Martes, 12 de Diciembre de 2017
22:28 CET.
Opinión

Indignados del mundo, uníos

Después de siglo y medio de leal servicio a la causa revolucionaria, la consigna marxista llamando a la unión de los proletarios del mundo ha perdido vigencia. Hemos entrado en una nueva era, la de los indignados sin afiliación partidista, que brotan en los rincones más inesperados del planeta y ponen en aprietos tanto a regímenes autoritarios como a gobiernos democráticos.

Junio ha sido un mes particularmente exitoso para los adeptos a esa forma de lucha no violenta. Los indignados, como se les suele llamar a falta de otro término, han copado las portadas de los medios de todo el orbe en las últimas semanas. Primero fueron los turcos. Y ahora los brasileños.

En Estambul miles de activistas se movilizaron para impedir la demolición de un parque emblemático y la construcción, en su lugar, de un complejo inmobiliario. No se dejaron intimidar por la violencia de la represión policial (hubo cinco muertos y decenas de heridos graves) y consiguieron el aplazamiento del proyecto, que será sometido a un referéndum. Al otro lado del mundo, en Sao Paulo, una manifestación contra el alza de las tarifas del transporte de pasajeros se convirtió en una protesta nacional de gran calado, lo que ha obligado a las autoridades a retroceder.

En ambos casos, la reacción excesiva de los gobiernos ha contribuido a dar una proyección internacional a dos asuntos locales que no tenían ninguna relevancia fuera de las fronteras de los países implicados. Tanto el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, como la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, intentaron descalificar a los manifestantes y denunciaron un supuesto "terrorismo informativo" a favor de las protestas.

Que Erdogan reaccionara de esa manera no sorprendió a nadie —fue elegido democráticamente en tres oportunidades, pese a su talante autoritario—, pero las imágenes de la brutalidad policial contribuyeron a debilitar un poco más la candidatura de Turquía a la Unión Europea. En cambio, el tono iracundo de la presidenta brasileña sorprendió mucho en el extranjero, donde se le aprecia sobre todo por su sensatez y su sensibilidad social.

Dilma Rousseff rectificó rápidamente —"la voz de la calle tiene que ser escuchada, […] las manifestaciones comprueban la grandeza de nuestra democracia", dijo—, pero su primera reacción, así como la de Erdogan, delata el desconcierto de los dirigentes políticos ante las nuevas formas de lucha, que no pasan por la mediación de los partidos o de los sindicatos.

Los obreros decretan huelgas y ocupan las fábricas para conseguir mejores condiciones laborales. Lo hacen en función de reglas conocidas por todas las partes. En cambio, los indignados son espontáneos e imprevisibles. Empiezan con un objetivo específico —salvar un parque en Estambul, bajar las tarifas del transporte en Sao Paulo— y van agregando nuevas exigencias sobre la marcha. Para los turcos, es una oportunidad para lanzar una campaña nacional contra el autoritarismo de Erdogan. Y los brasileños aprovechan el momento para denunciar el costo excesivo del Mundial de Fútbol (2014) y de los Juegos Olímpicos (2016).

En un país donde el futbol es parte de la cultura nacional, de repente han aparecido pancartas y lemas en contra del Mundial y de las enormes inversiones presupuestadas para las infraestructuras, unos 13.000 millones de dólares, según las cifras oficiales. "No queremos Mundial, queremos salud y educación", gritaron los manifestantes en varias ciudades del país. "No queremos estadios, queremos hospitales", decía un cartel. Y ese otro, "mejor un buen hospital que un gol de la selección", que molestó tanto al rey Pelé.

Demasiado juego y poco pan, empiezan a pensar los millones de brasileños que han salido de la pobreza al calor de la bonanza de la década pasada y ven ahora con mucha preocupación la desaceleración de la economía (el crecimiento ha caído del 7,5% en 2010 al 0,9 % el año pasado). Pertenecen a ese sector que ha accedido a los primeros escalones de la clase media gracias a los programas de ayuda social. Ahora son demasiado "ricos" para seguir recibiendo subsidios del Gobierno, pero no lo suficiente para pagar un hospital privado y mandar a sus hijos a un colegio de paga.

Las clases medias emergentes son muy sensibles a cualquier fluctuación del costo de la vida. Y cuando se trata del transporte, una subida del precio puede tener efectos devastadores para una familia que vive siempre al límite. Lo sorprendente es que las autoridades brasileñas no lo supieran y no anticiparan la indignación de millones de ciudadanos.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 16 ]

Imagen de Anónimo

En Cuba si tenemos indignados. Ahi esta aquella cederista que se indigna conque no hay agua en su casa y descarga su ira contra las damas de blanco, el hombre que se indigna con su esposa que le pego los tarros y se indigna empujando a una viejita al moontar la guagua, el cuentapropista que se indigna por el precio del aceite y  se indigna con el cliente al freir una empanada en una grasa cien veces ya usada, o el albañil que se indigna porque su techo se le esta cayendo y se roba un rail de linea sin importar que el tren de Guamuta se descarrile, o el que quiere comer carne de res y se indigna matando una en la finca de perico, o la madre que se indigna porque no tiene leche para su hijo y se indigna saliendo a jinetear a ver si consigue algunos CUC. hay muchos indignados, lo unico que no se indignan contra los verdaderos culpables.

Imagen de Anónimo

Asi mismo es anonimo 5.27. Y asi, con alambre y todo te dicen que quieren legalizarse para , en su momento ir a visitar a Cuba y aplicar aquello de : si te he visto no me acuerdo"

Imagen de Anónimo

Para Anónimo - 24 Jun 2013 - 5:27 pm. El problema de los cubanos es que si comparamos la actual sociedad cubana con la actual sociedad brasileira, los cubanos están todavía en estado fetal y los brasileros en la etapa productiva de la adultez. En unos de mis comentarios anteriores me refería a la nueva clase media brasileira, emergente y pujante, como una clase productiva, en Cuba todavía ni si quiera existe una clase media y los que pudieran serlo son unos paracitos que se están enriqueciendo del invento y de los atributos  más bajo de la corrupción, donde el estado es el medio que usan para sus desmanes. Por eso sigo diciendo que mientras los cubanos sigan siendo unos muertos de hambre no habrá indignados, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

En cuba no hay indignados, los cubanos se indignan cuando salen de cuba y le da por coserse las bocas con alambres!

Imagen de Anónimo

Bertrand cuando estaba leyendo tu articulo pensé ser más agresivo contigo, pero me di cuenta que sería injusto, porque aquí la clase política, incluyendo a la presidenta Dilma, a pesar que dicen que están de acuerdo con las manifestaciones y que están escuchando la voz “das ruas” (calles) a mi modo de ver, ellos están perplejos y si están escuchando la voz “das ruas” no la están interpretando todavía. Por otro lado los estudiosos de la sociedad brasilera los académicos de las universidades y de otras instituciones están tratando de entender la cuestión que aunque tiene que ver con la problemática de los indignados, en el caso de Brasil tiene características muy propias y se espera que tomen otros derroteros dada la características de la sociedad brasilera y el desarrollo del estado democrático, al compararse estas protestas con la protestas de Argentina que fueron los vientos que trajeron a los Kirchners aquí se descarta que pueda surgir una aberración parecida, COMENTARIO de Esopo 3.

Imagen de Anónimo

No había hecho ningún comentario porque me pasé el domingo en una actividad social y ahora fue que estuve acceso al artículo de Bertrand, para los que me están pidiendo mi opinión les digo que estoy totalmente de acuerdo con las protestas, porque es el medio idóneo de la sociedad brasilera de mejorar al Brasil y del perfeccionamiento de la democracia, y que acaben de comprender los políticos y los gobernantes brasileros que Brasil precisa ya de las reformas políticas siempre son postergadas para no afectar intereses partidistas y de grupos de poder, aunque como siempre he dejado clara mi filiación política en este comentario hago prevalecer un lema de las protestas paulistas “NO SOMOS NI DE IZQUIERDA NI DE DERECHA SOMOS BRASIL” y yo soy Brasil también COMENTARIO de Esopo 2

Imagen de Anónimo

Bertand existe mucha diferencia entre la cuestión de brasileira y la turca, las protestas de Brasil no solo es contra el gobierno, las protestas brasileras es contra todo el estado brasilero, por un Brasil mejor, que incluye al gobierno federal, a los alcaldes de todos los partidos políticos, a los gobernadores de cualquier partido y al congreso multipartidista. Ciertamente con la consolidación de una nueva clase media, que no es artificial, porque es una clase productiva que ya no se conforma con haber ascendido al consumo, sino lo que quiere y aspira a seguir mejorando su nivel de vida a través mejor movilidad urbana, precio del pasaje accesible, calidad de de los servicios públicos y educacionales, por ser esa clase media emergente usuaria de esos servicios, sumado a esto la cuestión de la corrupción que es endémica en Brasil y que se manifiesta de diferentes formas desde las más burdas a las más sutiles,COMENTERIO de Esopo 1. 

Imagen de Anónimo

Donde esta Esopo para dar su opinion...se ha perdido.

Imagen de AdelaCuba

Tristemente los indignados cubanos dejaron de existir, gracias al trabajo ideológico de los castros. Eso es precisamente el gran logro de su “revolución”. No importa que pacifica sea la lucha siempre se pierden valiosas vidas. De la única manera que se puede ganar una libertad democrática es mediante el levantamiento en masas. Mientras tanto solo habrá pequeños cambios que no han de llevar a nada más que opresión. Eso es algo que hasta el más pacifico debe reconocer.        

Imagen de Anónimo

En realidad Bertrand de la Grange no menciona el punto "neuralgico" que fue analizado en un programa del dominicano  Oscar Haza , con analistas brazileiros y es la corrupcion generalizada que se extiende en toda esa "america-izquierdoza " que emergio en las dos ultimas decadas y que es mas CORRUPTA que la que existia cuando la epoca de las "extremas- derechas" en paises de centro y sur america como El Salvador , Honduras , Argentina, Venezuela , y el mismo Brazil en tiempo  de las dictaduras y tambien en su momento actual , l a diferencia es que  ahora existe  "la dictadura del proletariado " con una nueva version de  sus propios "bribones y picaros" al mando de las naves. Y lo que viene es LO MEJOR !. Gracias,..., Rudy