Opinión

La grandeza de Mandela

Fue amigo de Fidel Castro. ¿Y qué? También fue un gran estadista, prudente y flexible, como solo lo son las grandes figuras de la Historia.

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Nelson Mandela, una de las figuras más nobles y admirables del siglo XX, fue amigo de Fidel Castro. ¿Y qué? David Rockefeller también presumía de los mismos lazos. Carlos Andrés Pérez, hasta poco antes de exiliarse, pensaba que Fidel era amigo suyo. Al fin y al cabo, cuando Hugo Chávez, en 1992, trató de derrocarlo a tiros, y dejó decenas de muertos en las calles de Caracas, Fidel le mandó un mensaje de solidaridad y condenó la acción fascista del teniente coronel.

Se ha dicho muchas veces: la política hace extraños compañeros de cama (Groucho Marx aseguraba que no era la política, sino el matrimonio lo que hacía extraños compañeros de cama, pero ésa es otra historia). Mandela tenía buenas razones para mostrarse agradecido al dictador cubano. Fidel había sido intensamente solidario con quienes se oponían al apartheid, aunque liquidar la segregación racial era más una coartada política lateral que el objetivo básico de La Habana.

Lo esencial, dentro de la lógica de la Guerra Fría, era conquistar territorios para mayor gloria de Moscú y del mundillo dominado por los comunistas. Por eso Castro, de un modo oportunista, en su momento cambió de alianzas y mandó sus tropas a consolidar el poder en Etiopía y liquidar a los somalíes en el desierto de Ogaden. Su lucha no era contra la supremacía blanca, sino por la supremacía roja.

No obstante, para Mandela, o para cualquiera dentro de su piel curtida a palos y calabozos, que un país remoto como Cuba, dirigido por un líder blanco, enviara a pelear a cientos de miles de soldados durante catorce años consecutivos contra los intereses de Sudáfrica, y a veces contra el ejército de ese país, era algo que debía agradecerse.

Por las razones que fueran —y las de Cuba tenían que ver con la enfermiza personalidad de Fidel Castro, un tipo que se creía Napoleón y parece que lo era—, la pequeña isla caribeña se convirtió en una fuente constante de solidaridad y ayuda.

A Mandela no hay que juzgarlo por sus amigos, sino por su inmensa condición de estadista. Fue prudente y flexible, como solo lo son las grandes figuras de la Historia.

Llegó a la cárcel como un marxista dispuesto a recurrir al terrorismo para lograr sus propósitos y, progresivamente, desechó los disparates ideológicos y renunció a las actitudes violentas.

Entró en la prisión como un Lenin justamente colérico, y 27 años más tarde salió como un Gandhi sensato y apacible.

Podía estar lleno de rencores —era lo natural—, pero se los tragó y supo darle la mano al adversario y sustituir lo que pudo haber sido una infinita cadena de venganzas por un simple mecanismo de arrepentimiento público y solicitud de perdón.

Junto a Desmond Tutu, propició la creación de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. El lema era muy elocuente: "Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no existirá el perdón".

Llegó a ser amigo del último gobernante blanco, Frederik William de Klerk, con quien compartió el Premio Nobel de la Paz en 1993, y fue capaz de entender que la regla de la mayoría no podía utilizarse para humillar y barrer del país al 20% de blancos que durante siglos los habían maltratado.

Los blancos eran una tribu más de las varias que componían el país. Sus antepasados procedían de Inglaterra u Holanda, pero eran y se sentían sudafricanos. Había que contar con ellos que, además, tenían los capitales económico y humano.

Mandela no intentó la aventura colectivista ni despojó de sus bienes a los blancos para favorecer a los negros, lo que hubiera sido una medida inmensamente popular, aunque hubiese destrozado la economía.

Es verdad que comenzó a gobernar en 1994, varios años después del derribo del Muro de Berlín, y de la desaparición de la URSS y de casi todo el bloque comunista europeo, pero tuvo la prudencia de entenderlo, mantenerse dentro de la ley y respetar la propiedad privada y el mercado.

No quiso eternizarse en el poder. Lo hubiera podido hacer. Lo idolatraban. Gestionó el país democráticamente durante cinco años y le dio paso a otros gobernantes. Sabía que en las naciones serias las instituciones tienen más peso que las personas que administran el Estado.

Fue, por todo eso, uno de los grandes políticos del siglo XX. Sin duda, el mayor de África.

Comentarios [ 70 ]

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Como siempre Carlos Alberto Montaner nos muestra con ejemplar elegancia como se hace un analisis sin apasionamientos.

La realidad es que Mandela no tenia idea de la verdadera naturaleza de quien le mostraba una falsa amistad. Mucho menos que el tirano no conoce la amistad.

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El comentario del anonimo de Diciembre 11 a las 3:55 PM con respecto a que "leemos de la amistad de Mandela con los Castro y no entedemos nada"... deseo reconocer que todos no podemos ser tan inteligentes como este caballero (o dama). Obviamente, este individuo conoce intimamente de la vida de lideres como Ghandi y MLK no ve diferencia al compararlos con Mandela. Me imagino que entre los "que no entienden" la conducta y complicidad silenciosa de Mandela el tambien incluye a "Oscar Elias Biscet y a Farinas" .

Imagen de Anónimo

En el 2007 viaje a Cuba para una reunion por los 20 anos de graduados de mi grupo universitario. Alli estabamos todos excepto uno, que fue enviado a Angola durante su asignacion en el Servicio Social a las FAR: murio de un tiro por la espalda en 1988 por un simpatizante de la UNITA.

Tuve que soportar en medio de nuestra reunion de grupo a uno de los comunistoides del grupo dedicar unas palabras a ese gran heroe y martir nuestro y someterme callado a un minuto de silencio en su memoria.

La Guerra de Angola fue un crimen de lesa humidad cometido por Fidel Castro y su pandilla de gansters comunistas contra los jovenes cubanos y me cago en la madre de cualquiera que simpatizara con este crimen: incluido Nelson Mandela.

Imagen de Anónimo

Uno de los mejores análisis de Carlos Alberto Montaner. Mis respetos para él. Lamentablemente, la mayoría de los cubanos que expresan sus opiniones en estas páginas (con honrosas e intelentes excepciones) siguen creyendo que Cuba es el ombligo del mundo y juzgan a Mandela por su "amistad" con Fidel, incluso después de leer este artículo y no entender nada. ¡Qué pena!

Imagen de Anónimo

En mi opinion Mandela logro mucho y era gran hombre, pero podia ver llegado mas lejos todavia. Algunos lo comparan a Ghandi o Martin Luther King, no estoy de acuerdo. Su silencio ante los abusos inhumanos de los Castro contra el pueblo Cubano en general y los negros en particular  sirven de prueba que dejo sus principios morales a un lado en el caso de Cuba. Clinton dice que lo entiende (que respaldara los Castro hasta el fin) porque ellos lo respaldaron a el. Esa logica se podia tambien emplear para justificar otros que respaldaron a Hitler, a Stalin, etc. Uno o es moral totalmente o no lo es. Es igual que una mujer: esta embarazada o no, no hay terminos medios.  Mandela no cumplio con su deber moral, la presencia de Raul Castro en su velorio es prueba de eso. 

Imagen de Anónimo

.....nos guste o no.......Mandela siempre estuvo agradecido a Castro por la derrota que las tropas cubanas infligieron al ejercito sudafricano en Cuito Canavale y que sento las bases para la involucion del regimen del apartheid que llevo, entre otras cosas, a su liberacion ...........

Imagen de Anónimo

Mandela ya fue canonizado en vida, no seré yo quien discuta sus méritos ahora que ha muerto pero a ese señor los cubanos no le debemos absolutamente nada. Se acabó el apartheid con la ayuda de la carne de cañón cubana y el siempre lo agradeció a Castro, jamás movió un dedo ni la punta de la lengua por todos los cubanos, sometidos a una tiranía espantosa y sangrienta desde hace 54 años. Jamás intercedió por los derechos civiles de esos mismos cubanos enviados a África contra su voluntad y que hoy malviven en la miseria, mutilados y olvidados los que no murieron.

Descanse en paz. 

Imagen de Anónimo

Para comentario de las 7: 10 pm. Estoy totalmente de acuerdo contigo Esopo, justifico tu descarga aunque la conozco. Me duelen todos esos muertos cubanos en ANGOLA  y las guerras de Africa, me duelen mucho, mucho, mucho...Por lo tanto sigo diciendo que de la misma manera que admiro a Mandela como un pacifista, odio a Fidel Castro por asesino y mordaz.

Mandela fue burlado por Fidel Castro y el comunismo internacional, que lastima...verdadera lastima...

Imagen de Reinerio R.P.
Imagen de Anónimo

Para Anónimo - 8 Dic 2013 - 4:51 pm. No soy simpatizante de ningún conflicto armado, inclusive los que se justifican por las razones más nobles, nosotros los cubanos desde nuestras guerras de independencias contra la corona española todo lo hemos tratado de resolver a tiros, todos esos tiros son el resultado de las guerrillas en América Latina y las guerras en África. Pienso que él castrismo nunca va a asumir esa responsabilidad y somos los demócratas cubanos lo que al final vamos a asumir esa responsabilidad ante la nación cubana y el mundo, porque independiente del móvil y los métodos utilizados para movilizar todos esas personas a África, los muertos y mutilados son nuestros. Discúlpame por la descarga pero lo que te quería decir es que además de los muertos y heridos en Cuba existen o existieron víctimas de las guerras africanas que fueron blanco de las armas químicas que fueron perdiendo sus cuerpos pedazo a pedazo y no se conocía como curar esos males, COMENTARIO de Esopo.