Sábado, 21 de Julio de 2018
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América Latina

La funesta manía de pensar

Si mañana un cataclismo, o un virus racista, destruyera todas las universidades de América Latina y España, la cultura planetaria apenas sufriría un imperceptible arañazo, especialmente en el terreno de la ciencia y la técnica, pero también en el de las humanidades y los estudias sociales.

El asunto es muy triste. Las universidades latinoamericanas e iberoamericanas no están entre las 150 mejores del planeta. Aunque son varios millares, son muy escasas las que figuran entre las 500 mejores del mundo. Las menos malas son algunas brasileras, chilenas, colombianas, argentinas, mexicanas y españolas. Las caribeñas y centroamericanas apenas comparecen en la lista, con la excepción de la costarricense en alguna facultad privilegiada.

¿Cómo lo sabemos? Porque anualmente se compilan varios índices de calidad universitaria en distintas latitudes y todos concuerdan en las conclusiones. Los más conocidos son los que confecciona el diario The Times de Londres, la Universidad Jiao Tong de Shanghái, la revista U.S. News and World Report de Estados Unidos y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid.

Para medir la excelencia de las instituciones tienen en cuenta las publicaciones en revistas acreditadas, la presencia en internet, las veces que los artículos, libros o autores son citados, el número de profesores con Premios Nobel o Medallas Fields (Matemáticas), el desempeño de los graduados y las opiniones de expertos. No se trata de ensalzar a algunos países y denigrar a otros. Intentan establecer cierta jerarquía. Solo eso.   

Es una pena, porque la primera universidad que se fundó en el Nuevo Mundo fue la de Santo Domingo en 1538, prácticamente un siglo antes de Harvard. Poco después se crearon las de México y Lima en 1551. La de La Habana tiene casi 300 años y antecede en 20 a la de Princeton. Esa tradición ha servido de muy poco. Tal vez, incluso, ha sido una rémora.

Cuando comenzaron nuestras universidades en Hispanoamérica, todas legitimadas por la Corona española y operadas por frailes, el método de enseñanza y la filosofía que lo animaba se basaban en la Escolástica. Todas las verdades ya habían sido descubiertas por las autoridades religiosas. La labor del docente y del alumno (literalmente, "el nutrido") era llegar a ese conocimiento mediante ejercicios memorísticos o juegos retóricos.

La universidad era para repetir, no para innovar. Recuérdese que uno de los delitos perseguidos por la Inquisición era la innovación. Todavía a menudo se cita la increíble frase del rector de la Universidad de Cervera, en Cataluña, al rey Fernando VII: "Lejos de nosotros, Majestad, la funesta manía de pensar".

Naturalmente, se trata de un problema cultural. En nuestro mundillo iberoamericano no abunda, como en otras latitudes, la voluntad de cambiar, de innovar, de progresar, de encontrar nuevas y mejores formas de hacer las cosas. Vivimos en una cultura reiterativa, no transformativa.

Para nosotros una persona culta no es la que es capaz de modificar nuestro presente, sino la que retiene una asombrosa cantidad de información sobre el pasado. Vivimos dándole vueltas a lo que ocurrió hace mucho tiempo, lo que, por cierto, no nos ha salvado de cometer los mismos o parecidos errores una y otra vez, desmintiendo la inútil advertencia de Jorge Santayana ("Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo"). Los latinoamericanos lo recordamos y lo repetimos.

No quiero decir, por supuesto, que las universidades latinoamericanas son inservibles. Eso sería una estupidez. Muchas de ellas son excelentes graduando personas competentes. De algunas egresan magníficos médicos, abogados, dentistas, periodistas, economistas, ingenieros, expertos en cuestiones empresariales, y así hasta el medio centenar de profesionales valiosos, absolutamente indispensables para el buen funcionamiento de las sociedades.

Ese no es el problema. La nefasta consecuencia del fenómeno de las culturas reiterativas es que viven parasitariamente a remolque de centros creativos radicados fuera de su perímetro. En gran medida, la extensión de nuestra vida y cómo la vamos a vivir, se dicta en esos sitios intelectualmente densos y generadores de ideas. De una forma perversa, sin darnos cuenta, continuamos calificando de "funesta manía" la actividad de pensar con nuestra propia cabeza. Y así nos va.

61 comentarios

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Las ideologias de las universidades vienen a jugar un papel importante al momento de designar o privilegiar en un listado a estas. Y no digo que no sea cierto pero en el caso de la Universidad San Carlos de Guatemala seria que lo analizaran de muchas formas ya que esta es mejor que muchas universidades incluso de EE.UU.

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Aquí en Brasil ser de derecha o de izquierda no es una limitante, con respecto a lo que tú dices conozco una cubana que vino a hacer pos-graduación por un convenio entre las universidades brasileiras y el Ministerio de la Enseñanza Superior de Cuba, en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, que no es mi caso, ella terminó la maestría y su universidad en Cuba no la autorizó a continuar en Brasil, ella presento un proyecto de doctorado y la agencia financiadora se lo aprobó, el MES interfirió para que le suspendieran el financiamiento y la agencia se negó rotundamente eso fue en el gobierno Lula. Aquí la gran limitante actualmente es la no revalidación del título, hace 5 años atrás con un título de maestría o doctorado de una universidad pública brasileira, permitía participar en concursos para ser profesor de universidades públicas y dar clases en universidades privadas, ahora, en ambos, casos están exigiendo la reválida. Lo que siempre ha estado vigente es que para ejercer la profesión hay pertenecer al CREA, “Consejo Regional de Engenheiros e Arquitetos” y para eso hay que revalidar, COMENTARIO de Esopo 2 

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 Para Anónimo - 14 Oct 2013 - 10:18 am. Te entiendo pero si me llevo por tu análisis y tu estado emocional, tendría que encabezar mi currículo, en este mundo competitivo, de la siguiente manera: Soy graduado como ingeniero en Cuba, en una universidad que NO me garantizó una formación rigurosa porque los profesores que tuve eran unos mediocres. Tengo una maestría y un doctorado de una universidad pública de Brasil, pero esos estudios de posgrado no significan nada porque mi orientador (tutor) es un amigo de izquierda, que me regaló esos títulos, conjuntamente con todo el cuerpo docente, la agencia financiadora y la Universidad. No he podido revalidar el título obtenido en Cuba porque los profesores brasileiros son unos xenófobos, COMENATARIO de Esopo 1.    

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¿Qué otra cosa podría ser con estos próceres?:"La universidad es para los revolucionarios"Castro, 1968.
"A la universidad no se viene a pensar, se viene a estudiar, y si quedan energías, para eso está el deporte"Pinochet, 1978.Cualquiera de las citas habría estado perfecta en boca de cualquiera de los dos. Qué triste.

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Anónimo:     Escucho criterios demasiado chovinistas a veces como paa considerarnos los cubanos el ombligo del mundo. Es cierto que numerosos graduados universitarios cubanos hemos logrado la homologación o reválida del título sin dificultades, cuando queda demostrada la calidad del expediente (en mi caso ni asignaturas tuve que examinar de más para completar la homologación), pero también es cierto que hay buenos profesionales con los que hay que competir en España o los Estados Unidos obtenida la homologación. Al mismo tiempo hay compatriotas nuestros que no han logrado ni la homologación ni la reválida durante años. En ello pesa algo importante y que se ignora, para el examen de homologación, los profesores que son xenófobos (la mayoría) les ponen exámenes que no aprobarían ni ellos (reconocido en la prensa). En cuanto a cursos normales, maestrías y doctorados, si no se simpatiza con el régimen, hay profesores simpatizantes que le convierten a cualquier cubano la carrera o esos estudios en un suplicio. Y para acceder a puestos de trabajo con la carrera hacen trampas de todo tipo para impedirle al cubano que propespere. Pero evidentemente, entre los cubanos los hay tan buenos como tan malos profesionales, no somos el non plus ultra de todo lo que existe.

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Esopo, a ti yo te felicito y a miles mas, que con teson, sacrificio e inteligencia han revalidado su titulo, el brillo de los cubanos que triunfan, me alumbra a mi por carambola; pero la mala fama de los mediocres, tambien me toca por carambola. Mi hijo mayor padecia de sinusitis y la sorpresa del siglo me la lleve con una foto de un guajirito montado en una yegua con cantinas de leche, en la consulta del especialita, cuando pregunte quien era,me dijeron que era el doctor,ese doctor se llama Silvano Hernandez, ejercio en Cuba, en Espa~a y aqui en USA revalido el titulo y daba clases en la Universidad de Miami, yo iba apendeja'o por lo de mi hijo y cuando me conto su historia y me dijo que el muchacho iba a quedar bien, sali de alli con un orgullo de ser cubano y un impulso que todavia no he parado, eso fue en los ochentas, en los noventas lo lleve a un americano de mucha fama que estaba por el Palmeto y la 8 del sw para revisarlo, lo reviso y dijo que estaba perfecto, pregunto quien lo habia operado, cuando se lo dijimos, levantando los dos pulgares y dijo, ese es mi profesor, sali de alli que no me cabia un comino por donde tu te imaginas. Silvano es de Hoyo Colorado cerca del poblado de Vueltas en Las Villas espero que este bien y le deseo lo mejor.

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Para Anónimo - 14 Oct 2013 - 1:25 am. Estoy totalmente de acuerdo contigo, aveces me siento indignado con algunos cubanos, que su frustración los hace pensar que todos somos unos mediocres, analfabetos culturales e incapaces de enfrentar los desafíos profesionales actuales, yo tenía la dificultad de no poder haber hecho la reválida de mi título de ingeniero, por diferentes razones, hace tres años que lo presente y la universidad dictaminó que tenía que cumplementar la carga horaria de varias materias, matricule como alumno especial e hice esas materias en año y medio, con alumnos de cursos regulares de ingeniería de universidades públicas con todo el rigor exigido asistencia, trabajos de laboratorios, pruebas, proyectos de cursos, yo con casi 70 años con alumnos y alumnas de entre 20 y 23 años, ya en estos momentos tengo mi titulo revalidado, COMENTARIO de Esopo. 

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este articulo me  recuerda poderosamente a un manualillo de uun perfecto idiota

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este es un tipode articulo propio de un diletante con cultura de comics

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Pues yo me gradue  en ingenieria de fogones de le~a en la Universidad de Calimete y aqui no he podido ejercer por falta de marabu, estoy tratando de sacar al mercado un jarabe de raiz de vara de cordel, para la tos, que es muy bueno, pero hay mucha competencia y tu sabes como es eso.

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