Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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Chile

La educación y el cinismo

Los estudiantes universitarios chilenos suelen protestar contra el gobierno de su país. Lo hicieron contra la señora Bachelet, que es de izquierda, y lo hacen contra el señor Piñera, que es de derecha. A veces las protestas son pacíficas y, a veces, como las más recientes, devienen en considerables actos vandálicos cometidos por minorías violentas infiltradas en el movimiento estudiantil.

Los jóvenes chilenos demandan buenas universidades y enseñanza de calidad, pero no quieren pagar por esos servicios. Exigen que otros se los paguen. (Eso siempre es estupendo.) Tienen 18 años o más. Son mayores de edad. Pueden votar, elegir y ser electos, ir al ejército, casarse sin autorización de nadie, crear empresas, invertir, engendrar hijos a los que están obligados a cuidar, ir a la cárcel si cometen delitos, consumir alcohol o tabaco, pero suponen que la responsabilidad de pagar por su educación es cosa de otros. Son, o deben ser, adultos responsables en todo, menos en eso.

Realmente, es una conducta incoherente o, por lo menos, extraña. ¿Por qué el conjunto de la sociedad debe pagar los estudios universitarios de una minoría de adultos privilegiados que, a partir de la graduación, ganará una cantidad de dinero considerablemente mayor que la media de quienes no han pasado por esos recintos académicos? ¿No es una hiriente inmoralidad que los trabajadores de a pie paguen con sus impuestos los estudios de quienes luego serán sus jefes y empleadores?

Pero hay otra incongruencia todavía peor: los estudiantes universitarios chilenos pretenden que la educación no sea objeto de lucro. Si Platón y Aristóteles hubieran ejercido su magisterio en el Chile de estos tiempos, y no en la Atenas de los siglos V y IV antes de Cristo, los hubiesen acusado de codiciosos explotadores por haber creado la Academia y el Liceo con el propósito de ganar dinero formando a sus alumnos.

Los estudiantes chilenos no advierten que están planteando un contrasentido. No hay nada moralmente censurable en el lucro. Lucro es sinónimo de logro, de misión cumplida. Si ellos quieren una educación de calidad, creativa, original, oficiada por profesores competentes, la mayor parte de las veces tendrán que atraer a los mejores con buena remuneración, con reconocimientos públicos y con posibilidades de enriquecimiento.

Hay algunos seres excepcionales, dotados de una intensa vocación, generalmente religiosos, dispuestos a enseñar por un plato de comida, una cama de tabla y dos palmos de techo, pero son pocos. A Einstein lo reclutaron en Princeton enviándole un cheque en blanco que él rellenó a su capricho. 

¿Dónde está la falta en que unas personas decidan crear una empresa para vender enseñanza si hay otras criaturas dispuestas a pagar el precio que les piden para adquirir esos conocimientos? Una de las mejores universidades de Centroamérica es la Francisco Marroquín de Guatemala, una institución que es y se maneja como una empresa privada. ¿Por qué es inmoral vender educación y no vender agua, comida, medicinas o zapatos, bienes, sin duda, más importantes para la supervivencia que los conocimientos universitarios?

El argumento de que las universidades privadas con fines de lucro a veces no tienen suficiente calidad y deben clausurarse carece de sentido. Tampoco cerramos los restaurantes malos con fines de lucro, y mucho menos los comedores populares, que suelen servir unos platos espantosos a los indigentes. ¿Por qué no permitir que los consumidores de esos servicios educativos decidan libremente con su dinero cuáles universidades triunfan y cuáles fracasan?

En América Latina muchas universidades públicas son rematadamente malas y no por eso pedimos que las cierren. Como no se cansa de denunciar Andrés Oppenheimer, entre las 500 mejores universidades del planeta, apenas comparecen tres o cuatro latinoamericanas y están a la cola del grupo.

Hay algo terriblemente autoritario e hipócrita en el comportamiento y las demandas de esos estudiantes chilenos. Lo terrible es que ellos, que esperan que otros les paguen sus estudios, y que condenan a quienes están dispuestos a arriesgar su capital y su trabajo para crear instituciones educacionales lucrativas, cuando terminan sus carreras suelen o intentan convertirse en profesionales económicamente exitosos. Para ellos el lucro solo es malo cuando lo persigue el otro. Eso se llama cinismo.

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Comentarios [ 129 ]

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R Carlos, Entiendo su punto y es valido.Al final se trata de darwinismo, seleccion natural, el sistema chileno me parece justo desde el punto de vista evolutivo, duro para los vaguetes y los que no estudiaron duro. Yo pase el pre universitario en una beca en el campo en cuba, siempre supe que estaba en desventaja con los de pre especial como la lenin, esto me llevo a esforzarme mas y al final vi el fruto. El gobierno chileno hace lo que puede y exigirle mas es injusto, ya lo expuse en mis comentarios, ayuda a los pobres, prestamos con bajo interes, etc...Si los estudiantes solo se sientan a culpar a los ricos que pudieron pagar un mejor pre universitario, entonces estaran perdidos. En ese sentido coincido con Anónimo - 3 Jul 2013 - 1:27 am tambien, el alumno puede compensar su educacion con autoestudio, los chilenos de escuelas publicas deben estudiar mas que los demas, es asi se simple. 

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Dice uno por allá abajo que los izquierdistas no sabemos de dónde viene la riqueza... Pero si eso es lo más sencillo del mundo: basta observar quién más sufre cuando llega una crisis económica.

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La educación, la salud, debeben ofreer las dos opciones: pública y privada. En EE.UU. existen becas, medias beas, cuartos de becas, préstamos y grants. el único requisito es tener notas dentro de ciertos límites. Y me parece justo. ¿Por qué invertir en alguien que no va a pasar del segundo o tercer año? La calidad de la educación en EE.UU. es desigual. Pero siempre el estudiante con su esfuerzo puede hallar compensación. Muchos estudiantes no se esfuerzan y en college pierden tiempo en borracheras y en fraternities y sororities. Menos los asiáticos que saben el valor del tiempo y de la educación. De todas formas, el diploma no lo da la universidad. sino el empleador, que si no rindes te da la patada donde sabes.

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(..cont) Es difícil ponerse en contra de este esquema porque ambos: la izquierda y la derecha caen atrapados por lo que parece ser una solución de término medio. La izquierda obtiene las prebendas prometidas al electorado, mientras la derecha se limpia las manos utilizando a la empresa privada para jugar al capitalismo benefactor. La solución real, pero difícil, seria obligar al gobierno a ofrecer directamente todos los servicios que los políticos prometen. Si quieren universidades, pues que las construyan y paguen a los profesores. Si quieren hospitales; lo mismo. Si alguien quiere recibir un servicio gratis pues que aguante la desidia de los empleados públicos o se meta servidor público para mejorar el servicio. Así de simple.

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(..cont) El resultado real de todo esto, sin embargo es que el estado comienza a demandar servicios sin haber hecho nada para ampliar la oferta, convirtiéndose así en el principal consumidor con chequera grande, sobrecalentando la demanda y compitiendo con otros consumidores que quieren obtener los mismos servicios por su cuenta. Esto provoca un aumento desbocado de los precios en la salud y la educación porque nadie hace nada para aumentar la oferta, por el contrario, el público cautivo de esta situación aboga por controlar más estos sectores, sometiendo a los proveedores a controles más asfixiantes que contribuyen a aumentar el costo y los precios de sus servicios. Conclusión, termina cerrándose el cuadro de los que producen estos servicios, se les hace más difícil la creación de nuevas empresas y organizaciones que contribuyan a aliviar la demanda. Un esquema donde una parte paga, otra ofrece los servicios y otra los recibe, es caldo de cultivo para la corrupción y el despilfarro. El estado termina corrompiendo no solo a los receptores pasivos de ayuda, sino también a la empresa privada que se convierte en cliente de dinero fácil.

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Para el anonimo de las 7:05: Muy buena información y muy buena conclusión a la que usted llega en relación con  la necesidad de financiamiento mixto de la educación.  Ojala que Bachelet tome medidas moderadas del tipo que usted propone. Hay un problema sin embargo con ese enfoque mixto o más bien mezclado que es el que está llevando a la quiebra también a Estados Unidos con el caso de la salud y la educación. Básicamente, los estados modernos están escogiendo el método de ofrecer beneficios a sus ciudadanos usando al sector privado como proveedor.  Los burócratas y los políticos se han acostumbrado a escribir cheques a las empresas para que estas complazcan al electorado. De esta manera se evitan el trabajo y la responsabilidad de construir y administrar escuelas y hospitales. Cualquier problema que surja con estos servicios ya tienen identificado el culpable: la empresa privada con su avaricia característica. A los consumidores también parece encantarles la idea. Obtienen un servicio con los estándares de calidad de la empresa privada, mientras otro, el estado, paga por ello. Disfrutan lo mejor de los dos mundos. (cont…)

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Sigo: La U de chile tiene becas y creditos: http://www.uautonoma.cl/index.php/admision/becas-y-creditos/

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Lo lógico es que en Chile el Estado comience a retomar protagonismo en la educación superior. El financiamiento mixto es la tendencia en el mundo y el país está desalineado de ella. “Las universidades de clase mundial no pueden sostenerse sólo con fondos privados, aunque les fuese posible, porque una de sus características distintivas es que producen abundantes bienes públicos”, dice Bernasconi. “Y las públicas han aprendido en los últimos 30 años que las platas del gobierno no alcanzan”.Eso significa que el Estado debe poner nuevas exigencias. Para empezar, relacionadas con la entrega de información en dotación de recursos y su uso, y resultados medidos en alumnos que se titulan en un tiempo razonable, que no desertan, que obtienen trabajo y que están satisfechos con la formación recibida.

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Según un informe del Banco Mundial (BM) sobre el CAE publicado en marzo de este año, los egresados que no han podido pagar sus deudas llegan al 36%. Como el CAE empezó a funcionar en 2006, los alumnos de una carrera de cuatro o cinco años están recién egresando. Y como tienen 18 meses de gracia una vez egresados, recién han empezado a pagar las primeras cuotas. El BM estima que la morosidad podría llegar al 50% a medida que más alumnos deban empezar a pagar. En esto también opera un incentivo de los bancos, pues al tratarse de créditos avalados por el Estado no tienen estímulos para gastar en cobranza, como en un crédito común y corriente. 

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Que ha hecho el estado?El Estado apoya con ayuda directa a los estudiantes de las partes de mas bajos ingresos. Para los demas en 2006 se creó el Crédito con Aval del Estado (CAE), préstamos para financiar carreras en las nuevas universidades e institutos de educación técnica, otorgados por la banca y avalados por el fisco. “Son créditos de altísimo riesgo”, dice un alto ejecutivo bancario de uno de los más grandes bancos de Chile, quien pidió no revelar su nombre. “Si no hubiese aval estatal, la banca no los ofrecería”.El CAE surgió como la alternativa para los miles de jóvenes que querían estudiar, pero cuyos puntajes en las pruebas de selección no les alcanzaban para entrar a las universidades tradicionales, –agrupadas en el Consejo de Rectores de Chile, Cruch– que monopolizan el Fondo Solidario de crédito y tienen un procedimiento de admisión y financiamiento distinto. Este Fondo tiene ventajas para los estudiantes, como una tasa de interés más baja (2% real contra casi 6% real del CAE), y que es contingente al ingreso, es decir, nadie paga más del 10% de su sueldo una vez titulado.