Domingo, 17 de Diciembre de 2017
18:50 CET.
Opinión

La foto de Chávez

Archivado en

La publicación en el diario El País de una falsa foto de Hugo Chávez, intubado en una cama de hospital, ha provocado tal estupor que algunos lectores han llegado a sospechar de una manipulación orquestada por los servicios de inteligencia de La Habana. Varios comentarios publicados en la edición digital del periódico señalan la mano del G-2 cubano, que habría "plantado" la imagen para "descalificar" a la prensa española, muy crítica con los hermanos Castro y el régimen bolivariano de Caracas.

Es muy tentador atribuir a una mano negra el error cometido por El País, quizá el más grave en sus 36 años de existencia. Nadie se explica cómo un periódico con semejante trayectoria pudo haber descuidado los protocolos habituales de verificación, sobre todo cuando se trataba de un asunto sumamente delicado. Sin embargo, por el momento, no hay ningún indicio serio de una conspiración para dañar la credibilidad del diario español con más presencia en América Latina.

En realidad, todo parece haber sido el resultado de una cadena de desaciertos, como lo ha explicado con gran lujo de detalles el propio periódico después de eliminar la foto de la web y retirar de los quioscos la casi totalidad de la edición adulterada. La supuesta imagen del presidente de Venezuela había llegado tanto a El País como a su gran competidor, El Mundo, a través de la agencia GTres. Esa empresa, especializada en la farándula, surte a sus clientes de fotos de famosos y no suele trabajar los temas de política internacional. Sin embargo, por casualidad —¡ah, las casualidades!—, una "colaboradora habitual" llevó a la agencia una foto de Chávez supuestamente tomada en Cuba por una enfermera, que la había enviado a su hermana que vive en España.

Según la versión contada por la colaboradora de GTres, la enfermera había trabajado una temporada en la clínica de La Habana donde Hugo Chávez había sido sometido, el pasado 11 de diciembre, a una cuarta intervención quirúrgica por un cáncer detectado el año anterior. Desde entonces, el presidente venezolano no ha aparecido en público, y solo se sabe que ha sufrido una hemorragia, seguida de una infección respiratoria grave. Por consiguiente, la foto suministrada por la enfermera era efectivamente una "exclusiva mundial". La agencia la ofreció en esos términos a los dos diarios españoles, a la revista francesa Paris-Match y a una agencia internacional con sede en Londres. Todo por la "módica" suma de 40,000 dólares, que se reduciría a la mitad más adelante.

Todos pidieron más información pero, extrañamente, ninguno sometió la foto a una búsqueda exhaustiva en internet para averiguar si había imágenes similares. Si lo hubieran hecho, habrían descubierto que se trataba de la captura de un video que rulaba por las redes sociales y que había sido denunciado dos días antes en un programa estrella de la televisión oficialista de Caracas. El video mostraba el proceso de intubación de un hombre con rasgos similares a los de Chávez, pero quedaba claro que no era el presidente venezolano.

La tradicional rivalidad entre los dos principales diarios españoles, que sostienen una guerra a muerte en su afán por sacar primicias, llevó a uno de ellos a precipitarse y a confiar demasiado en las escasas explicaciones proporcionadas por la agencia. Cuando se descubrió el pastel, la colaboradora de GTres cambió su historia: las dos hermanas no eran cubanas, eran venezolanas y ninguna era enfermera. ¿Dónde se fraguó el engaño? ¿Fue la falsa cubana, la colaboradora de confianza de la agencia o la propia GTres? En esa comedia de enredos, no se puede descartar nada ni nadie, ni tampoco que el G-2 haya participado en la intoxicación de GTres.

Ahora bien, si la foto hubiera sido genuina, ¿se justificaba su publicación en un medio serio como El País? Comparto el criterio de sus directivos, que ha resumido el defensor del lector del diario en esos términos: "La conclusión a que se llegó es que la imagen era pertinente tras la ausencia de Chávez en el acto de toma posesión del nuevo mandato y ante la falta de transparencia informativa de las autoridades venezolanas sobre la situación del enfermo". Los venezolanos, tanto la mayoría que votó a favor de Chávez en las elecciones del pasado octubre como la oposición, tienen derecho de saber cuál es el estado de salud real de su presidente.

Antes de salir rumbo a La Habana en diciembre, el líder bolivariano había hecho público su testamento político. Si quedaba inhabilitado por la enfermedad, entonces tendría que aplicarse la Constitución y organizarse nuevas elecciones. Sus herederos, en colusión con la dictadura cubana, no han respetado sus voluntades. Chávez sigue siendo oficialmente presidente de Venezuela, pero está en paradero desconocido y no ha dado señal de vida en casi dos meses. El presidente hipermediático ya no está para fotos.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.