Lunes, 18 de Diciembre de 2017
23:41 CET.
América Latina

Brasil: Rousseff enfrenta fuertes protestas y pérdida de popularidad

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Manifestaciones contra el alza del precio del transporte y el enorme gasto público para el Mundial-2014 tuvieron lugar en varias ciudades de Brasil este viernes, en la víspera de la Copa Confederaciones y al día siguiente de violentas protestas que dejaron centenares de detenidos y heridos, reporta la AFP

En Brasilia, unos 400 manifestantes que protestan contra los millonarios gastos del Mundial-2014 cerraron durante horas el acceso al estadio que este sábado acoge la apertura del torneo, quemando neumáticos y señales de tránsito.

A diferencia de la violencia de las protestas del jueves por la noche, contra el alza del precio del transporte público en Sao Paulo y Rio de Janeiro, en Brasilia no hubo heridos, dijo la policía.

Las autoridades locales advirtieron no obstante que serán más rigurosas con una protesta convocada para este sábado —el mismo día de la inauguración de la Copa, cuando jugarán Brasil y Japón— y que no permitirán acceso al perímetro de seguridad del estadio.

Tampoco hubo episodios de violencia en Porto Alegre y en Sao Paulo, donde otros cientos de personas protestaron contra la Copa.

En Niteroi, frente a Rio de Janeiro, unas 2.500 personas se manifestaron contra el alza del precio del boleto de autobús. Al final de la protesta, unos 40 manifestantes se enfrentaron con la policía, que lanzó gases lacrimógenos y bombas de humo, según el diario O Globo.

Una persona fue detenida y dos necesitaron primeros auxilios.

El jueves una manifestación que había convocado a unas 5.000 personas en Sao Paulo contra el alza de los precios del transporte público fue duramente reprimida y terminó con un saldo de 232 detenidos y al menos un centenar de heridos, entre ellos una decena de periodistas.

El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, denunció la violencia policial en la protesta del jueves en Sao Paulo.

"Por lo que vi, hubo situaciones de violencia policial que considero inaceptables", dijo el ministro.

Las ONG Amnistía Internacional (AI) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) criticaron duramente la represión policial y pidieron al gobierno una investigación.

Una impactante foto de una joven periodista del diario Folha de Sao Paulo con el rostro ensangrentado tras recibir un disparo de bala de goma en el ojo recorrió las portadas de medios brasileños e internacionales y las redes sociales.

Ese movimiento contra el alza de los precios del transporte, que ha ganado mucha fuerza en Sao Paulo, se ha extendido por numerosas ciudades del país. Nuevas protestas están convocadas para el lunes en Sao Paulo y Río.

Pero buena parte de las manifestaciones de este viernes en varias ciudades brasileñas —en su mayoría del Movimiento de Trabajadores Sin Techo—, fueron convocadas para denunciar los millonarios gastos para el Mundial-2014, cuando muchos brasileños carecen de vivienda.

"Copa para quién"

El gobierno "está construyendo un elefante blanco de 1.500 millones de reales (unos 750 millones de dólares), haciendo muchas obras sobrefacturadas para la Copa, mientras mucha gente no tiene donde vivir", dijo a la AFP Rogerio da Cunha, uno de los manifestantes en Brasilia y militante del Movimiento de Trabajadores Sin Techo.

Algunos manifestantes portaban carteles en los que se leía "¿Copa para quién?" en rechazo a los 15.000 millones de dólares que el gobierno prevé destinar a inversiones públicas para el Mundial-2014.

"Si la Copa fuese nuestra, ¿usted qué haría? ¿Privatizar el aeropuerto o construir 500 guarderías?", se leía en otra pancarta.

Los manifestantes también protestan por los desalojos forzados a raíz de las obras del Mundial-2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río, que han afectado, dicen, a 250.000 personas en todo el país.

La presidenta Dilma Rousseff aprovechó una visita a la favela la Rocinha, la mayor de Rio de Janeiro, para defender el Mundial de fútbol 2014 en Brasil.

"Cuando preguntan a ustedes qué ganamos con la Copa (...) además de la alegría del fútbol, de ver a Brasil jugar, además de la Copa Confederaciones (…) ganamos una mejora en la seguridad, ganamos todas esas obras que también son fundamentales" en las carreteras y en el metro, aseguró Rousseff.

Las protestas tienen lugar en momentos que Brasil experimenta un débil crecimiento económico y una inflación de 6,5% anual, en el techo de la meta oficial, lo cual ha provocado una caída de la popularidad del gobierno de Rousseff.

Según Reuters, el índice de aprobación de la presidenta ha caído 8 puntos porcentuales.

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