

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     La sociedad turca continua exhibiendo grandes diferencias en los niveles de vida de los distintos grupos sociales. Domina la religión islámica y se evidencia la falta de libertades en el país, especialmente en el trato hacia la minoría kurda, que en voz baja cuenta sus problemas al visitante. También se sabe que los turcos son contrarios a reconocer el genocidio armenio que cometieron hace ya décadas. Si bien es cierto que evidenciaban actualmente un notable progreso económico -con mejor alimentación para todos-, al mismo tiempo existían muchas diferencias con Occidente. La propia Oriana Fallaci, que conoció el mundo oriental al dedidillo, dijo que Turquía era un país 99 % islámico y muy distante de Europa, de hecho, sus deseos de entrar en la Unión Europea han ido debilitándose con los años. Todos estos antiguos imperios (incluído el Ruso) sueñan con renacer como el ave Fénix. Visitar un bazar turco o un restaurante hoy día es un suplicio: resultan falsos, taimados y le dan a cualquiera gato por liebre. Aliados de Occidente mientras les convenga y por lo demás, no me parecen para nada gente en quien confiar. Son buenos comerciantes y les importa el dinero más que cualquier otra cosa. No dudo de que lo que se afirma sobre los políticos ahora sea cierto.