Sábado, 1 de Octubre de 2016
10:44 CEST.
China

Xi Jinping, nombrado presidente

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El líder del Partido Comunista chino, Xi Jinping, coronó el jueves su ascenso en las esferas del poder nacional al sumar el título de presidente, en gran parte formal, pero aún deberá maniobrar prudentemente para consolidarse y recabar apoyo de una ciudadanía que cada vez más clama por cambios, reporta la AP.

Con una votación de rutina, la Asamblea Popular Nacional designó como nuevo presidente a Xi, con lo que recibió el último de los tres cargos que tenía su predecesor, Hu Jintao.

Ya se esperaba la decisión después que Xi fue nombrado en noviembre líder del Partido Comunista y jefe máximo del Ejército, las posiciones de verdadero poder. El traspaso a un nuevo grupo de líderes tomó años en desarrollarse.

"Estoy muy feliz. Con el presidente Xi a la cabeza, China será más próspera y poderosa", dijo Zhang Rihong, presidenta de una empresa inmobiliaria de la provincia nororiental de Heilongjiang, que se unió a cerca de 3.000 delegados al Congreso Nacional del Pueblo en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing.

Aunque Xi está formalmente a cargo del país ahora, encarará desafíos importantes dentro de las filas superiores del partido, donde los poderosos a menudo están divididos por clientelismo, ideología o intereses financieros.

Esto será el doble de difícil si Xi sigue adelante con su promesa de reducir la corrupción endémica, que según el nuevo presidente es perjudicial para la supervivencia del partido, dijo Willy Lam, un observador de la política china en la Universidad China de Hong Kong.

Los chanchullos están arraigados profundamente en la cultura del partido, que se basa en el clientelismo. Se cree que quienes ya están en la parte superior —cuyas familias se han beneficiado de sus conexiones políticas— son más reacios a las medidas anticorrupción porque disminuirán sus prerrogativas.

"Tiene que caminar por una línea muy fina", dijo Lam. "Si él habla realmente en serio sobre vigilar a los cuadros superiores, podría establecer su autoridad entre las bases. Sin embargo, eso también podría poner en peligro su relación con los bloques de poder y con los titulares de los intereses creados", agregó.

El ascenso de Xi marca apenas la segunda transferencia ordenada del poder en más de seis décadas de gobierno del Partido Comunista. Xi era el único candidato a la presidencia en la votación del jueves en el Parlamento del país. Los delegados votaron 2.952 a uno a favor de Xi. La votación equivale a un ritual político que solo hizo eco de las decisiones ya tomadas por la dirección del partido. Tres delegados se abstuvieron de sufragar.

Como vicepresidente fue designado el reformista Li Yuanchao, secretario de Organización del Partido Comunista.