Viernes, 15 de Diciembre de 2017
19:01 CET.
Nicaragua

El neosandinismo

Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua, hoy disfruta de un notable apoyo popular. Casi el 73% de los nicas tiene una opinión favorable del personaje. Apenas un 20% opina lo contrario.

La encuesta, divulgada en julio, la llevó a cabo el costarricense Víctor Borge, uno de los mejores investigadores sociales de Centroamérica. En ella se observa una oposición carente de respaldo. Ninguno de sus líderes alcanzaría el 5% de los votos si hoy hubiera comicios presidenciales. El 33%, en cambio, dijo que votaría por Ortega. El único dato curioso es que el 36% se negó a responder. En las encuestas, los que callan no otorgan, sino todo lo contrario.

Este es un fenómeno digno de estudio. Quienes vivieron la década de los ochenta saben que aquel sandinismo marxista-leninista, colectivista y alineado con la URSS y con Cuba, posición que generó la hostilidad de Estados Unidos en medio de la Guerra Fría, fue el peor gobierno de la historia del país.

Ese sandinismo provocó una sangrienta guerra civil, escasez, inflación, el éxodo masivo de cientos de miles de personas, asesinó adversarios, llevó a cabo genocidios en regiones indígenas, destruyó el débil tejido empresarial (que en la década previa había crecido a niveles admirables), y dejó un país infinitamente peor, más pobre y convulso que el que recibió en medio de grandes esperanzas generales aquel auspicioso verano de 1979 en que huyeron los Somoza acosados por su pueblo y por la presión internacional.

Parecía imposible revertir el pésimo recuerdo de la pesadilla sandinista. Y así fue durante tres periodos presidenciales que duraron 16 años. Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños derrotaron fácilmente a Ortega, y si no sucedió lo mismo en las elecciones del 2006, fue porque el antisandinismo acudió dividido a los comicios.

Mientras en esas elecciones Ortega solo obtuvo el 38% de los votos, los dos candidatos liberales combinados recibieron el 55%, a lo que puede añadirse otro 6% que sufragó en beneficio del ala democrática desprendida del sandinismo. Es decir, en ese momento, el 61% de los nicas era antisandinista.

¿Cómo Daniel Ortega logró la transformación de la opinión pública? Lo hizo con una hábil manipulación neopopulista. Con el petróleo y el dinero de Hugo Chávez, que no iba al Estado, sino a empresas asociadas al poder, aumentó sustancialmente su clientela política haciendo pequeños regalos a los sectores más pobres del país y adquiriendo medios de comunicación que respaldaran de manera obsecuente su gestión de gobierno.

Simultáneamente, canceló el proyecto colectivista, se declaró cristiano con el beneplácito del cardenal Miguel Obando  —el poder bien vale una misa— y permitió que las compañías privadas hicieran buenos negocios y se enriquecieran (mientras que esos empresarios "no se metan en política").

Objetivamente, el país no va mal en el terreno económico. El propósito del neosandinismo ya no es instaurar una dictadura comunista calcada del modelo cubano, sino echar las bases de un régimen formalmente democrático y capitalista, aunque, realmente, no sea ninguna de las dos cosas porque, corazón adentro, sobrevive el sustrato ideológico revolucionario en medio de grandes contradicciones.

Mientras en las escuelas públicas los adoctrinadores sandinistas les insisten a los niños en que todos los males del país se originan en la codicia de los ricos y la perfidia de los yanquis, la estructura de poder se hace cada vez más poderosa y emite señales de que su antiamericanismo es solo una cuestión retórica, dado que en el país aceptan las inversiones norteamericanas con los brazos abiertos y las relaciones con Washington, en realidad, no son malas.

Finalmente, ¿se puede definir qué es el neosandinismo? Por supuesto. Es una especie de somocismo de izquierda, sin convicciones democráticas reales y una política exterior estridentemente antioccidental, dirigido por un grupo económicamente poderoso que ya no necesita los recursos de sus adversarios de clase, dotado de espacios vigilados de libertad de expresión y propiedad privada, con la evidente voluntad de perpetuarse en el poder mediante una combinación de asistencialismo, lenguaje radical y enriquecimiento creciente de la clase dirigente.

No es así como se construye un gran país, pero la verdad es que la fórmula, por ahora, les está dando buenos resultados electorales.  

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 8 ]

Imagen de Anónimo

Bien por el articulo.Y por insistir en recordar los efectos de la combinacion del marxismo-leninismo sovietico con el populismo antiamericano caro a los izquierdistas latinoamericanos.Hay muchos interesados en una ley de memoria historica que borre estos episodios y deje a los antiguos adoradores de Stalin cultivar sus nuevos cultos al dolar americano, sin reminiscencias incomodas...Pablo J.Hernandez

Imagen de Anónimo

Y que me dicen del central azucarero que el cagastro mayor le regalo a ortega en nombre del pueblo cubano -sin contar con el pueblo cubano, por supuesto-?.Cuando uno no trabaja, el dinero no le cuesta y hacer regalos es algo muy facil, sobre todo con fines politicos!

Imagen de Anónimo

Es una pena que un hombre con alegado talento como Montaner siga empecinado en los mismos temas y con los mismos argumentos. Todo su rollo es con el marxismo, el marxismo leninismo y cuantos ismos no sean propios de sus ajiacos neoliberales. Se hiciera un favor si nos deleitara con gragmentos de sus novelas eroticos, por ejemplo. Entiendo que las personas en sus ocasos tiendan a ser mencionados, y ya este amigo esta doblando la esquina.

Imagen de Anónimo

Comprando a la gente a como se compran las prostitutas en un prostibulo: Con los petrodolares robados a los Venezolanos, mas nada!

Imagen de Anónimo

anonimos, ni por asomo, las condiciones de Cuba son otras, nunca pierdan de vista la situacion social, la diaspora, la opopsicion interna, la represion, un pueblo ya cansado de aguantar, con un nuevo y silencioso Mariel, no , las condiciones no son iguales. 

Imagen de Anónimo

Ernesto estoy de acuerdo con tus razonamientos, pero ciertamente lo que se derive del castrismo está avocado a hacer reformas políticas, que a mi modo de ver, conducirán al multipartidismo, pienso que a diferencia de Nicaragua, en Cuba existirán otras condiciones entre ellas, el desgaste del sistema de partido único, la falta de libertades de políticas y económicas por un largo periodo castrista que se aproxima a casi 60 años, es indudable que cuando la sociedad tenga otro marco de participación esa letanía existente en este momento tendrá un despertar que será incontenible por un régimen autoritario, por eso pienso que es fundamental que una parte de la actual disidencia interna se vaya apertrechando de propuestas y proyectos políticos en contraposición del supuesto régimen autoritario que muchos vaticinan, para mí el futuro de Cuba será la democracia plena y no el putinismo ni tampoco una variante del neosandinismo que CAM a expuesto tan nítidamente, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Por ahi van los tiros de los sucesores del castrismo. Es más, con un régimen de libertades tuteladas, con el andamiaje de control político-económico y social desde la urdimbre militar, el postcastrismo se aventuraría a un sistema de pluripartidismo y elecciones "libres", siempre que el sistema electoral y judicial estuviese igualmente sometido al mismo control tutelar de lo anterior. De este modo, aún descafeínado, los "logros de la Revolución" seguirían siendo el ropaje continuísta de los sucesores del castrismo en el poder. La clave, y bien lo sabes, es la teoría política del péndulo donde, en el caso cubano, el hastío, cansancio, fehaciente e indubitada inviabilidad/competencia, y destrucción de tantísimos años de desgaste económicos y humanos, llevaría, en un proceso electoral, por muy tutelado que esté, a una victoria probable de las fuerzas democráticas anti-postcastristas, siempre que se constituyan como un frente o coalición lo más estable posible. Ernesto Gutiérrez Tamargo.

Imagen de Anónimo

Excelente análisis, Carlos. Es una posible fórmula que podrían copiar los neocastristas (Raul y Fidel Castro postmortem) para perpetuar un régimen de libertades tuteladas y control férreo del poder político con visos de un cuasi-liberalimos económico aplicado a sectores dóciles ---no involucrados en política, como bien dices--- y, por supuesto, con los medios de comunicación en el poder de la clase neocastrista y bien atado el aparato represivo (MININT) y militar (MINFAR). Este neosandinismo es un mix del modelo chino con el populismo latinoamericano descafeinado (no tan dogmático como el venezolano, más centrado a lo ecuatoriano), el organigrama de control priísta mexicano y las dosis de control represivo-militar del castrismo. Ernesto Gutiérrez Tamargo.