Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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Opinión

Fidel y Ríos Montt

El general Ríos Montt y el comandante Fidel Castro tienen la misma edad, 86 años. El guatemalteco nació el 16 de junio de 1926, el cubano el 13 de agosto del mismo año. Ambos ejercieron el poder con mano de hierro y se les responsabiliza de la muerte de miles de seres humanos. Aquí terminan las similitudes.

El primero es un villano vilipendiado dentro y fuera de su país, donde acaba de ser condenado a ochenta años de cárcel por genocidio y crímenes de lesa humanidad, supuestamente cometidos durante el conflicto armado que ensangrentó Guatemala (1960-1996). El otro es venerado por media humanidad y morirá tranquilamente en su cama, sin tener que rendir cuentas por las barbaridades que perpetró dentro y fuera de Cuba: fusiló a mansalva, hizo de "su" isla una inmensa cárcel y patrocinó la subversión en todo el continente.

Sin entrar en el detalle de la sentencia pronunciada el 10 de mayo contra Efraín Ríos Montt, celebrada como un "hito histórico" en la prensa internacional, tanto de izquierda como de derecha, me limitaré a señalar las incongruencias de la acusación y la manipulación de los testigos de cargo, originarios del Triángulo Ixil, una zona del altiplano donde la guerrilla tuvo mucha presencia hasta la contraofensiva demoledora del Ejército en 1982. La campaña militar fue a iniciativa de Ríos Montt, un general retirado convertido en pastor evangélico que había llegado a la presidencia ese mismo año a través de un golpe.

Es por esos hechos que el viejo militar ha tenido que responder ante la justicia. Los familiares y vecinos de las víctimas fueron convocados por el tribunal para relatar las circunstancias de la muerte de 1.771 ixiles en el transcurso de quince matanzas perpetradas hace treinta años y atribuidas a Ríos Montt. La excesiva precisión de algunas descripciones —la mayoría de los testigos no estuvo en el lugar de los acontecimientos y varios sobrevivientes eran entonces niños muy pequeños—, además de ciertos detalles inverosímiles, hacen sospechar que todos fueron previamente aleccionados para apuntalar un expediente judicial muy endeble.

A instancias de un influyente grupo de activistas estadounidenses y españoles, el ministerio público se empeñó en presentar un cargo de genocidio en lugar de limitarse a una acusación de crímenes de guerra, mucho más fácil de probar, pero menos rentable en términos políticos. ¡Vaya genocidio!, donde la mayoría de los autores materiales eran indígenas como sus víctimas, ya que el Ejército reclutaba sus tropas en las mismas comunidades. ¿Un autogenocidio, pues?

En cuanto al presunto responsable intelectual de esos crímenes, no le ha ido mal cuando se presentó, una década después, a las elecciones: Ríos Montt fue el diputado más votado por los vecinos de sus supuestas víctimas (otra diferencia con Fidel Castro, que tomó el poder por las armas y lo monopolizó durante medio siglo, sin someterse nunca al sufragio universal y democrático).

El tribunal no ha podido demostrar de manera fehaciente que hubo de parte del expresidente "intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso", según la definición de genocidio acordada por la ONU. Pese a todo, Ríos Montt ha sido condenado bajo ese cargo, lo que abre la puerta a una anulación de la sentencia en apelación. Con esto ha quedado claro que se trató de un juicio político, plagado de irregularidades, bajo la batuta de una juez, Yassmín Barrios, que había dado sobradas pruebas de su parcialidad en casos anteriores.

Esa pantomima ha contado con la connivencia de EEUU —también de varios gobiernos europeos, siempre animados por "buenas intenciones"—, que en otra época apoyó solapadamente la estrategia contrainsurgente de Guatemala y de sus vecinos para compensar la ayuda de la URSS y de Cuba a las guerrillas centroamericanas. Mucho antes, en 1954, la CIA había alentado el golpe militar contra el gobierno izquierdista de Jacobo Arbenz.

Hoy, Washington quiere borrar ese pasado vergonzoso, y se equivoca de nuevo. No es culpa de Obama. Todo empezó en tiempo de George W. Bush, a partir de 2001, cuando la embajada de EEUU en Guatemala se posicionó ostensiblemente a favor de la condena de tres militares en el caso del asesinato del obispo Juan Gerardi. No había una sola prueba sólida, pero allí estaba la misma Yassmín Barrios y cumplió con los deseos de la comunidad internacional.

Si se trata realmente de apoyar la reconciliación y poner fin a la impunidad que ha reinado en Centroamérica durante los conflictos del siglo pasado, habrá que interesarse también por los responsables del otro bando. Hasta ahora, la justicia no ha alcanzado a los exguerrilleros, que no han rendido cuentas por su participación en varias masacres y en numerosos secuestros.

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Comentarios [ 15 ]

Imagen de Anónimo

Conocemos la pelicula; a los derechistas se les condena inflando sus "crimenes", y los de la  izquierda andan libres haciendose los buenos despues de haber matado a mas gente que toda la derecha junta. Los militares a la carcel; los guerrilleros a seguir jo...robando. Cosas de la justicia en esta epoca.

Imagen de Anónimo

Estos hombres se enfrentaron a la mayor ofensiva continental, el castrismo, más sangriento que ningún otro ataque o invasión, incluídas todas las intervenciones de los marines yanquis. Estaban enfrentados al avasallador poderío militar castrista, a la guerrilla entrenada en La Habana, a la complicidad de las izquierdas, y se portaron como verdaderos héroes, arriesgando el juicio de la Historia, víctimas de la mayor campaña de desprestigio y desinformación, obligados a armar una carnicería en sus propios países, porque esa es la consecuencia lógica del castrismo. Hacer correr la sangre y después echarle la culpa a Bstista o a Pinochet o a Videla. Estos hombres son inocentes, quienes debían estar juzgados y cumpir condenas son los guerrilleros castristas.

Imagen de Anónimo

Anonimo de las 1.11: Si y Papa Noel vive en el Polo Norte y los tres Reyes Magos se hacen hormiguitas con los camellos y toda la carga y se meten por debajo de las puertas para ponerle los regalos a los niños. 

Imagen de Roberto Alba Bustamante

De acuerdo con el comentario del Sr. Ernesto Gutierrez Tamargo... este tipo de juicio no hace nada para avanzar la causa de los DDHH.

Imagen de Anónimo

La diferencia que anota el autor con respecto a Ríos Montt como el diputado más votado por los vecinos es realmente una similitud con Fidel Castro, por quien votan casi todos los electores del distrito 7 de Santiago de Cuba. Y no me digan que cada uno entra a la caseta de votación con un agente del G-2 al lado ni que la mesa electoral tiene doble juego de boletas.

Imagen de Anónimo

fc acabo con el imperio ruso,tiene hundida a veneziela  no pagando el petroleo,y asi  ahora va por brasil.esa es la proxima  que esta en la lista.nadie en el mundo ha hecho lo que hizo este dictador y descansa tranquilo en el punto cero.la maldad y falsedad de este degenerado no tiene limites.por ultimo destruyo la familia cubana,pero creo en la justicia divina,espero que le llegue.

Imagen de Robustianoellibre

Fidel Castro, ganster y asesino en jefe. El tiempo se encargara de todo y pondra las cosas en su lugar. Miles y miles de familias cubanas lo tienen guardado todo. Un dia se sabra la verdad y el pueblo cubano en democracia podra juzgar al asesino en jefe aunque no este fisicamente y sin importar lo que piense o diga la comunidad internacional miedosa, chantajeada y sumisa a la dictadura castrista por medio siglo, exceptuando a los Estados Unidos quienes siempre han estado al lado del pueblo cubano. Lo que diga y haga el pueblo cubano en el futuro democratico sera lo principal y lo que quedara en la historia, todo lo demas sera pura verguenza. 

Imagen de Ernesto Gutiérrez Tamargo

Debe quedar claro que Ríos Mont ha sido juzgado con una clara intencionalidad política (lo que en Derecho Penal es motivo de nulidad procesal); con dudas y sospechas de prejuzgar la culpabilidad del enjuiciado (nula presunción de inocencia); con manifiesta animadversión del juzgador (a la que se debe tachar y recusar por ser una jueza abocada a dictar una sentencia manifiestamente injusta: prevaricación); y con unas pruebas testimoniales (no hay documentales ni periciales llenas de incongruencias y parcialidades manifiestas; nulidad del principio procesal de contradicción y prueba tasada). En fin, en un sistema judicial independiente y profesional una buena defensa letrada plantearía como poco el archivo y sobreseimiento de la causa. Además, la tipificación delicitiva presunta es errónea: no hay tal genocidio; en todo caso, dicho error de por sí anula el proceso ya que, en todo caso, sólo caben los delitos de lesa humanidad o de violación de la Convención de Ginebra para los prisioneros de guerra. La instrucción penal es errónea y chapucera. El caso de Argentina con Videla sí fue correcto (los desaparecidos fueron tipificados como delitoa de lwsa humanidad; los de Nuremberg fueron de genocidio). Dicho error implica la inmediata nulidad procesal. Una chapuza sililar le costó al Juez Garzón la expulsión de la carrera judicial en España por pretender juzgar los crímenes del franquismo (prevaricación e intencionalidad política).

Imagen de Anónimo

El dictador asesino si es de izquierda, comunista, marxista , a ya no es un criminal, si es  de derecha entonces si es criminal,,, cuan hipocritas y farsantes son estas personas, fidel castro ha asesinado el doble o el triple de loque ha hecho Rios Mont, no se PARCIALISEN , TERGIVERSADORES Y MAL INTENCIONADOS MARXISTAS DE BASURA ,,, todo el que ha cometido un delito sea   del tinte ideologico que sea debe ser jusgado y punto.RENE LIBERTARIO.

Imagen de Anónimo

Una real lástima que a este berdugo asesino no le hayan comido el cerebro vivo como en el The Silence of Lambs.