Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
02:18 CET.
Venezuela

La campaña electoral cierra con multitudinarias marchas y bajo el fantasma de Chávez

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Venezuela cerró el jueves con multitudinarias marchas una agria campaña electoral donde la confrontación espiritual en torno al legado del fallecido Hugo Chávez sepultó el debate de los urgentes problemas terrenales del país, que entra en cuenta atrás para los cruciales comicios presidenciales del domingo, informa Reuters.

Lejos de relajar las pasiones, la muerte del polémico presidente el 5 de marzo, tras una dramática batalla contra el cáncer, avivó los rencores entre los que defienden sus casi tres lustros en el poder como una bendición para los pobres y los que denuncian que se trató de un Gobierno corrupto que dilapidó la mayor bonanza petrolera en la historia del país.

Tras diez días de una extenuante y furiosa contienda, los sondeos dan ventaja al protegido de Chávez, el presidente encargado Nicolás Maduro, mientras el opositor Henrique Capriles confía en que con el rápido ascenso de su candidatura en los últimos días pueda sorprender en las urnas.

Cientos de seguidores del oficialismo alfombraron de rojo las calles de Caracas para recibir al nuevo líder de la "revolución bolivariana".

"Ha florecido la espiritualidad colectiva de un pueblo bueno, de un pueblo cristiano que ofrenda su obra y su vida a Dios, a Cristo Redentor y al Comandante Chávez como guía espiritual de esta patria", dijo Maduro rotundo el jueves, con la voz castigada por las decenas de actos en los últimos días.

Respaldado por principales líderes chavistas y por el exfutbolista argentino Diego Armando Maradona, Maduro anunció el arresto de un grupo de "paramilitares colombianos", que supuestamente iban a tratar de desestabilizar la elección, y la militarización de la estatal eléctrica para evitar un sabotaje.

Como ha hecho durante toda la campaña, invocó sin cesar al "Comandante Supremo" para mantener unido al oficialismo blandiendo el mismo "Programa de la Patria" que firmó su mentor para blindar el socialismo en Venezuela.

Capriles: 'Que más nunca se divida Venezuela'

Mientras tanto, otros cientos de miles de venezolanos, simpatizantes de la oposición, inundaron la avenida más grande del país, en la ciudad central de Barquisimeto, para dar su respaldo a Capriles, quien "decretó" que el lunes amanecerá un nuevo país.

"Aquí estoy yo para ti, para entregar mi alma por ti Venezuela", dijo el gobernador, visiblemente emocionado. "Nunca olvidemos este día, esta lucha, nunca hacia atrás, nunca sentiremos odio, que más nunca se divida Venezuela", pidió.

Tras la conmoción que generó la muerte del presidente, Capriles mostró su versión más combativa para denunciar la corrupción e ineficiencia del Gobierno, buscando agitar la tradicional desconfianza de la propia base oficialista hacia el grupo de ministros y funcionarios que rodeó a Chávez.

"Mentira fresca" es el lema que le canta al Gobierno y que la estrella puertorriqueña de la salsa Willie Colón musicalizó convirtiéndose en un éxito entre sus partidarios.

Ambos bandos hicieron promesas de aplacar el crimen, detener la inflación, asegurar el abastecimiento de alimentos y dar continuidad a las "misiones" sociales de Chávez en educación, salud y vivienda. Pero las propuestas concretas quedaron sepultadas bajo los insultos y descalificaciones.

En una versión comprimida de las pasadas presidenciales, los candidatos llevaron su incendiario cruce de ataques personales a lo largo y ancho del país, azuzando la polarización desde la Amazonia hasta los Andes en masivas marchas, sin palabras de entendimiento ni espacio para la reconciliación.

Con el chavismo todavía llorando la muerte de su fundador, Maduro acusó a la "oligarquía" y "al imperio" de buscar el caos intentando asesinarlo a él y a su rival, de interrumpir el servicio eléctrico y fraguar un golpe de Estado como el que en abril del 2002 derrocó a Chávez por 48 horas.

"Burguesito", "fariseo", "hijo de Hitler" y "Antichávez", son algunos de los calificativos que ha dirigido Maduro a su contendor, pintando la elección como una lucha de clases entre un "obrero del pueblo" y "un niño rico".

Por su lado, Capriles ha tratado de subir el voltaje a la indignación opositora ante la glorificación de quien vieron como un autócrata y ha denunciado la posibilidad que tiene el Gobierno de manipular las máquinas de votación y el abuso de los recursos públicos, para levantar la moral de su base tras dos derrotas consecutivas.

El político de 40 años ha optado por el ataque frontal a los "enchufados" del poder, a los cuales califica de una elite de "ladrones, vagos y mentirosos"

"Estas elecciones no son Capriles contra Maduro, sino Capriles contra el fantasma de Chávez", dijo Rosa Elena Marcano, ama de casa de 60 años, mientras esperaba la llegada del líder opositor.

Aunque la campaña ha transcurrido con relativa tranquilidad, el cruce de acusaciones podría caldear el ambiente en las calles si alguno de los bandos disputa el resultado.

La región observa atenta la difícil transición en el país con las mayores reservas mundiales de crudo tras el intempestivo deceso de un mandatario que sembró amores y odios más allá de sus fronteras, de la que dependen vitales acuerdos para algunos de sus aliados izquierdistas como Cuba, Bolivia y Nicaragua.

El ganador heredará unas finanzas muy sensibles a los precios petroleros, lastradas por una creciente deuda externa, graves distorsiones cambiarias y un sector privado mermado por los múltiples controles con los que el Gobierno quiere encauzar la migración hacia el socialismo.

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