Lunes, 17 de Diciembre de 2018
Última actualización: 23:37 CET
Opinión

De tiranías persistentes y democracias ficticias

En respuesta a un recurso de revisión constitucional incoado por una ciudadana de origen haitiano nacionalizada dominicana en los años ochenta, el Tribunal Constitucional de la República Dominicana ha dictaminado que la demandante nunca calificó para ser ciudadana de ese país, pues sus padres, que la inscribieron, eran inmigrantes "en tránsito". En consecuencia, la sentencia ordena a la Junta Central Electoral analizar aquellos casos en que pudo ocurrir algo semejante ¡desde 1929! Como dominicano, me siento anonadado; como cubano, inquieto.

La Constitución dominicana otorga la ciudadanía a quienes nacen en su territorio (ius soli). En 1929 excluyó de ese derecho a los hijos de extranjeros en tránsito y así se mantuvo esa figura legal hasta que la Constitución de 2010 marginó también a los hijos de los inmigrantes ilegales. La actual sentencia del Tribunal Constitucional reinterpreta el concepto de "en tránsito" y ordena que esa reinterpretación sea aplicada con carácter retroactivo. Criterios sobre la constitucionalidad de la sentencia pueden encontrarse en las opiniones de reconocidos juristas dominicanos, como Luis Scheker, Ramón Antonio Negro Veras y Juan Manuel Rosario.

Aun y cuando no se necesita ser un experto para saber que un inmigrante ilegal dista mucho de ser un extranjero en tránsito, no me compete discutir si la sentencia es legal o no. Sí diré que es injusta y discriminatoria. Está dirigida contra la población de origen haitiano que, según el propio documento, constituye más del 80% de todos los inmigrantes y sus descendientes en el país. Afectaría, pues, a hijos de inmigrantes ilegales haitianos nacidos en la República Dominicana durante el lapso de ochenta años, que ahora pueden ser despojados de su nacionalidad dominicana y sumidos en un limbo social.

Decirles que deben "regresar" a la nacionalidad haitiana es una aberración: estamos hablando de personas de entre cinco y 80 años de edad que nunca fueron haitianas; nacieron y crecieron en la República Dominicana, a cuya cultura pertenecen.

Horroriza imaginar la forma en que será instrumentado el mandato del tribunal, la posibilidad de una cacería de brujas que puede despojar de su nacionalidad a decenas de miles de personas, cantidad suficiente para que tal medida sea considerada un "identicidio".

Pocos niegan que la República Dominicana necesita regularizar con urgencia la copiosa migración que le llega desde Haití. Esa migración incontrolada es fuente de muy variados problemas, habida cuenta de la grave situación haitiana y de los altos grados de corrupción que anidan en la estructura política dominicana. Pero tal regularización debería comenzar obligando a que las empresas dominicanas transparenten los mecanismos que emplean para importar fuerza de trabajo haitiana, una masa humana empujada por la miseria y a la que muchas veces se le violan los más elementales derechos humanos.

Pero, más allá, resulta preocupante el fortalecimiento de tendencias sociales que han sido nefastas en la historia de la República Dominicana, tales como la injerencia de una jerarquía católica signada por un pensamiento medieval; la criminalización del aborto en todas sus variantes consagrada por la Constitución de 2010; la guerra pública contra grupos demonizados, como los homosexuales; la virulencia de una idealidad blanco-centrista en un país profundamente mestizo.

Sobre esos pilares ideológicos levantó Rafael Leonidas Trujillo su dictadura de tres décadas, y el medio siglo de pluripartidismo, libre circulación de ideas, elecciones abiertas, etcétera, transcurrido desde su ajusticiamiento en 1961, no ha evitado el crecimiento de tales enfermedades. Se me ocurre que Joaquín Balaguer, quien garantizó la pervivencia del trujillismo en las nuevas condiciones "democráticas", debe estar celebrando en su tumba la sentencia del Tribunal Constitucional dominicano.

Los cubanos deberíamos tomar nota. Quizás nuestros intelectuales podrían dejar de atacarse fieramente, abroquelado cada cual en su pedacito de rabia o de conveniencia, para encabezar una reflexión dirigida a identificar los rasgos de nuestro tejido sociocultural que han permitido la debacle del personalismo mesiánico, la farsa de símbolos mentidos que, entre otros muchos males, han hecho del jineterismo (sexual, intelectual, ideológico, religioso, social) el comportamiento nacional cubano más exitoso.

El caso dominicano nos envía un claro mensaje: si esos componentes no son atajados de una vez, la democracia puede ser una fantasmagoría.

22 comentarios

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creo que el problema no es de soberania si no de colores. Creo q los haitianos se sentirian mejor en otra parte donde los de su mismo color o mas claros no los discrininen. Si esto hubiera ocurrido en estados unidos, el mundo estaria protestando.

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Las relaciones entre hatianos y dominicanos son muy complicadas ya que Haití invadió a RD pocos años después de que esta había alcanzado su independencia y status de nación soberana. Desde entonces, los dominicanos desconfían de y se sienten amenazados por los haitianos. La ocupación hatiana fué un período sumamente difícil que provocó el éxodo de miles y miles de dominicanos, en su mayoría blancos, que emigraron a Cuba, Puerto Rico y otros países. Los que se fueron, fueron los que tenían los medios y oportunidad de hacerlo. Hoy en dia ven que Haití es un país muy pobre y como RD también lo es, temen que aquello se convierta, de hecho, en una extensión del país vecino. También que ven a los haitianos como si fueran africanos y ellos se ven así mismos como una mezcla de los europeos, africanos y pueblos indígenas que sucumbieron ante un proceso de mestizaje. La minoría blanca del país también se opone a 'la hatianización' de RD pero, ironicamente, es entre ellos donde existen más los que los contratan y les dan entrada porque les conviene, economicamente hablando. Pero el problema de hatianos y dominicanos es histórico. Es casi una cuestión de indentidad. Ambos países son pobres y comparten la misma isla y estoy seguro de que tienen otras cosas en común y los hatianos de hoy no tienen en mente colonizar RD, por lo menos los inmigrantes ilegales. Pero los dominicanos se sienten amenazados por lo que ven como una avalancha de 'enemigos'.

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A ver por que Gramma no saca un articulo criticando esta medida!?, AH, no, la cosa es solo con los americanos!, si alli (en EEUU) se tiran un pedo, enseguida gramma saca un articulo para analizar como eso afecta al medio ambiente del mundo; pero los problemas de los 'amigos' del mundo (si son latinoamericanos, peor) NO les compete a ellos, son solo medidas internas en que cuba no puede inmiscuirse por aquello de la soberania.

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Los vainas Tigres tienen pique.El Mongo

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Si los haitianos fueran 'rubios de ojos azules' como los franceses (a los que botaron para declararse el 'primer pais independiente de America') otro gallo cantaria. Ahora de que les sirve esa 'primera independencia'?. MP

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Carlos Delgado, Miami, USA. Ah pero cual e' la vaina? Tanta hambre en Dominicana y ahora se forma esta pendaja'?  Isla de Prietico que se creen superiore"! Y mira que joden los dominicanyork por to's laos!

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En los próximos días Gran Bretaña va a soltar una ley anti inmigración que no la brinca un chivo; algunos países europeos están preparándose para comenzar a controlar hasta a los propios europeos que traspasen sus fronteras. Y si bien por un lado los inmigrantes IRREGULARES son seres humanos, también hay que analizar que ni todos son buenas personas ni van a otros países con afán de trabajar y respetar las leyes y costumbres. El caso de un enorme porciento de rumanos y búlgaros delinquiendo por toda Europa, de la que son ciudadanos por derecho, es alarmante. Los haitiano-dominicanos que ahora se pueden ver afectados con esas disposiciones legales, pueden revisar a ver qué dicen las leyes de ese país en cuanto a tiempo de arraigo para obtener la ciudadanía por naturalización. (HEREJE33)

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Si desea saber mas acerca del racismo contra los haitianos en RD lean " La isla al reves";libro escrito por el difunto Balaguer. 

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Contra la ignorancia, datos:

También son españoles de origen:

  • Los nacidos en España cuando sean hijos de padres extranjeros si, al menos uno de los padres, ha nacido en España
  • Los nacidos en España de padres extranjeros, si ambos carecen de nacionalidad (apátridas), o si la legislación de ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad (el caso de los CUBANOS)
  • Los niños nacidos en España de cuyos padres se desconoce la identidad. Se presumen nacidos en España los menores cuyo primer lugar de estancia conocido sea territorio español.

Además, se le dará la nacionalidad española, previo transcurso de UN AÑO:

  • El que haya nacido en territorio español

http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_InfPractica_FA&cid=1142557068663...

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Anonimo de las 6.13: Lo que Ud. comenta respecto a España no se corresponde a la realidad. Cualquier niño nacido en España no es español por derecho de nacimiento.

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